“General Cárdenas, aquí estamos luchando contra los traidores”

Al menos dos víboras pequeñas salieron de los arreglos florales con los que los perredistas retacaron el salón de plenos.
Removieron un busto de bronce de la biblioteca.
Removieron un busto de bronce de la biblioteca. (Daniel Cruz)

México

El presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, José González Morfín, instauró ayer un túnel del tiempo legislativo cuando, al zanjar un desacuerdo entre los grupos parlamentarios sobre la supuesta falta de quórum, ordenó una nueva votación a través del tablero electrónico y aseguró a la asamblea: “Voy a dejar eso atrás y retrocedemos en el tiempo”.

Ya en esa atemporalidad, los perredistas velaron de nueva cuenta al general Lázaro Cárdenas, a 44 años de su muerte.

Para ello, colocaron un busto de bronce del artífice de la expropiación petrolera —que removieron de la biblioteca del palacio de San Lázaro— y llenaron la tribuna con arreglos florales y un moño negro gigante; después montaron una guardia en su honor.

El diputado José Luis Muñoz Soria fue más allá, al hacer uso de la palabra en la tribuna, subió con una fotografía de tamaño natural del ex mandatario y, pasándole un brazo por encima de los hombros, simuló hablar con él por celular:

“¡Perdón! Sí mi general, aquí peleando contra los enanos traidores que han echado atrás lo que usted entregó a este pueblo. A sus órdenes, general. Aquí estamos!”, dijo.

Aún más, pidió un minuto de silencio en memoria de Lázaro Cárdenas del Río; sin embargo, como se encontraban en la etapa de posicionamientos, no le fue concedido.

A partir de ese momento, los perredistas se fueron turnando en grupos para montar guardias frente al busto, mientras seguían llenando la parte baja de la tribuna con arreglos florales, que llegaron a sumar más de cien.

Por la noche, al menos dos víboras pequeñas salieron de las flores, que provocaron la movilización del personal de Protección Civil que las buscó sin interrumpir la sesión.

Antes, el episodio de regresar en el tiempo tuvo como origen la votación para decidir si se aceptaban una docena de mociones suspensivas, que se efectuó a mano alzada y fue rechazada ante la inconformidad perredista.

Al momento en que tomó la palabra la coordinadora de Nueva Alianza, Sanjuana Cerda, arreciaron los gritos de la bancada perredista, que interrumpió su posicionamiento.

Desde su curul, Socorro Ceseñas se dirigió a González Morfín: “Presidente, el pleno está vacío. No hay diputadas ni diputados. Es una vergüenza, no quieren trabajar. Llame por diez minutos para que los compañeros vengan”.

El panista respondió: “Vamos a abrir el tablero para recoger la votación respecto de si se acepta para su discusión la moción suspensiva. No quiero que vaya a quedar en este tema absolutamente ninguna duda”.

En ese momento los perredistas echaron a andar su estrategia.

Aprovecharon que la bancada panista realizaba una reunión plenaria y que el único legislador de ese partido era el presidente de la Comisión de Hacienda, José Isabel Trejo, para no registrar su voto y así provocar la falta de quórum, que lograron, a pesar de que los panistas entraban corriendo por grandes grupos al salón de plenos.

González Morfín decretó un receso para esperar a que se reunieran los 251 legisladores necesarios para continuar e inició una discusión de cerca de una hora sobre el procedimiento, misma que el PRD aprovechó para ocupar la tribuna, mientras la Mesa Directiva era resguardada por legisladores de PRI y PAN.

La sesión reinició luego de que PT y Movimiento Ciudadano ofrecieron registrar sus votos en contra para garantizar el quórum.

La propuesta formal para repetir la votación fue avalada por PRD y PRI, retomándose los trabajos de la última sesión para aprobar el paquete de reformas secundarias en materia energética.

Por la tarde los ánimos se encendieron otra vez, cuando la diputada de Movimiento Ciudadano Zuleyma Huidobro dijo que los diputados han recibido un bono especial para la aprobación de las reformas, dicho que fue rechazado por legisladores de PAN, PVEM y PRD.

En ese sentido, la panista Esther Quintana exigió una disculpa de Huidobro y gritó: “No estoy llorando cabrón”, cuando fue interrumpida por otro legislador.