Michoacán: tierra de olvidados

Salvador Maldonado, investigador de El Colegio de Michoacán, dijo que las estrategias militares no han funcionado porque los mayores problemas están en las comunidades por su lejanía.
Fuerzas federales en Apatzingán. (Víctor Hugo Michel)

Ciudad de México

Las estrategias militarizadas del gobierno federal no resultarán en el largo plazo para Michoacán, porque aunque se acabe con los grupos del crimen organizado surgirán otros, planteó Salvador Maldonado, investigador de El Colegio de Michoacán.

Maldonado, que es experto en temas de violencia en la región y autor del libro “Los márgenes del Estado mexicano, territorios ilegales, desarrollo y violencia en Michoacán”, consideró que las estrategias implementadas por el gobierno federal contra la violencia en ese estado “arreglan un poco del orden cotidiano pero no las herencias de las injusticias”.

“Mientras que el Estado no visualice una estrategia más de restitución de daños, de administración de la justicia, de previsión de futuras violencias o probables violencias en relaciones cotidianas, la violencia va a seguir siendo, siempre”, dijo.

En entrevista con MILENIO, el académico consideró que las estrategias para erradicar el narcotráfico, han sido muy militarizadas, y “aunque se termine con estos grupos, al rato van a surgir otros y otros”.

“Lo que hay que hacer es cambiar el enfoque de cómo administrar la seguridad en estas localidades serranas, cómo conseguir una mayor presencia del Estado, del ejercicio de la ley, de la educación”.

Maldonado, que realiza continuamente estudios de campo sobre la violencia en Michoacán, explicó que las circunstancias en las que viven las comunidades michoacanas son una clara evidencia de lo que hace falta.

“Hay un déficit educativo enormemente alto. La gente prefiere emplearse en ayudarle a la familia que en trasladarse kilómetros a la escuela. Los servicios de salud son nulos. Se tienen que trasladar a Morelia, Lázaro Cárdenas, a Colima o a otros estados. Faltan juzgados, jueces...” 

Las personas que tienen que denunciar un delito o cualquier problema ante un juez “requieren trasladarse a Morelia”, lo que dificulta el acceso a la justicia de las comunidades.

Es por ello, dijo, que “el Estado no alcanza a mediar en sus relaciones potencialmente conflictivas”.

 

Su propuesta

Maldonado propone “hacer un diseño de políticas de mucho más largo alcance”, porque en Michoacán hay comunidades que a lo largo de su historia se han mantenido al margen del estado por el olvido al que han sido sometidas.

 

“Grupos sociales en un contexto de cultura ranchera que consolidaron sus economías locales al margen del Estado, sin apoyo ni asistencia social. En la sierra ellos tenían que reproducirse. Es una forma de resistencia histórica a la injerencia del Estado”, dijo.

Maldonado relató que hay distintos entes económicamente poderosos que sí tienen injerencia en las comunidades, que incluso, pudieron asesorar a los grupos de autodefensa.

 

Los grupos de autodefensa

“Se habla que las autodefensas han sido asesoradas por agentes económicos importantes, como gente que ha sido victimizada... Hay gente de las comunidades que participan en el narcotráfico, o en el crimen organizado, o ahora en las autodefensas. Pero las economías regionales, locales, están profundamente intrincadas entre este tipo de personas”, dijo.

El investigador de El Colegio de Michoacán, dijo que las autodefensas fueron directa o indirectamente apoyadas por el ejército, pero con los enfrentamientos de las últimas semanas en zonas como Antúnez, Parácuaro y Nueva Italia, se generó una preocupación nacional por parte del gobierno federal de qué se debería hacer con las autodefensas.

Maldonado consideró que sí hubo una serie de acciones que las autodefensas estaban tendiendo para aminorar el narcotráfico y “en los territorios que ellos conquistaron, el narcotráfico se atrincheró en otros lugares”, lo que dijo, “causó preocupación al mismo crimen organizado”.

A pesar de estos logros de los grupos de autodefensa, Maldonado alertó que las autodefensas ya estaban tomando el control de seguridad a todos los niveles: “reteniendo vehículos y personas que ingresan a esos territorios”, dijo.

Precisamente, dijo, las autodefenbsas son una muestra de los vínculos que podrían tener algunos de sus integrantes. “Ellos conocen gente que (a su vez) conoce gente y que puede proporcionar una serie de apoyos” como el armamento, aunque, dijo, en Michoacán, la mayoría de las comunidades están armadas.

“Gran parte de las comunidades locales siempre han estado armadas, quizás no de armas tan de grueso calibre, pero han estado armadas porque es su principio de supervivencia”, dijo.