Reformas, sin ningún beneficio: Iglesia

La Arquidiócesis de México lamentó que 2014 inicie "en medio de un fuerte deterioro de la economía.
Fuerte impacto a la economía de la población.
Fuerte impacto a la economía de la población. (Foto: Ana María Arroyo)

México

La Arquidiócesis de México lamentó que 2014 inicie "en medio de un fuerte deterioro de la economía de la mayoría de la población, especialmente de los más pobres", con un incremento de hasta el 50 por ciento en los productos básicos, y la aprobación de reformas estructurales que "no servirán de nada si sólo favorecen a los grandes e inescrupulosos inversionistas".

En la editorial del Semanario Desde la Fe consideró que "iniciamos un año nuevo con muchos deseos de crecimiento y bienestar, con muchas expectativas para superar el difícil 2013. No bastan los buenos deseos, no bastan los discursos oficiales sin sustento. Se requieren decisiones claras dirigidas hacia un reordenamiento de las políticas públicas a favor del ser humano para alcanzar mejores niveles de justicia y desarrollo. La inequidad social es el gran desafío para el mundo, y especialmente para nuestro país.

"Es preocupante el deterioro económico que sufrió México el año pasado, sobre todo cuando éste no se debió a causas externas, como preocupante es la aprobación del endeudamiento público, cuyos desastrosos resultados del pasado todos conocemos muy bien. Es de reconocer la aprobación de las reformas estructurales, pero no servirán de nada si sólo favorecen a los grandes e inescrupulosos inversionistas, sin que los beneficios lleguen realmente a la población, que en México, cabe recordarlo, más de la mitad vive en condiciones de pobreza.

Para la Iglesia Católica "iniciamos un año más en medio de un fuerte deterioro de la economía de la mayoría de la población, especialmente de los más pobres. Algunos estudios, incluyendo el presentado por la Comisión de Estudios Sociales y Opinión Pública de la Cámara de Diputados, muestran la alarmante disminución en el poder adquisitivo de los mexicanos, incluso para conseguir las cosas más necesarias.

"Hace cuarenta años se podían comprar 50 kilos de tortilla con un salario mínimo, hoy apenas alcanza para cinco kilos. Más todavía, en los últimos doce años el aumento proporcional del salario mínimo ha sido de 0.1, es decir, prácticamente nada, mientras que la inflación acumulada en ese periodo puede llegar hasta un 40 o 50 por ciento en los productos básicos".

En México se vive un sistema injusto. "Cada vez se necesita mayor tiempo de trabajo de los obreros y empleados en general para alcanzar un mínimo de bienestar, mientras los capitales especulativos se multiplican aceleradamente sin mayores compromisos éticos con el desarrollo social y, menos aún, con las personas de nombre y apellido.

"Sólo responden a intereses egoístas y particulares. No sólo debemos preocuparnos por lo mal pagados que son la mayoría de ellos, por la situación de miseria de muchos que viven en la informalidad, sino también –dice el Papa Francisco–, "por los excluidos de todos los cálculos económicos", de acuerdo con el Semanario religioso distribuido durante la misa dominical.

Por ello, consideró la Iglesia, mientras los sistemas económicos no estén sujetos a las exigencias de la ética y los políticos y economistas sigan propiciando la especulación financiera como promotor de riqueza, seguirá aumentando el desequilibrio social y la pobreza en el mundo.

En la misa dominical se hizo alusión a la fiesta Epifanía del Señor y los tres regalos. En primer lugar la mirra como perfume que unge, por tanto Jesús es el mesías y en otro sentido manifiesta su condición mortal y el papel decisivo que su muerte tiene en el plan de la salvación; en segundo lugar el oro reconoce su dignidad regia, el descendiente de David prometido por los profetas; el incienso manifiesta su condición divina.

"Se trata del verdadero Hijo de Dios, Dios entre nosotros. No se identifica con ningún rito precedente dentro o fuera de Israel, pero sus rasgos son comparables con estos. El mundo actual, aun siendo tan tremendamente arreligioso conserva los ritos que otorgan a los gobernantes o a los que ejercen alguna especie de poder algún carácter superdotado".