“París, pese al dolor, sigue con su rutina”

Aunque la capital no es la misma tras el ataque, sus habitantes caminan,  ríen y toman vino para soportar el frío.
Afuera del Bataclan continúan las muestras de solidaridad.
Afuera del Bataclan continúan las muestras de solidaridad. (Silvia Arellano)

Francia

Los parisinos decidieron continuar con su vida. El olor a flores marchitas y el calor de las veladoras, en un clima de 11 grados centígrados, se perciben en los alrededores del Bataclan, donde fallecieron más de 130 personas en el ataque terrorista del pasado 13 de noviembre.

Mientras en la Torre Eiffel, monumento principal de la capital de Francia, se encontró semivacía este domingo, la zona del Bataclan, junto con la Plaza de la República, son las más resguardadas y visitadas por turistas nacionales y extranjeros.

MILENIO hizo un recorrido por la zona de la masacre donde se pudo observar que, a 16 días de los atentados, el centro de espectáculos se encuentra acordonado por lo menos dos cuadras a la redonda.

En el marco de los trabajos de la COP21, París luce sin una seguridad extrema, aunque algunos habitantes comentaron que los policías andan vestidos de civil por las calles.

Hombres, mujeres, niños y ancianos se acercan al jardín que se encuentra frente del Bataclan para continuar encendido veladoras, colocar flores y dibujos en memoria de los fallecidos.

"Le terrorismo n'a ni couleur, ni religion"... "Terrorism no religion", se lee en algunos de los cientos de mensajes que se colocaron sobre una reja. En esa área se concentra un gran número de personas quienes intentan tomar fotos y algunos otros rezan por los muertos de París.

Por la calle Saint-Pierre Amelot, ubicada a un costado de Bataclan, donde a través de las redes sociales se pudo observar como el día del ataque terrorista corrían los asistentes a un concierto y otras se resguardaron en los balcones, se observan un par de sellos de clausura por parte de las autoridades. Incluso, en las paredes de los edificios de enfrente, un par de perforaciones de armas de fuego marcadas con los números 38 y 39.

Aunque París no es el mismo después del ataque, sus habitantes hacen su vida cotidiana sin temor a salir. Los niños juegan en las plazas sin supervisión de sus padres.

En Les Champs- Elysées se colocó una verbena similar a la Feria de las Culturas en la Ciudad de México para que los visitantes disfruten además, de la iluminación decembrina y la pista de hielo. Ahí las personas caminaron con tranquilidad, bromearon y convivieron. Tomaron vino caliente para soportan las bajas temperaturas.

Este domingo la Torre Eiffel no se encendió, permaneció de luto, como sus habitantes, quienes a pesar del dolor, siguen con su rutina.