La NSA investigó a 35 líderes de otros países

Según el documento fechado el 27 de octubre de 2006, uno de esos funcionarios, cuya identidad y funciones no han sido reveladas, entregó “200 números, entre ellos los de 35 dirigentes del mundo”; ...
El general retirado Michael Hayden, ex jefe de la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad.
El general retirado Michael Hayden, ex jefe de la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad. (Archivo)

México

La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA por su sigla en inglés) espió las conversaciones telefónicas de 35 dirigentes de otros países, gracias a que un “alto funcionario” norteamericano entregara los números telefónicos de estos gobernantes.

De acuerdo con el diario The Guardian, documentos entregados por el ex consultor de la NSA, Edward Snowden, revelaron que en un escrito dicha agencia de seguridad solicitó a los responsables de varios organismos del Ejecutivo, como la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono, “compartir sus libretas de teléfonos y direcciones”.

Según el documento fechado el 27 de octubre de 2006, uno de esos funcionarios, cuya identidad y funciones no han sido reveladas, entregó “200 números, entre ellos los de 35 dirigentes del mundo”; sin embargo, en la NSA aseguraron que la intervención de esos teléfonos no dio grandes resultados.

The Guardian aseguró que cuestionó a la administración estadunidense sobre este documento, pero que no obtuvo respuestas; incluso Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, se negó a aclarar si Washington había espiado las comunicaciones de otros países, como Alemania.

Al respecto, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, pidió que se aclare “completa y honestamente” el presunto espionaje del teléfono de la canciller Angela Merkel por los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

“Esperamos que se aclare por fin, completa y honestamente”, este caso, enfatizó Westerwelle, después de haberse reunido con el embajador de Estados Unidos en Berlín.

“Escuchar las comunicaciones de sus aliados cercanos es inaceptable y chocante. La gente que tiene confianza en sus aliados no interviene sus comunicaciones. Quien lo hace empaña la amistad”, consideró.

Por su parte, Ronald Pofalla, jefe de la cancillería y encargado de los servicios de inteligencia alemana, anunció que había ordenado un nuevo control de todas las declaraciones de la NSA hechas en los últimos meses.

“Si la intervención de las comunicaciones de la canciller se confirma sería un grave perjuicio, algo que atenta contra nuestra mutua confianza”, explicó.

Según una fuente parlamentaria, una delegación alemana viajará próximamente a Estados Unidos para aclarar este caso.

De igual forma, los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea comenzaron ayer una cumbre en Bruselas, Bélgica, por las revelaciones de espionaje estadunidense.

“La confianza debe restablecerse. A los amigos no se los espía, se lo dije a (Barack) Obama en su visita a Berlín y se lo dije nuevamente por teléfono.

“No se trata de mí en primer lugar, se trata de todos los ciudadanos. Necesitamos confianza entre socios y esta confianza se tiene que reconstruir”, sostuvo la canciller Angela Merkel a su llegada a Bruselas.

En breve encuentro bilateral, justo antes del comienzo de la cumbre, Merkel y el presidente francés, Francois Hollande, reafirmaron el “carácter inaceptable” de las escuchas estadunidenses, indicaron fuentes francesas.

Por su parte, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó este presunto espionaje estadunidense a las conversaciones telefónicas de la canciller alemana, e insistió en reglas claras para el gobierno que impidan esas acciones.

“Nadie, ninguna nación democrática, admitirá esa violación de la soberanía y de los derechos humanos y civiles” por parte de la NSA, afirmó Rousseff, quien citó las denuncias de espionaje en Francia y a la canciller alemana, y estimó que “habrá una reacción creciente de los países”.

Sobre los documentos filtrados por Snowden, medios brasileños divulgaron en las últimas semanas que la petrolera Petrobras –controlada por el Estado– y las comunicaciones de la propia Rousseff habrían sido objeto de espionaje estadunidense.