Un auditorio lleno, un candidato pleno

Al llegar los invitados, les daban su kit “Corderoliva”: una playera, una gorra, un banderín y un flyer...

León

Unas horas después de que su rival en la búsqueda de la dirigencia visitara Guanajuato, Ernesto Cordero pisó la misma tierra en compañía de Juan Manuel Oliva. El Comité Municipal del PAN lució lleno y jubiloso. Habrán sido unas 800 personas vitoreando a su candidato. Sesenta mesas con diez sillas cada una, más unas decenas de pie.

Al llegar los invitados, les entregaban su kit “Corderoliva”. Una playera tipo polo, una gorra café, un banderín y un flyer para explicar por quién votar emulando una boleta electoral. En un cuadro la foto del ex candidato a la presidencia, en otro, un signo de interrogación que solo decía “XXXXXXX”.

La estrategia es ni siquiera mencionar por su nombre al rival, al presidente con licencia, al del discurso de la no confrontación. El mariachi Oro y Plata calentaba el ambiente.

Minutos antes de las diez de la mañana se escuchó en el salón “¡Nuestro candidato, Cordero¡” y el ruido fue ensordecedor. De fondo sonaba un tema pop del estilo de Jesse & Joy que decía “¡Cordero!... ¡Oliva!... recuperando juntos los valores del Paaaan”. El camino al estrado fueron veinte minutos de saludos, efusivos abrazos, ‘selfies’ y recepción de papelitos con teléfonos, saludos y peticiones.

Ya les esperaban el secretario de Desarrollo Social y Humano de Guanajuato, Éctor Jaime Ramírez Barba, el senador Fernando Torres Graciano, el ex alcalde de León, Ricardo Alanís y los diputados federales Liz Vargas y Diego Sinhué, entre otros funcionarios, ex funcionarios y alcaldes blanquiazules.

“¡Zapato de piel y cuero, zapato de piel y cuero, León apoya a Oliva y Cordero!” gritaban un grupo de mujeres.  María del Carmen Sánchez Junquera “La Chata”, primera ponente en el orden del día citaba a Maquío antes de cederle el micrófono al ex gobernador de Guanajuato. Este se arremangó y soltó sin script “Vamos a recuperar León”. Luego habría de embolsarse la ola de risas más grande cuando al mencionar a panistas connotados habló de Vicente Fox, a quien dijo “quererlo hasta antes del año 2000”. Mientras se repartían mascadas a las mujeres por el día de las madres amenazó: “¡Viene el PAN que hará temblar a Peña Nieto!” Estaba en su ecosistema se le veía seguro, confiado.

Luego vino el titular de la Secretaría de Desarrollo Social durante la gestión de Felipe Calderón a decir “No es momento de pedirle, sino de darle al PAN”. Alguien gritó “¡No más moches!” y fue como encender la mecha. Él secundó la arenga y empeñó su palabra. De llegar a la dirigencia no permitiría la práctica de pedir comisión a cambio de la asignación de recursos. Habló de que viene una nueva época para el partido, una en la cual se privilegiará el orgullo blanquiazul per se. También prometió recuperar León para la causa de Acción Nacional y se dijo seguro ganador del proceso del 18 de mayo, tal como lo hizo Madero un día antes en el mismo sitio. El lunes 19 uno de los dos habrá de resultar perdedor y la ‘operación cicatriz’ requerirá los mejores cirujanos del mundo.