LGBTTTI: de la calle y la ignominia a Los Pinos

Con las decisiones, el Ejecutivo tomó banderas que originalmente han sido de la izquierda, rebasó a Mancera en la CdMx y dio las pautas para un país más ético y civilizado, libre de homofobia.
Peña Nieto recibió a 50 invitados de la comunidad LGBTTTI en Los Pinos.
Peña Nieto recibió a 50 invitados de la comunidad LGBTTTI en Los Pinos. (Tomada de Facebook Presidencia de la República)

Ciudad de México

Ayer, lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales —eso que dicen es el LGBTTTI—, llegaron a la casa de Los Pinos, invitados por el presidente Enrique Peña Nieto. El mandatario terminaba —vía papel escrito,  por iniciativa—, con problemas añejos, de siglos, de esa comunidad que ha vivido a la sombra, escondida en los rincones donde la civilidad no existe cuando los derechos humanos son aplastados por irregularidades que la ley no otorga a todos los ciudadanos, menos a esos, los castigados por la homofobia.

Parece gratuito pero no: desde los años 70 homosexuales y lesbianas trabajaron por la defensa de sus derechos humanos. El movimiento de la diferencia sexual frente a la heterosexualidad impulsó la lucha en la calle, con marchas, cartas de protesta, manifestaciones públicas desde 1978 —el 26 de julio—, cuando el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, FHAR —encabezado por Juan Jacobo Hernández—, salieron a decir no a razzias, a la persecución policiaca, a los crímenes de odio: a la homofobia. Ese mismo año, el 2 de octubre, para recordar el 68 salieron todos los grupos a marchar al lado de los estudiantes. La calle fue el encuentro con las diferencias sexuales, de cara a la sociedad.

Peña Nieto reconoció entre sus 50 invitados a Los Pinos —al tomarse la foto histórica del acto—, “la necesidad de sensibilizar a una sociedad reacia a ver las diferencias de todos los conjuntos humanos”. Se tomó selfies con activistas, sonrió con Ari Vera, de Almas Cautivas, le dijo: “México quiere que todos y todas, sin importar la preferencia sexual, tengan la oportunidad de realizarse plenamente; de ser felices”. En el Día Internacional de la lucha contra la homofobia, con las decisiones, el Ejecutivo tomó banderas que originalmente han sido de la izquierda, rebasó a Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México y dio las pautas para un país más ético y civilizado, libre de homofobia. Faltará ver los resultados en los días y los años…

Peña Nieto se veía relajado, sonriente y amable. Compartió con militantes de más de 40 años de lucha en la arena pública, pero también con nuevas generaciones que vieron con la aparición del sida una oportunidad para sensibilizar a la población sobre los riesgos y la necesidad de trabajar en conjunto. Uno de los ponentes, Jaime Morales, dijo: “Cada una de las personas que ve usted aquí, tuvimos un amigo o amiga que murió por falta de atención médica oportuna y adecuada. Por el solo hecho de vivir con VIH, conocimos compañeras y compañeros que murieron víctimas de crímenes de odio, o incluso aquellos que decidieron quitarse la vida por haber sido repudiados o abandonados por su familia y la sociedad, a causa de su orientación sexual o identidad de género”. EPN nunca negó con la cabeza, al contrario, observaba con atención, reconocía con su actitud.

En la foto con el grupo Peña Nieto insistió al secretario de Salud, José Narro, hacer extensivas las observaciones al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Issste, que no fue al acto. “Tomé nota de todo”, respondió Narro. Pues sí, porque hemos sido testigos de las atrocidades que contra los seropositivos han cometido en  servicios de salud. Y no paran. Por eso la importancia de las medidas presidenciales en el Día Internacional de la Lucha contra la Homofobia, que se llama así por vez primera en México y que se da a conocer desde Los Pinos. No es poco lo que vimos. Que no sea solo papel o conmemoración con sonrisas diplomáticas.

Decían invitados: la lucha no para en los grupos de la diversidad pues un día de júbilo no detiene los asesinatos de travestis, transexuales y homosexuales. La comunidad LGBTTTI llega al siglo XXI con derechos al matrimonio, la adopción de hijos, nuevas actas de nacimiento para quienes cambian su identidad de género, sí, pero la homofobia acecha y exige campañas de gobierno para acabar con prejuicios, el crimen, las golpizas y abusos de quienes no aceptan diferencias sexuales. Peña Nieto prometió sensibilizar a la población contra el prejuicio y “abrir espacios de respeto”. Ojalá. Pensamos que el mandatario le pidió permiso a Benito Juárez para manifestarse, y no a la Iglesia católica. Ojalá.

Gloria Careaga, Arturo Bertrán, Salvador Irys, Arturo Castelán, Polo Gómez, Alma Aldana, Jorge Saavedra, Luis Perelman, Alejandro Brito, Yania Elda Córdova, Gabriel Gutiérrez,  y muchos más presentes, hacen la comunidad diversa que trabajan en la cultura o los medios. Se extrañaron a Juan Jacobo Hernández, Xavier Lizarraga, Rodolfo Millán, Arturo Vazquez, Alejandro Reza, Manuel Arellano. O la presencia de su ausencia: Nancy Cárdenas y Carlos Monsiváis, fundadores del movimiento gay en México, sin ninguna duda: es hora de darles su crédito. O de Francisco Galván, el primero que hizo un libro y dirigió un suplemento sobre el sida. O José María Covarrubias (hubiera boicoteado el acto, por su radicalismo. “Los crímenes contra gays no lo paran las leyes, lo sabemos, hay que ir al fondo”, dijo una vez). El movimiento somos todos. Lo reconoció el mandatario en la foto, al decir: “gracias por darnos el camino a seguir. Seguiremos consultando a la comunidad”. Híjole: “Ni Mancera lo ha hecho, al convocarnos a todos”, criticó alguien.

Alexandra Haas, del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, tiene tarea si lleva a la práctica lo que ayer se dijo en Los Pinos. Descomunal tarea luchar contra la homofobia. La comunidad estará pendiente. En la calle o en Los Pinos, los derechos humanos no son negociables. Aunque ayer Los Pinos se puso la bandera del arcoiris, hoy que ya no es el Día Internacional de la lucha contra la homofobia: empieza el día D.

Empezar de nuevo. Como los primeros grupos: SexPol, Fahr, Círculo Cultural Gay, Lamda y Cálamo. Aquellos años  70 y 80, cuando casi nadie atendía las plegarias en la calle. No esperar nueva cita: trabajo en conjunto con los nuevos grupos: el Festival Internacional por la Diversidad Sexual, el Condomovil, la Fundación Arcoiris, el Festival Mex, organizaciones capaces de acabar con la homofobia, la verdadera patología de una nación sin criterio civilizatorio.

Ya es hora de despertar.



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