Se enfrentan en San Lázaro por reforma energética

Entre empujones y manotazos un grupo de trabajadores de San Lázaro logró abrir el cerco humano que tenían simpatizantes de Morena en un puente peatonal cercano al recinto.

Ciudad de México

Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México repelieron con gas lacrimógeno a un grupo de activistas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que intentó cruzar el puente peatonal de la avenida Eduardo Molina hacia al Palacio de San Lázaro.

Los uniformados contuvieron con escudos y toletes a los inconformes, quienes respondieron con chorros de refresco, hasta que el contingente policial lanzó el gas.

El grupo de Morena se replegó entonces hacia la esquina de Eduardo Molina y Emiliano Zapata, a la espera de refuerzos para montar su cerco humano en el Palacio de San Lázaro, en un nuevo intento de evitar la discusión y eventual aprobación de la reforma energética.

Minutos antes, trabajadores de la Cámara de Diputados rompieron la valla humana que un pequeño grupo de activistas de Morena instaló al pie del puente peatonal.

Encabezados por Claudia Sheinbaum, alrededor de 15 inconformes con la reforma energética se tomaron de los brazos y cerraron el paso al personal del órgano legislativo y residentes del área.

Los trabajadores encararon entonces a los manifestantes y, entre empujones y manotazos, lograron abrir el obstáculo e ingresar al puente, bajo el resguardo de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México.

La Policía Federal intensificó a su vez actividades dentro del cerco de acero montado para garantizar la inviolabilidad de la Cámara de Diputados, a solo unas horas de la discusión de la reforma energética.

Cubierta con lona blanca, una tanqueta antimotines de la corporación se mantiene en la periferia del recinto legislativo, a unos metros del lugar donde trabajadores y manifestantes protagonizaron la batahola de esta mañana.

Los elementos federales fueron distribuidos a lo largo de la muralla de acero de tres metros de altura, a la espera de instrucciones de sus mandos superiores conforme se desarrollen los acontecimientos.