El Partido del Trabajo y su ‘casta divina’

A lo largo de 25 años, esta institución política ha estado dominada por “una oligarquía” compuesta por nueve integrantes de su consejo nacional, quienes imponen candidatos, controlan recursos y ...
De 1997 a 2015 ingresaron a sus arcas más de 4 mmdp en prerrogativas.
De 1997 a 2015 ingresaron a sus arcas más de 4 mmdp en prerrogativas. (Octavio Hoyos)

Durante 25 años el Partido del Trabajo (PT) ha estado dominado por “una oligarquía” compuesta por nueve integrantes de su Consejo Político Nacional (CPN), quienes imponen candidatos, controlan presupuestos y deciden el reparto de las prerrogativas electorales, federales y locales: alrededor de 6 mil millones de pesos.

Sus 700 mil votantes —en promedio— o sus cerca de 50 mil afiliados, según el registro de la página web del Instituto Nacional Electoral (INE), han visto pasar varias veces a su dirigencia en los cargos de elección popular.

Pero nada en 25 años del tan proclamado lema del PT: “¡Todo el poder al pueblo!”. La frase, como otras tantas que arrastra esa organización de origen maoísta, ha sido mera retórica.

El recuento lo hace la especialista en partidos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Mariela Díaz Sandoval: “Ha sido un partido con una dirigencia inamovible de carácter centralizado en sus decisiones; es una oligarquía que en más de dos décadas ha sido encabezada por Alberto Anaya”.

El dirigente Anaya o “camarada Anaya”, como gusta que lo llamen, surgió de la lucha de colonos por un pedazo de tierra al norte del país con su organización, Frente Popular Tierra y Libertad de Monterrey. Antecedente, junto con otras organizaciones “de masas”, del actual PT.

Como dirigente de este partido se convirtió en factor decisivo para la asignación de puestos directivos, coordinaciones parlamentarias, diputaciones federales y locales, senadurías, alcaldías, es decir, tiene en sus manos el manejo de presupuestos millonarios.

Solo a escala federal, producto de prerrogativas electorales, el dinero que llegó de 1997 a 2015 a las arcas del PT, según datos del INE, fueron 4 mil 221 millones 700 mil 150 pesos con 30 centavos.

Adicional es lo que recibieron de 1991 a 1996.

Otro dinero público es el manejado en las coordinaciones de su fracción parlamentaria de por lo menos 19 congresos locales, incluido el DF, en los que el PT ha colocado diputados, además de las prerrogativas estatales que recibe.

EL DINERO QUE TRABAJA

Desde la fundación del PT, en 1990, Alberto Anaya y su esposa, María Guadalupe Rodríguez Martínez, lucen en los dos primeros puestos de ese consejo político.

Él ha sido, por lo menos, cuatro veces diputado federal y dos veces senador; su carrera de representante popular la inició en 1988 y está por concluir su último encargo en la Cámara de Diputados, es decir, han sido 27 años, ininterrumpidos, como representante popular.

Su esposa, que también fue fundadora del partido en Monterrey, ha sido dos veces diputada federal e impulsa el trabajo con niños en por lo menos 73 centros educativos en nueve estados.

Y es que la educación ha sido otro recurso financiero de la pareja petista. Una investigación de El Siglo de Torreón, efectuada en 2013, encontró que esos centros educativos se han visto beneficiados con recursos federales.

Tanto el diputado Anaya como su esposa y Alejandro González Yáñez —otro de los integrantes del consejo político— se han mostrado activos “en bajar recursos” para beneficio de la educación... pero de sus propios centros escolares. El mecanismo es que las secretarías de Finanzas de los estados firman convenios con las organizaciones sociales y populares ligadas al PT. Anaya y los suyos nunca lo desmintieron.

LOS ROJOS

Cuando en 2011 murió “el camarada” Kim Jong-il —dictador de Corea del Norte— fue el propio Anaya quien suscribió el pesar del PT por esa muerte; le reconoció su “gran aportación” para liberar a ese país “del capitalismo salvaje”.

De fuertes raíces populares y seguidores de las doctrinas —aún en boga en la década de los noventa— de Mao Tse Tung, Kim Il Sung o Fidel Castro (ahora lo hacen con el extinto Hugo Chávez), sus principales dirigentes impulsaron en las décadas de los sesenta y setenta invasiones de tierra y fundaron colonias populares.

Ello en por lo menos cinco estados: Nuevo León, Chihuahua, Durango, Coahuila y Zacatecas; en cada uno de estos se formó un Comité de Defensa Popular (CDP), antecedente vecinal del PT.

Otras organizaciones que dieron origen al PT, además de las mencionadas, fueron: Frente Popular de Lucha de Zacatecas, grupos de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) y de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala.

En la década de los sesenta hubo organizaciones como Política Popular, seccional Ho Chi–Min (Liga Comunista Espartaco) de donde también abrevó el naciente PT. Todas ellas de raigambre maoísta.

Sin embargo, de su lema partidista, “¡Todo el poder al Pueblo!”, a la realidad hay mucha diferencia. La especialista Díaz Sandoval dice que las bases de ese partido “nunca se empoderaron de él”.

Afirma que el PT se convirtió “en una herramienta al servicio de muchos políticos”. Menciona por sus nombres a Gerardo Fernández Noroña, Ricardo Monreal o Andrés Manuel López Obrador, entre otros. Aunque también el PT se sirvió de la figura de este último “para sobrevivir en los procesos electorales”.

Ejemplifica con lo que casi ya es un hecho: sin coalición en 2015 “el PT está a punto de perder su registro”.

La fecha oficial del nacimiento del PT es el 8 de diciembre de 1990. Participa en las elecciones de 1991 y los 270 mil votos que obtuvo no fueron suficientes para conservar su registro. Se va, pero vuelve con registro el 13 de enero de 1992 y con el estigma de ser un partido “salinista”.

Para las elecciones federales de 1994 participa con Cecilia Soto como su candidata externa a la Presidencia del país. Con ella obtienen casi un millón de votos y conservan el registro que ahora parece que agoniza.

PUESTOS A GRANEL

Otro en el origen de las luchas vecinales es Alejandro González Yáñez. También fundador del CDP-Durango, de la Organización de Izquierda Revolucionaria Línea de Masas (OIR-LM) y de la Conamup, además del PT. Ha sido diputado local, dos veces federal y senador, además de presidente municipal de la capital de Durango y líder del PT en el estado.

Fuerte crítico de la derecha, al igual que la dirigencia de su partido, González Yáñez fue aliado con el PAN como candidato a diputado Local en 2013. No ha sido la primera vez con ese tipo de alianzas, además de que el PT ha ido en algunos procesos locales junto al PRI.

González Yáñez ha sido exhibido por los medios de Durango como propietario de “fastuosas” residencias.

Los otros integrantes del consejo político son Ricardo Cantú Garza, quien ha sido dos veces diputado federal y una local. Otro de los fundadores del PT, Reginaldo Sandoval Flores, ha sido diputado local en Michoacán y en 2013 fue acusado de desvío de recursos; Pedro Vázquez González, actual representante del PT en el INE, fue presidente del partido en Nuevo León y ha sido dos veces diputado federal y una local.

Los otros son: Óscar González Yáñez, quien ha sido dos veces diputado federal, una vez local y presidente municipal de Metepec, Estado de México; Rubén Aguilar Jiménez fue fundador del CDP en Chihuahua y ha sido presidente estatal de su partido; dos veces diputado federal y una vez local y, finalmente, Francisco Amadeo Espinoza Ramos, quien ha sido diputado federal y senador suplente.

En la revisión de ese partido, que aún reivindica en sus principios “el centralismo democrático”, la especialista Díaz Sandoval manifiesta que el “el PT se califica como un partido democrático, pero eso es tan confuso; aunque eso sí, representa mucho dinero”.

En sus documentos básicos el PT se dice un partido “del pueblo y para el pueblo”. Se define como “antiimperialista” y que “lucha por una sociedad autogestionaria, justa, socialista, ecológicamente sustentable, con igualdad social de condiciones y oportunidades, en un ambiente de libertades”. Todo en la letra.