Regresa Desayuno de la Unidad Revolucionaria tras 2 años de ausencia

La senadora Ivonne Álvarez y la ex diputada Lucy Campos arrasaron con los aplausos durante el convivio tricolor.
Esperaban comentarios sobre la derrota en las urnas el 7 de junio.
Esperaban comentarios sobre la derrota en las urnas el 7 de junio. (Roberto Alanís)

Militantes y dirigentes del PRI con la chamarra revolucionaria bien puesta conmemoraron 33 años que se instituyó el llamado Desayuno de la Unidad Revolucionaria.

Como ese evento se suspendió los últimos dos años, junto con la derrota de la gubernatura, urgía que se volvieran a unir los integrantes de la familia revolucionaria.

A unos días de su relevo al frente de la dirigencia estatal, Eduardo Bailey prácticamente anticipó su despedida y convocó a todos a "sacar la casta y el valor" para que unidos sean "más fuertes y combativos".

No cabe duda que la senadora y ex candidata a la gubernatura, Ivonne Álvarez García, sigue contando con una simpatía arrolladora y eso se demostró con el aplausómetro pues tuvo la más fuerte y prolongada ovación de la mañana.

Y la sorpresa fue que la secundó la ex diputada Lucy Campos, representante del dirigente de la CTM, Ismael Flores.

Con muchas muestras de afecto y cariño también, pero abajito de Ivonne y Lucy, figuraron las senadoras Cristina Díaz y Marcela Guerra.

"Ni hablar, así es la política, en donde a veces estás arriba, otras al centro y unas más abajo", frase que acuñó el impulsor de estos Desayunos de la Unidad Revolucionaria.

En algunas mesas estaban los críticos de siempre, cuando corearon en repetidas ocasiones "Ivonne, Ivonne, Ivonne", comentaron: "así debieron gritar en las urnas".

También estuvieron tres ex secretarios generales de Gobierno: Álvaro Ibarra, ahora diputado federal; Rogelio Cerda, delegado del PRI en el estado de Puebla; y Felipe González, a quien no le hicieron caso, es más lo sentaron en las graderías de abajo.

Sólo un ex gobernador asistió, Benjamín Clariond, a quien dicen que su militancia es mitad del PRI, la otra del PAN, eso comentaron en algunas mesas.

Por el lado de los varones, además de Bailey, el alcalde de Guadalupe, Francisco Cienfuegos; y el dirigente de la CNOP en la entidad, diputado Héctor García, recibieron por igual sus ovaciones.

A los demás, con excepción de las senadoras, como lo advertíamos, ni los pelaron, fueron tibios los aplausos.

El desayuno se sirvió al terminar los mensajes con el que el todavía dirigente del PRI estatal, Eduardo Bailey, llamó a los priistas.

Primero degustaron café frío, pan medio duro y jugo de naranja, que en su mayoría estaba agridulce.

Muchos militantes del partido nos comentaron que esperaban que les dijeran cuál fue el principal motivo por el que se perdió la gubernatura con una candidata de mucha simpatía.

"Los resultados, güey, los resultados", contestó uno a quienes se expresaron de esa manera... "¿cuáles resultados", preguntaban ingenuamente...

"¡Pues los del gobierno anterior!"

Caras serias, fue lo que provocó esa aseveración.