Llama Narro a rechazar servicios educativos privados

El rector de la UNAM señaló que el mercado no debe regular el diseño, organización o prestación de servicios educativos en las sociedades.
José Narro pidió a los universitarios combatir a la desigualdad.
La universidad pública es una institución esencial para la vida democrática de los países, consideró Narro. (Arturo Andrade)

México

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, llamó a rechazar los servicios educativos privados, provenientes incluso de otras naciones en las que predominan criterios propios del mercado.

De gira por Guatemala, Narro destacó que ante la proliferación de escuelas particulares, se debe "resistir y rechazar esa fórmula llena de equivocaciones, que sólo acentuaría nuestras dificultades si llegara a instalarse en la región latinoamericana".

Al ofrecer la lección inaugural del ciclo académico 2014 de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), el rector de la UNAM dijo que el mercado no debe regular el diseño, organización o prestación de servicios educativos en nuestras sociedades.

"La universidad pública es una institución esencial para la vida democrática de los países. Mediante el cumplimiento de sus funciones, desempeña un papel de enorme importancia en la consolidación de los principios y valores colectivos que sustentan la democracia", expuso.

Más tarde, en el Museo de la Universidad de San Carlos (MUSAC), Narro Robles dijo que ante los desafíos que plantean la globalización y la sociedad del conocimiento, es indispensable redoblar los esfuerzos para avanzar hacia un nuevo modelo de universidad latinoamericana.

"Ya no es suficiente con generar y transmitir el conocimiento. Para cumplir efectivamente nuestra encomienda con responsabilidad social, es necesario asumir un papel más activo en el planteamiento y ejecución de soluciones locales, nacionales y regionales".

Asimismo, reconoció que en la actualidad la globalización ejerce presiones sobre las universidades públicas, al pretender que deban estar más vinculadas a la producción de riqueza y a la formación de recursos humanos que sepan usar las nuevas tecnologías.

Y aunque la universidad debe apoyar esos procesos, considero que aceptarlo implica dejar de lado disciplinas académicas de las áreas humanísticas, sociales, de las artes y de las ciencias básicas indispensables para el desarrollo humano, la conservación y el progreso de nuestras sociedades y su cultura.

"Las universidades públicas deben tomar conciencia de las tendencias mundiales para aprovecharlas, sin perder su rumbo ni su autonomía, sin menoscabo de su función de ser la conciencia crítica de la sociedad", apuntó.