CRÓNICA | POR ISRAEL NAVARRO

Priistas roban reflectores en culminación del Pacto

Palacio Nacional

Además de las ausencias de los líderes panista y perredista, resaltaron las de Miguel Ángel Mancera y Arturo Núñez.

Manlio Fabio Beltrones y Javier Duarte, en primera fila.
Manlio Fabio Beltrones y Javier Duarte, en primera fila. (Jorge Carballo)

Ciudad de México

La legislación que modificó los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución para abrir a la inversión privada los hidrocarburos y la electricidad del país vivió una prisa legislativa que en dos semanas logró que lo que ninguna otra ley.

Esa misma velocidad se vio reflejada en el acto de su promulgación por parte del presidente Enrique Peña Nieto en el Palacio Nacional, en el que connotados priistas y algunos panistas veían impacientemente su reloj.

Muy puntual llegó el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Ricardo Anaya, quien se fundía en largos abrazos con gobernadores, legisladores e integrantes del gobierno federal.

El joven panista tomó su lugar en el presidio donde con teléfono en mano esperaba la llegada del mandatario nacional. Lo propio hicieron los coordinadores de PRI y Verde en el Congreso, Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones, y Jorge Emilio González y Arturo Escobar, respectivamente, quienes querían adelantar el tiempo para cumplir ese mandato.

Los que parecían tener todo el tiempo del mundo y se llevaban con tranquilidad el acto protocolario eran los integrantes del gabinete federal, como los secretarios de Educación, Emilio Chuayffet, y de Comunicación, Gerardo Ruiz, quienes durante todo el acto mantuvieron una amena plática.

Otros que ignoraban la prisa del Ejecutivo y el Legislativo eran los once gobernadores que atendieron el llamado presidencial y que utilizaron el encuentro para aplicar el famoso "turismo gubernamental".

Entre los mandatarios locales destacaron las ausencias de Arturo Núñez, de Tabasco, y de Miguel Ángel Mancera, del Distrito Federal, entidades que rechazaron la ratificación de la reforma energética.

Trece minutos después de lo programado, a las 12:43, las hélices del helicóptero presidencial retumbaron en las paredes de Palacio Nacional y fue el sonido que dio la orden a los asistentes para tomar asiento.

Disipada la nube de abrazos, saludos y halagos de los funcionarios se dio cuenta de la ausencia de dos personajes que defendieron la esencia del Pacto y que fueron pieza fundamental en la conclusión de los acuerdos: Gustavo Madero y Jesús Zambrano.

Del panista, quien hasta el último momento demandó la paternidad de la reforma energética se supo que fue a su natal Chihuahua a un acto partidista, mientras que el perredista declinó su asistencia en repudio a los últimos cambios constitucionales.

Instantes más tarde, el presidente Peña Nieto descendió junto con los operadores que ayudaron a cumplimentar el Pacto por México: los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Hacienda, Luis Videgaray, así como el jefe de la oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño.

El mandatario apresuró sus saludos y los oradores sus discursos para en segundos plasmar su firma en la enmienda que presumió a asistentes y medios con los brazos extendidos.