Propone PRI otras dos vías rápidas para el DF

El objetivo es reducir el congestionamiento que se genera todos los días en las zonas oriente y poniente; el proyecto prevé 26 kilómetros de obras.
El líder priista en la Asamblea Legislativa.
El líder priista en la Asamblea Legislativa. (Claudia Guadarrama)

México

La bancada del PRI en la Asamblea Legislativa propuso al Gobierno del Distrito Federal aprovechar las obras que se realizarán en torno al nuevo aeropuerto y construir dos vías rápidas de 14 kilómetros.

El principal objetivo es desahogar el congestionamiento vial que se genera diariamente en la zona oriente y poniente de la Ciudad de México, donde se realizan 4.2 millones de viajes.

La iniciativa del líder priista en la ALDF, Fernando Espino, expone que las construcciones asociadas al nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México integran una serie de 19 obras públicas, de las cuales 12 son viales y siete de transporte, entre las que destacan el segundo nivel del Viaducto Río Piedad, con una longitud de 12 kilómetros.

En ese sentido, el coordinador del PRI solicitó a la administración del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, aprovechar estas nuevas vías para otorgar mayores beneficios a los habitantes del Distrito Federal.

“Si esta importante obra se complementa con una inversión adicional por parte del gobierno capitalino, a efecto de unir el tramo de la vía rápida elevada para conectarla con la avenida Constituyentes en la zona poniente, iniciando en esta arteria vial, siguiendo por Acueducto- Avenida de las Torres hasta Río Tacubaya, para conectar con el Viaducto Miguel Alemán, con una longitud aproximada de 3.2 kilómetros, con esta pequeña obra se otorgaría mayor fluidez y, en consecuencia, se descongestionaría la zona”, detalla.

Además, pide complementar el circuito en la zona oriente conectando el segundo piso del Viaducto con el puente de la Concordia, donde inicia la Autopista México-Puebla (siguiendo el trazo de calzada Ignacio Zaragoza), un tramo de 11 kilómetros de longitud, “con lo que se dará mayor velocidad a esa parte de la Ciudad de México, además de conectarla mediante una vía rápida con la región poniente de la metrópoli.

“Ambos tramos de 14.2 kilómetros, sumados a los 12 que habrá de construir el gobierno federal, nos da una distancia total a recorrer de 26.2 kilómetros y un tiempo de recorrido de 22 minutos por sentido, con lo que se obtendrían múltiples beneficios, como disminución de los congestionamientos vehiculares, menor consumo de combustible, abatimiento de la contaminación, incremento en los niveles de productividad en la ciudad, baja de los niveles de estrés entre los habitantes y disminución de los tiempos invertidos para cruzar la ciudad de oriente a poniente”, puntualizó.

En la exposición de motivos se revela que, de acuerdo con datos del Inegi en 1980 la flota vehicular del país ascendía a 5 millones de automotores y para 2010 aumentó a 32 millones.

Explica que el aumento de los vehículos obedece a varios factores como son el aumento de la población, la tendencia a escala mundial en el uso del automóvil particular sobre el transporte público y a las facilidades que otorgan las agencias distribuidoras para adquirir un vehículo, la falta de medios de transporte público eficientes y de calidad, entre otros.

En tanto, los viajes metropolitanos entre el Distrito Federal y el Estado de México pasaron de 17 por ciento a 22 por ciento en los últimos diez años, esto significa poco más de 4.2 millones de traslados por día.

Mientras que el total de viajes en la Zona Metropolitana del Valle de México es de 28.3 millones; 33 por ciento se llevan a cabo entre las 6 y las 9 de la mañana.

Por ello, el coordinador del PRI en la ALDF, Fernando Espino, propuso contar con vías rápidas de acceso controlado que permitan atravesar la ciudad de un extremo a otro, como sería conectar las autopistas México-Puebla y la México-Toluca, que sería de aproximadamente 90 minutos.



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