Perros, también a la caza de plagas y enfermedades

Con esta estrategia se ha alcanzado 94 por ciento de efectividad en la detección de productos infectados y agilizado el proceso de inspección fitozoosanitaria en 89 puntos fronterizos en los que ...

Al igual que la Secretaría de la Defensa (Sedena) y la Procuraduría General de la República (PGR), que cuentan con perros entrenados para detectar armas o drogas, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) tiene su unidad canina especializada en detectar alimentos, animales o plantas que ingresan a México de contrabando, con plagas o enfermedades.

Con los perros del Centro Nacional de Adiestramiento y Desarrollo de la Unidad Canina (Cenaduc) se ha alcanzado 94 por ciento de efectividad en la detección de productos infectados y agilizado el proceso de inspección fitozoosanitaria en 89 puntos fronterizos en los que se movilizan productos agropecuarios regulados por la Sagarpa.

Proteger el inventario agropecuario del país tiene un costo arriba de los 17 mil millones de pesos, señaló Humberto Rendón Fernández, médico veterinario y director del Cenaduc.

"Si una plaga se llega a filtrar por este medio, tendríamos una pérdida económica muy fuerte, por lo que somos estrictos en cuanto a la selección de perros; capacitación de personal y en la conformación de unidades caninas", expresó.

Productos agropecuarios, como frutas y plantas; y pecuarios, como carnes de res, cerdo y aves, se introducen a México cuando los pasajeros regresan de otros países y no los reportan, con lo que se correo un riesgo para el país por la llegada de larvas de insectos, virus, bacterias y hongos exóticos que no hay en nuestro país.

También enfermedades que hubo y están erradicadas, como la fiebre aftosa, que entró a México en 1946 y fue erradicada en 1954, y que puede llegar de países donde hay esa enfermedad, como Argentina, Brasil, Namibia y Reino Unido.

Los perros revisan el equipaje, si detectan algo, lo señalan con marcaje pasivo, es decir, se sienta y pone una pata en la maleta; ésta es abierta delante del pasajero, se extrae el producto y se levanta un acta. Si es de riesgo, se analiza. Si sale positivo, se destruye; en caso contrario, el pasajero puede recogerlo después de un tiempo determinado.

Adiestramiento

El Cenaduc adquiere los perros por medio de donación de particulares —familias que ya no pueden tener perros—, o los recuperan de albergues. Los animales se seleccionan por personalidad: juguetones, agradecidos, golosos y cariñosos. No tienen que ser agresivos.

El centro se enfoca en dos razas: el cobrador de labrador, en cualquiera de sus tres colores, o el golden retriever; también hay de los que no tienen raza (callejeros), pero deben ser de talla media, esto es porque son los que menos miedo dan a los pasajeros.

Al animal se le hace una prueba en el lugar de origen. Si pasa, se lleva al Cenaduc, pero si por alguna causa no aprueba todos los exámenes o simplemente cambia su actitud y se vuelve agresivo, se regresa.

Los que quedan pasan por una cuarentena, durante la cual si no presenta padecimiento o enfermedades degenerativas (propenso a displasia de cadera), se queda para ser adiestrado. Los perros son esterilizados por método quirúrgico para que cuando estén trabajando no tengan distractores hormonales.

El entrenamiento dura 90 días y es a base de juegos, caricias y premios, "que es como se le gratifica cuando hace su trabajo", señaló Rendón. Los perros se adiestran en aromas cítricos (naranja, toronja, mandarina, limón); manzana y mango; carne de res y carne de puerco, básicos en la enseñanza para que empiecen a detectar. Después pasan a algún aroma diferente, dependiendo del área geográfica a la que lleguen, "es fácil que el perro lo entienda, lo comprenda y lo aprenda".

Manejadores

Todos los instructores deben tener una carrera profesional, desde medicina veterinaria y zootecnia; ingeniería agronómica en cualquiera de sus ramas, biólogos o ingenieros químicos; deben tener apego o gusto por manejar perros, buena condición física y que no pase de 35 años, porque es un trabajo demandante; además, buen sentido de observación para captar las señales que da el perro.

Se invita a personal oficial que ya trabaja en puntos de inspección, si no, se contrata nuevo por medio del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Después de una previa evaluación, se da un curso teórico y práctico de 45 días para formar nuevas unidades.

Hay tres o cuatro generaciones por año, con un máximo de 13 perros con 14 o 15 manejadores, "porque formamos trinomios, dos manejadores por perro, esto es porque son asignados a los puntos de inspección federal en carreteras, donde se trabaja siete días por siete de descanso y no se puede dejar al perro sin actividad, porque pierde la práctica adquirida", manifestó el director del Cenaduc.