Muerte de Colosio consternó a sus contrincantes

La muerte de Colosio "me consternó y decidí suspender mi campaña", recuerda Diego Fernández de Cevallos, quien era el candidato del PAN. El asesinato fue "brutal y cobarde", afirmó.
Diego Fernández de Cevallos y Cuauhtémoc Cárdenas
Diego Fernández de Cevallos y Cuauhtémoc Cárdenas (Cuartoscuro)

Ciudad de México

Lo que parecía ser otro día más de campaña para los candidatos a la Presidencia de México, Luis Donaldo Colosio, del PRI; Diego Fernández de Cevallos, del PAN y Cuauhtémoc Cárdenas abanderado del PRD, cambió radicalmente después de que uno de los aspirantes fuera atacado durante un acto.

Fernández de Cevallos recuerda que el 23 de marzo de 1994 se encontraba en un día de "intensa campaña" cuando le informaron que el candidato del PRI había sido herido durante un mitin en Lomas Taurinas, Tijuana.

Horas más tarde, Liébano Sáenz, jefe de prensa de la campaña de Colosio, dio a conocer ante los medios de comunicación que Luis Donaldo Colosio había fallecido.

La muerte de Colosio "conmovió al país"; el asesinato fue "brutal y cobarde", afirmó en entrevista Fernández de Cevallos.

"La noticia naturalmente me consternó, y mi reacción inmediata fue encomendar a Dios a él, a su familia y a México", comentó el panista.

Fernández de Cevallos dijo que el asesinato de Luis Donaldo fue una noticia que impactó a los mexicanos, dio la vuelta al mundo y "obligó al presidente Salinas a designar un nuevo candidato para el PRI".

A 20 años del magnicidio, el candidato presidencial de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, prefiere no hablar del tema.

Sin embargo, en 1994, Cárdenas, quien contendía por segunda vez por la silla presidencial, manifestó su conmoción y advirtió que el asesinato venía a "agudizar la situación política del país".

Tanto Cárdenas como Cevallos decidieron suspender sus campañas hasta que el PRI nombrara a un sustituto. Fue a principios de abril cuando reanudaron sus actividades.

El entonces priista Manuel Camacho Solís recuerda que enterarse del asesinato de su compañero de partido "fue sumamente doloroso y sumamente difícil".

Durante el tiempo de campaña los candidatos habían firmado, el 27 de enero de 1994, un Pacto para la Paz, la Democracia y la Justicia, "como principal sustento de garantías para una convivencia armónica y en el propósito común de avanzar en la democracia dando pasos significativos para una elección legal y creíble".

Si bien Colosio era el candidato del PRI e incluso ya se había registrado como tal, el protagonismo que estaba tomando el priista Manuel Camacho Solís como comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas causó reacciones de confusión respecto a la candidatura priista.

Incluso, Cárdenas declaró sobre la posibilidad de que el entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, decidiera cambiar de candidato.

"A lo mejor Salinas decide cambiarlo, dar otro dedazo para echar fuera a Colosio, y dar otro dedazo para meter a Camacho como candidato", señaló en ese entonces el perredista durante una gira en Matamoros.

Respecto a su candidatura frustrada Camacho declaró: "lo que no estoy dispuesto a hacer es dejar de ejercer en plenitud mis derechos ciudadanos". Fernández de Cevallos respaldó su declaración al resaltar que le merecía su respeto.

En ese contexto, reconoció que, además de dolor, la muerte de Colosio le causó "muchas dificultades" ya que cuando, asegura, como comisionado estaba "a punto de alcanzar la paz" en Chiapas, mataron al abanderado del PRI.

"Me hicieron a mí endosar parte de esa responsabilidad porque habíamos sido los dos precandidatos a la Presidencia y porque se había generado todo un ambiente de si yo iba a ser el candidato en los días anteriores", señaló.

Sobre quién mató al priista, Camacho comentó que lo que tendrían que explicar, quienes hicieron las investigaciones, es la lógica de todo lo que se hizo.

"Si hubiera mandado matar a Luis Donaldo Colosio, estaría en el poder", aseguró en el programa Tragaluz de Milenio Televisión.

Tras la muerte de Colosio, Camacho que había dejado de lado sus aspiraciones presidenciales, por segunda ocasión no fue designado para la candidatura de su partido; el nuevo elegido del PRI fue Ernesto Zedillo, quien ganaría las elecciones de julio de 1994.