“Tiene sustento la revisión de las reformas que aprobaron”

Los resultados de las últimas elecciones locales son un llamado de la ciudadanía para que los partidos se pongan las pila, indicó el secretario general de la UA de C, Salvador Hernández Vélez.
Salvador Hernández Vélez.
Salvador Hernández Vélez. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Con una larga trayectoria en el servicio público y en el academismo, Salvador Hernández Vélez dijo convencido que los que menos tienen resultarán perjudicados con las recientes reformas, por lo que deben revisarse.

Con 63 años encima y varios libros en su haber, habló de la necesidad de preparación y actualización permanentes, pero también de coyunturas y circunstancias para ocupar puestos públicos.

Salvador, ¿cómo le haces para estar siempre en un puesto público?
He tratado desde siempre de estarme actualizando, de mantenerme preparado porque en el mundo actual, en esta época denominada del conocimiento, lo que estudias en la universidad, al terminar la carrera ya es obsoleto. Esto también sucede en la política y en todos lados.

¿Es básicamente preparación o también cuestión de palancas?
Es más bien preparación porque a final de cuentas a uno lo invitan para una función específica y en términos de eso está la posibilidad.

Recién cumpliste años y una persona que te felicitó en las redes sociales te definió como visionario, cauto, tenaz, estudioso, líder. ¿A poco así te ves?
Me veo como una persona que ha tratado de mantenerse siempre actualizado, de ser prudente, no creer que los puestos son para toda la vida.

Lo que le han llamado reformas estructurales, la verdad es que son reformas que van encaminadas a poner como el gran protagónico a la iniciativa privada y en ese sentido sí son reformas de fondo.

Recuerdo una frase del entonces líder de la CNC, Maximiliano Silerio Esparza, a un grupo de personas que se quejaban ante él del gobernador en turno: recuerden que no hay trienio que dure más de tres años, ni sexenio que dure más de seis. Se debe buscar siempre la superación.

Has sido diputado federal, diputado local dos veces, dirigente del PRI en Torreón y en Coahuila, entre otros puestos, esto te debe dar una visión y conocimiento muy completo del partido tricolor, al que incluso has criticado.
No tanto que sea una crítica al partido, sino un análisis de entender que el PRI, desde mi punto de vista, a partir de 1996 cuando se da el quiebre con la creación de órganos electorales ciudadanizados responsables de las elecciones, dejó de ser un partido hegemónico.

Pasó a ser un partido al que le debe quedar claro que solamente puede ganar posiciones si se vuelve competitivo. Y ahí es donde me parece que sigue habiendo muchos cuadros políticos que a veces actúan bajo el esquema del viejo PRI.

Cuando el PRI lanza un candidato, aunque haya ganado elecciones de carro completo, la verdad es que tiene que ir a competir. Dos cosas que han hecho que el PRI reconstruya su visión es la pérdida de la Cámara de Diputados en el 97 y las elecciones presidenciales de 2000 y 2006.

Dices en tu libro De Palabra (publicado con el PRI como oposición), que tanto ese partido como los demás deben presentar proyectos de nación, no de poder.
Los partidos al ser entidades de interés público tienen como objeto no sólo competir en los procesos de elección y buscar alcanzar el poder público, sino también construir la vida democrática, entendida en su amplia expresión.

Y eso es posible no solamente con un proyecto para acceder al poder, sino con un proyecto de nación. Nosotros ya no estamos en un régimen de partido hegemónico, sino de pluralidad política.

¿Dónde ubicas ideológicamente al PRI?
De acuerdo con la definición en la última asamblea nacional que presidió Beatriz Paredes, es un partido de centro-izquierda, como partido social demócrata, más del lado de la sociedad democrática.

Me parece que hay un desdibujamiento de las ideologías que afecta a todos los partidos. En ese sentido, el PRI debe replantear en sus documentos básicos este tipo de cuestiones para que la definición de centro-izquierda no se quede en la declaración sino que trascienda a los hechos.

¿Las recientes reformas, sobre todo la energética, no son propias de un partido de derecha?
A mí me parece que esas reformas obedecen más a intereses o planteamientos del propio PAN, que las había venido impulsando.

Creo que sí tiene que haber una revisión en ese sentido por la forma en que se hicieron, sobre todo las leyes secundarias, creo que sí hay una pérdida del planteamiento mismo y del espíritu del Cardenismo.

¿De veras son reformas o simples privatizaciones?
Lo que le han llamado reformas estructurales, la verdad es que son reformas que van encaminadas a poner como el gran protagónico a la iniciativa privada y en ese sentido sí son reformas de fondo.

La reforma eléctrica de antes, la reforma al artículo 27 Constitucional, la propia reforma a la Iglesia, son reformas que en su coyuntura se dieron en la época del presidente Salinas y muchas de ellas están sustentadas en los planteamientos neoliberales y en los grandes acuerdos internacionales de los Tratados de Libre Comercio.

Recuerdo una frase del entonces líder de la CNC, Maximiliano Silerio Esparza, a un grupo que se quejaban ante él del gobernador en turno: recuerden que no hay trienio que dure más de tres años, ni sexenio que dure más de seis. Se debe buscar siempre la superación.

En ese sentido no es que sean reformas privatizadoras, sino estructurales que van más en el camino de la privatización que de los aspectos sociales.

¿No resultarán perjudicados los que menos tienen?
Me parece que sí. La última experiencia importante es Brasil, que nos la plantearon como la gran prueba, pero las cifras indican que esas grandes reformas de Lula, ahora con la nueva presidenta no están realmente encontrando respuestas y soluciones para apoyar a las grandes masas sociales.

En ese sentido creo yo que sí hay un problema que tiene que replantearse.

Entonces si ahorita fueras diputado federal ¿habrías votado en contra de las reformas?
¿Habría votado en contra? Sí hubiera discutido ese tipo de cuestiones porque estoy convencido que son cosas que no necesariamente están en eso.

Yo respeto mucho la posición del ex director de Pemex, Paco Rojas, en el sentido de que se debe defender esto. Hay que ver lo que hicieron los franceses, primero privatizaron y ahora ya están de regreso. Sí tiene sustento la revisión de estas reformas.

¿Te defines como un político de izquierda?
Pues sí, un político más hacia la gente, hacia atender las necesidades de los que menos tienen.

Salvador, ¿en qué recodo del camino se quedó la línea de masas que abrazabas en tus inicios?
Lo de la línea de masas no fue un proyecto partidario, sino de un movimiento social, por ejemplo al frente del PRI en Torreón hice un trabajo de mucha movilización, de mucha participación.

¿Reconocerías que el PRI está hoy más a la derecha que el mismo PAN?
Si lo planteas desde el punto de vista de las reformas estructurales. Pero desde el punto de vista de la participación en los procesos y campañas, el PRI sigue siendo un partido con una gran base popular y eso es lo que le da sustento.

Dicen que en estas elecciones el PRI ganó sólo con sus cuadros y su gente y es cierto, entonces es un reconocimiento en cuanto a que tiene una base social muy importante.

¿No implica un retroceso en términos de la “normalidad democrática” ganar 16 de 16 distritos?
Si tuviéramos un régimen de partido hegemónico, único, sin órganos electorales ciudadanizados, sin instancias jurisdiccionales que aseguren elecciones limpias, legales y transparentes, entonces sí sería retroceso.

En todo caso es un retroceso para los partidos que compitieron. Los resultados son un llamado de la ciudadanía para que se pongan las pilas.

¿Alguien no hizo su tarea?
Yo creo que ni los partidos ni los candidatos hicieron su tarea. Cuando hay elecciones muy competidas es porque todos están echados para adelante.

¿Qué buscas en la UAdeC como secretario general?
Cuando recibí la invitación del rector Blas José Flores Dávila, empecé en las cuestiones sociales y luego en la Universidad y después en la CNC, luego en tareas legislativas y luego en el Ejecutivo.

A mí siempre me ha gustado la academia y ante esta oportunidad que me brinda el señor rector, regreso a la Universidad. Tengo 63 años y este tiempo que pueda aportar a la academia para mí es una gran oportunidad.

¿Te gustaría ser rector?
Creo que sí en su momento y en su coyuntura. A mi rector le falta mucho tiempo y seguramente se reelegirá. Y la coyuntura lo dirá, sobre todo por la cuestión de la edad.

¿Y diputado federal? Está más cerca esta elección.
Me mencionan, pero las coyunturas se irán dando en cada una de las circunstancias. Ahorita estoy con esta responsabilidad, sobre todo en cuestiones académicas, que son realmente apasionantes.