Los instantes de Colosio en su vuelo a Tijuana

Con más de una hora de vuelo para poder llegar a su destino, el candidato presidencial del PRI aprovechó para comer y seguir trabajando en los discursos que daría en sus actos en esa ciudad.
El candidato priista en el acto en Lomas Taurinas
El candidato priista en el acto en Lomas Taurinas (Víctor Flores J. Especial)

Ciudad de México

Luis Donaldo Colosio llegó con muy buen ánimo a Tijuana, Baja California, aquel 23 de marzo de 1994, pues Manuel Camacho Solís había declarado un día antes que no estaba interesado en la candidatura del PRI a la Presidencia.

En el vuelo de La Paz hacia Tijuana, Colosio no descansó, se preparaba para los actos de campaña que tendría al llegar a esa ciudad.

El tiempo se había pasado volando. Una persona de la campaña se había retrasado, pero el candidato priista le dio un aventón. Lo invitó a subir al avión en el que iba acompañado por el general Domiro García Reyes, el mayor Germán Castillo y el jefe de prensa de la campaña, Ramiro Pineda.

Eran mil 140 kilómetros los que debía recorrer para llegar a Tijuana, por lo que el vuelo duraría poco más de una hora.

"Iba relajado, habían salido muy bien los actos en La Paz y sus reuniones posteriores", recordó Ramiro Pineda vía telefónica.

Durante el trayecto, Colosio comió algunos mariscos y pescados de La Paz que le habían subido al avión.

Más tarde, solicitó al jefe de prensa de la campaña los diarios de mediodía de la ciudad de México (Ultimas Noticias de Excélsior y El Sol de Mediodía) para revisar las publicaciones acerca de la campaña.

Mientras hojeaba los periódicos una noticia llamó su atención. No era referente a la campaña; hablaba sobre la muerte de Giulietta Masina, una actriz italiana y esposa del director de cine y guionista, Federio Fellini, quien había fallecido ese día en Roma víctima de cáncer.

Aún faltaba tiempo para llegar al lugar de destino, por lo que Colosio decidió trabajar en los discursos que pronunciaría, revisaba las tarjetas que iba a utilizar en sus actos.

"Ya no conversamos mucho porque él se quedó trabajando en lo de sus tarjetas, siempre llevaba carpetas con información", comentó Pineda.

A las cuatro de la tarde el avión en el que se transportaba el abanderado del PRI llegó al aeropuerto Abelardo Rodríguez de Tijuana. En el lugar, más de mil personas se habían dado cita para recibirlo.

La puerta se abrió y el candidato presidencial del PRI se sorprendió al ver tanta gente esperándolo. "Antes de bajar la escalerilla lo que recuerdo que dijo fue: 'hay mucha gente en el aeropuerto'", mencionó Pineda.

Colosio tenía dos actos programados ese miércoles en Tijuana, pero en Lomas Taurinas Mario Aburto mató el sueño del sonorense por llegar a la Presidencia y llevar a cabo los cambios y transformaciones a las que hacía hincapié en cada acto de campaña.

De dos balazos dejó muy mal herido al candidato priista. Un impacto en el cráneo y otro en el abdomen fueron las heridas que horas más tarde le cobraron la vida a Colosio en el área de Urgencias del Hospital General de Tijuana a donde fue ingresado.

"El acto de Lomas Taurinas era de esos actos que le gustaban a Colosio un poco fuera de agenda, en donde él sentía que estaba más en contacto con la gente, no un mitin grande", indicó el ex jefe de prensa de la campaña.

Recordó que aquellos instantes en el hospital fueron de confusión y angustia ya que no se sabía a ciencia cierta el estado de salud de Colosio.

"Se decían muchas cosas, que lo iban a trasladar a San Diego, a La Joya, en fin, muchas cosas. Le practicaron intervenciones quirúrgicas, pero la doctora encargada dijo que ya no había mucho por hacer", reconoció.