Kumamoto festeja luego de posicionarse como líder en resultados preliminares

Cientos de personas se dieron cita en la Glorieta Chapalita para festejar la ventaja alcanzada por el candidato independiente a diputado del Distrito 10.
Kumamoto saludó, agradeció personalmente y se tomó fotografías con los presentes
Kumamoto saludó, agradeció personalmente y se tomó fotografías con los presentes (Carlos Zepeda)

Guadalajara

La noche de ayer, cientos de personas se dieron cita en la Glorieta Chapalita para festejar la ventaja alcanzada por el candidato independiente a diputado del Distrito 10, Pedro Kumamoto. Con el kiosco de la Glorieta como escenario, el virtual ganador agradeció a los presentes por hacer posible la próxima presencia ciudadana en el Congreso y recalcó que no se trata del triunfo de una sola persona: “no me suelten”, les pidió.

 

A pesar de que a las once de la noche, el PREP no mostraba resultados preliminares para este distrito, “Kuma” y su equipo tenían una clara idea de la tendencia. En un llamado a la participación ciudadana, se pidió que se compartieran fotos de las sábanas electorales en casillas, datos que posteriormente ellos mismos computaron. Antes de las 23:00 horas, ya habían calculado un puntaje de 37 por ciento  de la intención de votos –que subió al 39.1 por ciento cerca de la media noche– razón por la que convocaron la cita en Chapalita. Con los gritos de “¡ya es oficial!” alrededor de las 00:15 horas, se dio a conocer a los asistentes lo que ellos habían previsto: el PREP los mostraba también con tendencia ganadora con un porcentaje similar.

 

Quizá esta forma de trabajar sea la perfecta analogía de lo que ha significado la candidatura de Kumamoto: no han esperado que una institución haga un trabajo que los ciudadanos pueden hacer por sí mismos. Y no sólo en el acto de contabilizar los votos, sino la convocatoria que tuvo para recabar firmas y para atraer a alrededor de 500 personas a celebrar, a través de redes sociales. Y como plan de trabajo, también: “Pedirles por favor que esta victoria que inició aquí, no la soltemos. Esta victoria se va a ir consolidando día con día. La democracia no es algo que nada más se consolida en un voto, en un día, en una urna, sino es una actitud y una actividad constante. Así que les pido por favor, a quien nos lea, que nos esté ayudando siempre, que esté participando, y se involucre en la toma de decisiones”, dijo Kumamoto en entrevista a Milenio.

 

Con cánticos de “ya cayó, ya cayó, este muro ya cayó”, Kumamoto saludó, agradeció personalmente y se tomó fotografías con los presentes. A nadie le importó que los rociadores para regar las áreas verdes de la Glorieta estuvieran prendidos y mojaran a los asistentes de tanto en tanto. Mojados, pero no disminuidos sus ánimos, o quizás rociados también de esa actitud de esperanza que el ahora electo mostró desde un principio. Cuando hablamos con él después de emitir su voto en la mañana, siempre mencionó la palabra esperanza. Una esperanza que muchas personas han perdido de poder realizar un cambio, pero que él mantuvo. De nuevo, en la noche, le preguntamos sobre esta palabra y cómo lo acompañó durante toda la jornada: “Ha sido un día de mucho trabajo, entonces (me siento) evidentemente enfocado en lo que nos toca, con mucha responsabilidad, con muchas ganas de ver este cambio, con esta esperanza que nos ha estado moviendo desde hace más de cinco meses. Entonces, emocionado, contento, consciente de la responsabilidad que esto significa y con toda la disposición para ver florecer estas semillas”.

 

Como el mismo Kumamoto compartió, sí se trató de un ambiente de celebración y fiesta con música, cantos y fotos que duraron hasta la 1:00 h. Pero eso no significa que de ahora en adelante ya no haya más desvelos. Quizá por su posición de candidato independiente, el primero que ocupará ese curul, los ojos estén más pendientes sobre él que sobre otros, ya que una promesa de aire diferente está destinada a ser atesorada y vigilada por aquellos que depositaron su confianza en él. “Te voy a poner unas polainas para que no despegues del suelo”, le dijo un vecino antes de darle un abrazo. Porque ahora eso es lo que la gente quiere, un representante con los pies en el piso; y no en cualquier piso, sino en ese pedazo que comparten. “Va a envejecer diez años”, se escuchó decir a dos chicas que observaban su interacción con los votantes y comentaban la demandante labor que lo espera. Pero él también lo sabe. “Hay muchas cosas qué trabajar, hay una gran responsabilidad que cubrir. No los voy a defraudar”, concluyó.