Noemí y Yazareth, "hermanas de sangre"

Eran buenas amigas, y cuando la hija de Abarca tuvo un accidente solicitaron donadores y la joven ofreció su apoyo.
Señala que lo que hizo su consanguínea no está bien.
Señala que lo que hizo su consanguínea no está bien. (Especial)

México

Amistad. Ese es el vínculo que unió a las hermanas Noemí y Gabriela Berumen con Yazareth Abarca. Esta última, hija del ex alcalde de Iguala detenida en la casa de Noemí, ubicada en el número 27 de la avenida Jalisco, colonia Santa María Aztahuacán, Iztapalapa.

El lazo tan personal comenzó hace varios años en la Universidad Anáhuac, donde las tres estudiaron aunque no juntas; sin embargo, la amistad entre Noemí y Yazareth se fortaleció particularmente en 2009, cuando la primera donó sangre a la segunda.

Esta historia es contada por Gabriela para MILENIO en las oficinas del negocio familiar Grúas Berumen. "Yazareth tuvo un accidente muy fuerte y nosotras éramos buenas amigas, fuimos a donar sangre y tuvimos ese contacto con ella. Fue el único día que vimos a sus papás (José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda), ellos se acercaron para darnos las gracias y nada más, yo no los volví a ver".

Tras su recuperación, Yazareth abandonó la escuela y mantuvo contacto con ambas hermanas a través de las redes sociales. Por eso, Gabriela asegura que la familia Berumen no daba crédito a las imágenes que vio en televisión el martes, cuando la Procuraduría General de la República difundió la fotografía de Noemí como la principal encubridora del matrimonio Abarca.

Esa madrugada, durante el operativo, la policía entró primero a la casa de la familia Berumen, después se dirigieron a la de Noemí. "Vimos cuando sacaron a una mujer y después mi hermana, no nos preocupamos porque pensamos que era una niña que se había ido de su casa y que sus papás la estaban buscando. Al mediodía prendimos los noticieros y vimos la captura de los Abarca con la foto de Noemí".

El estado de salud de Salvador, su padre, empeoró; Elvia, la madre, llora mientras la familia se quedó esperando la llamada telefónica a la que su hija tenía derecho tras su detención, pero ésta nunca llegó. No obstante tiene ya defensor de oficio y una larga lista de abogados privados que rechazaron representar a la joven diseñadora amante de los perros. Sin embargo, su familia negocia con otros litigantes, quienes han puesto tarifas iniciales de entre 50 y 60 mil pesos por aceptar el caso.

"Yo siento que Noemí ayudó a Yazareth ¡a Yazareth! —enfatiza— y por ende a sus papás, pero lo hizo por amistad. Tuvo que ver mucha desesperación para decidir ayudarlos. Mi hermana se quita la camisa por todos, le hemos dicho ¡despierta, la gente te usa! Pero ella dice que no le importa porque es feliz". Paradójicamente, Gabriela describe también el lado fuerte de su hermana, quien hace varios años negoció con un grupo de secuestradores la libertad de su padre y otras extorsiones de las que fueron objeto tras la prosperidad del negocio familiar.

"Cuando vimos lo que ocurrió en Ayotzinapa le escribí a Yazareth varios mensajes por Facebook, pero nunca me contestó. Incluso cuando lo comenté con Noemí me dijo que a ella tampoco le había contestado. Mi hermana viene poco a la casa, guarda su coche y en ocasiones viene a desayunar, es muy independiente. Cuando desaparecieron los jóvenes yo no vi ningún cambio en ella".

El matrimonio Berumen, dice, nunca conoció a los esposos Abarca. También, asegura que se encuentran muy decepcionados de su hija y están "sacados de onda". Lo ocurrido ha causado a esta familia en menos de 48 horas una reacción en cadena: insultos en la calle y mails amenazantes de Malditos @encubridores.com entre otros. Por eso las hermanas Gabriela y Elvia deslindan a Grúas Berumen de cualquier vínculo con el PRD y con la familia Abarca.

"Somos gente trabajadora no delincuentes, no debemos nada, tampoco ganamos mucho. Rentamos grúas para las carpas del Zócalo, Eruviel Ávila, cuando la visita del Papa, el hangar presidenical, Chimalhuacán, El Choribús de Toluca y hasta el Campo Marte. Trabajamos con quien nos contrate, no específicamente con el PRD”, aclaró Elvia, una de las principales encargadas del negocio.

"Estoy consciente que lo que hizo mi hermana no está bien, es un delito, pero lo único que quiero es que se haga justicia y que no enreden a mi familia nada más porque sí. Si ella tiene que pagar una deuda penal, yo voy a rezar para que ella esté bien y que Dios la cuide."