CRÓNICA | POR VERÓNICA GONZÁLEZ

Estoy dispuesto a dar mi vida por defender a México

Integrantes del Movimiento de Regeneración Nacional  afirmaron que si es necesario harán huelga de hambre contra la privatización de Pemex. 

En sus recesos,  integrantes del plantón optan por ponerse a leer
Cerco en el Senado de la República (Verónica González)

Ciudad de México

Zapatero de oficio, padre de cuatro hijos, abuelo de un pequeño e integrante del Movimiento de Regeneración Nacional, don Carlos Alvarado salió a las 11 de la noche de Guadalajara, Jalisco, para sumarse al cerco que mantiene Morena, desde hace seis días en el Senado de la República, contra la reforma energética.

“Mi esposa me despidió con un gesto de tristeza, me dio la bendición y me vine a luchar, a dar mi vida si es necesario”, cuenta.

Con el sol en su máximo esplendor y de fondo música de Silvio Rodríguez, un activista grita  “la patria no se vende, la patria se defiende”.

El cerco está sobre la lateral de Paseo de la Reforma desde Av. de la República hasta Av. de los Insurgentes, los accesos al senado por la Calle Paris y Madrid  así como Antonio Caso también están bloqueados.  

“Si la patria nos necesita, a la patria nos debemos y por la patria nos vamos a morir, no por lo agresivo, seguramente después de esto vamos a tomar otras medidas, algunas huelgas de hambre, ya algunos compañeros estamos pensando en eso, nos vamos a sumar  y llegaremos hasta las últimas consecuencias”. dice Alvarado.

Vino de Guadalajara, con el grupo de Morena en esa entidad con el fin de retrasar y si es posible, impedir la aprobación de la reforma energética, “venimos en 2 camiones y cada uno pagó su pasaje”.

Él  señor de 59 años con sombrero de palma dice que no es justo que los diputados y senadores que pidieron el voto del pueblo, “ahora quieran vender al país”,  se define a sí mismo como un luchador social, que desde los 11 años supo que toda su vida defendería las causas justas.

 “No me gustaban las injusticias ni los abusos”

 “No pude llegar a estudiar más allá de la secundaría, aprendí el oficio de zapatero de mi padre y ahora yo elaboro botas,  incluso traigo algunas para ver si se me venden por acá y así costear mis gastos”

El tapatío cuenta que de niño, cuando sus compañeros molestaban a alguno que era el más indefenso, él siempre lo defendía, “no me gustaban las injusticias ni los abusos”.

En las inmediaciones del cerco hay gente que pega pancartas, en algunos puntos hay personas que golpean las vallas, hay mujeres alistando la comida  y en la plaza Luis Pasteur se instalaron dos pantallas panorámicas para seguir en vivo la discusión de la reforma energética”

 Ahora en el plantón comenta, “es impresionante el apoyo que hay dentro de los comités pues a nosotros  que venimos de lejos, los  que viven en el DF nos ofrecen sus casas para asearnos y dormir”.

“Se siente la hermandad, nos abren las puertas de sus casas y  es bonito sentir la unidad dentro de la lucha”, aunque reconoció que el plantón es chico y falta más participación de la ciudadana.

 “Estoy convencido  de que el plantón puede lograr muchas cosas, por eso estoy aquí, a medida que esto vaya creciendo más se van a ver los resultados, sé que el día que el gobierno nos vea  unidos, le va a entrar el miedo”.

En el plantón hay jóvenes como Tania Tapia, estudiante de sociología política de la UAM Azcapotzalco,  que ha participado en el cerco desde el viernes y que anoche por primera vez durmió ahí.

“Sin duda alguna siendo realista yo creo que sí van a aprobar la reforma, sin embargo para mí esto es un modo de lucha, de protesta, para hacerle ver a la sociedad que somos  muchos los que estamos en contra de esto”.

Tania afirma que vale la pena no dormir bien y no comer bien por estar en la lucha, comenta que para no perder los ánimos cantan, bailan e incluso ayer “hubo cascaritas en la avenida”.