Regresará a México hasta que sus abogados le den 'luz verde'

Señala que ya tiene su boleto de avión, pero que esperará para sacar su pase de abordar, porque “no vayan a salir alacranes debajo de las piedras”.
Habló en videoentrevista con Carlos Marín en 'El asalto a la razón'.
Habló en videoentrevista con Carlos Marín en 'El asalto a la razón'. (Martín Salas)

Ciudad de México

El dirigente minero Napoleón Gómez Urrutia aseguró que aun cuando ya tiene su boleto de avión para regresar a México, esperará a “sacar el pase de abordar”, porque “no vayan a salir alacranes debajo de las piedras”.

Luego de que el cuarto tribunal colegiado en materia penal, en el expediente 121/2014, consideró ilegal la última orden de aprehensión y, al hacerlo, exoneró a Gómez Urrutia del delito de fraude y desvío de 55 millones de dólares, el líder sindical comentó que este año tiene previsto regresar al país hasta que su equipo de abogados, encabezado por Marco del Toro, le dé luz verde.

En tanto, aseguró que continuará con las demandas penales contra los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón; asimismo, las acciones contra Germán Larrea, apoderado de Grupo México, y Javier Lozano Alarcón, senador y ex secretario del Trabajo, para que éste último “se siga riendo”.

En dirigente, reelecto en mayo del 2014 como secretario general del sindicato minero para el periodo 2014-2020, aseguró que aunque la lista de demandados es extensa, sí incluye a Marta Sahagún, esposa de Fox, y además promoverán otra contra Lozano.

“Sabe que sus compañeros en el Senado, incluso los panistas, le compraron un bozal para que no vuelva a hablar. Cada vez que habla dice tonterías. Larrea hacía lo que quería con él, era su títere; ahora, con la resolución del tribunal, creo que se volvió otro ratón”, explicó el dirigente en videoentrevista ofrecida desde Vancouver, Canadá, al director general editorial de MILENIO, Carlos Marín, en El asalto a la razón.

Por ocho años Gómez Urrutia enfrentó un litigio penal contra los gobiernos panistas de Fox y Calderón, en cuyas administraciones fueron giradas 11 órdenes de aprehensión, además, solicitaron a Interpol la ficha roja y su extradición por el supuesto delito de desvío de recursos del fondo minero.

“Todo fue un invento, una calumnia, una difamación”, dijo a Marín, por ello, las 11 acusaciones fueron desestimadas, la última, por los magistrados José Luis Villa González, Héctor Lara Jiménez y Elvia Díaz de León D’Heres, quienes declararon inconstitucional la orden de aprehensión.

“Violaron la Constitución en el principio de que nadie puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos. Con esta resolución se está mandando un mensaje positivo a los mineros, quienes tenían dudas sobre la impartición de justicia en el país y, afortunadamente, contamos con jueces honorables, con un tribunal colegiado que me exoneró completamente luego de revisar 800 páginas”, señaló.

La persecución política, recordó, se originó durante el gobierno de Vicente Fox, luego de que el 19 de febrero de 2006 explotó la mina de carbón Pasta de Conchos, en San Juan Sabinas, Coahuila, concesionada al Grupo México. Ahí fallecieron 65 trabajadores y aún permanecen bajo los escombros 63 cuerpos que “fueron abandonados para cubrir la negligencia y la responsabilidad criminal, y los cuales se pueden recuperar por estar a 120 metros de profundidad”.

Durante año y medio, el sindicato presionó a través de huelgas para que se revisaran la condiciones de seguridad e higiene; sin embargo, se ignoraron y ocurrió la tragedia.

Por ello, detalló, “Grupo México, con la complicidad del gobierno de Vicente Fox y de Marta Sahagún, decidió suspender al quinto día las labores de rescate en la mina, retirarse y abandonar los cuerpos con absoluta impunidad, y para anular la presión de los familiares y del sindicato en el rescate, fabricaron un delito para cubrir el homicidio industrial de una empresa que, de nueva cuenta, causó una catástrofe en ríos de Sonora”, dijo.

 Comentó que el entonces gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, declaró que Fox le ordenó que “me arrestara junto a mis compañeros, precisamente para proteger a Grupo México de esa negligencia criminal”.

Gómez Urrutia rechazó que sea insensato difundir que es posible recuperar los cuerpos de esa mina en la que, aparentemente, todo está carbonizado y existen altas concentraciones de gases tóxicos. Ahí, dijo, lo que persiste es la evidencia de que Grupo México incumplió con las medidas de seguridad e higiene y que el ex secretario del Trabajo Francisco Javier Salazar, designado por Fox, tenía negocios de proveedor de productos químicos.

Recordó el caso del derrumbe en la mina de San José, en Chile, en 2010, donde salieron vivos los trabajadores, en condiciones adversas tras 70 días de permanecer atrapados.

Quien fuera director general de la Casa de Moneda en los sexenios de José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari rechazó que, como un príncipe, haya heredado la dirigencia del sindicato minero (creado 11 de julio de 1934) de parte de su antecesor, su padre Napoleón Gómez Sada.

—¿Usted qué tiene de minero, Napoleón?— lo cuestionó Carlos Marín.

—Nací y crecí en el sector minero. Los puestos en el sindicato no se heredan, los trabajadores me han dado su apoyo durante ocho años por los incrementos salariales importantes, tres o cuatro veces mayores comparados con el resto de los sindicatos en todo el país”.

A pesar que desde hace ocho años dejó México y ahora es ciudadano canadiense, jamás dejó de encabezar las negociaciones contractuales con las empresas, ya fuera de manera virtual, con visitas de los dueños y apoderados empresariales a Vancouver, usando cinco celulares o valiéndose de correos electrónicos.

No le molesta que le llamen dirigente virtual, porque ha utilizado la tecnología para estar en las asambleas, atender los emplazamientos y las huelgas en Taxco, Guerrero; Sobrerete, Zacatecas, y Cananea, Sonora.

Gómez Urrutia obtuvo la nacionalidad canadiense sin renunciar a su ciudadanía y derechos constitucionales como mexicano.

“Yo nunca fui fugitivo. Desde que llegué aquí (Vancouver) nunca fui refugiado ni pedí asilo político. Me presenté ante el gobierno de Canadá. Aquí estoy, vengo por una persecución política, estos son mis derechos. Canadá es un país que me abrió las puertas”, comentó.

En Canadá, dijo, encontró no solo un sistema de justicia que lo protegió y “nunca creyó en la mentira de los gobiernos panistas”, sino, también la posibilidad de viajar a Suiza sin ser detenido.

En territorio canadiense tuvo el tiempo para escribir el libro El colapso de la dignidad, que se encuentra en la lista de los más vendidos en Estados Unidos, de acuerdo a The New York Times, en cuyas páginas detalla en qué se utilizaron los 55 millones de dólares.