Julio Scherer, periodista por vocación

Scherer estudió derecho y filosofía en la UNAM, pero se formó en el periodismo. 
Fue enterrado junto a su esposa.
Fue enterrado junto a su esposa. (Guillermo Perea)

México

La historia del periodismo mexicano podría dividirse entre antes y después de Julio Scherer.

Scherer estudió derecho y filosofía en la UNAM, pero se formó en el periodismo. Tuvo dos casas: Excélsior, adonde llegó antes de cumplir 18 años y a los 42 (en 1968) ya era el director. En la otra, el semanario Proceso que él fundó en 1976, ocupó la dirección durante 20 años y permaneció como presidente del consejo de administración hasta su muerte.

Desde la dirección de Excélsior, convirtió al diario en una pesadilla para los poderosos y lo posicionó como uno de los principales periódicos del mundo. Al final de su sexenio, Luis Echeverría orquestó una maniobra interna para que Scherer y su equipo salieran de Excélsior. El 8 de julio de 1976 es una fecha histórica en la lucha por la libertad de expresión en México.

Ese día, en una asamblea convocada por los golpistas, Scherer dijo: "Hemos venido padeciendo graves ataques del exterior. No necesito insistir en cuánto escozor causa nuestro trabajo —el de absolutamente todos nosotros— a quienes en México se oponen al orden, a la independencia y a la honestidad. Hemos sabido contestar a los enemigos de afuera. ¡Cuántos quieren que Excélsior desaparezca como el único diario independiente y autosuficiente! (...) Pero resulta intolerable que la conspiración invada nuestras propias filas (...)Díganme si destruyéndonos a nosotros mismos, si echándonos lodo a nosotros mismos, si haciendo de nosotros objeto de ineficacia, burla y anarquía podremos seguir demandando y defendiendo todo aquello que ha sido hasta la madrugada de hoy nuestra divisa."

Los golpistas comprados por Echeverría ganaron.

Años después Vicente Leñero escribiría: "A estas alturas, la violencia ambiental había llegado a extremos francamente peligrosos. La farsa de asamblea que se habían propuesto celebrar los adictos a (Regino) Díaz Redondo (el golpista) era palpable. Para evitar un incidente grave, y convencidos de que no existía posibilidad alguna de ejercitar la democracia, el director (Scherer) y el gerente (Hero Rodríguez Toro) decidieron abandonar el salón, acompañados de un considerable grupo".

Periodistas de cepa, los expulsados no dejarían el periodismo, en cambio, hicieron algo aún más grande. Diez días después del golpe, en el Hotel María Isabel, Scherer, Leñero, Enrique Maza, Carlos Marín, Miguel Ángel Granados Chapa, entre otros, anunciaron un nuevo proyecto periodístico y pusieron a la venta acciones por 500 pesos.

Ese mismo año, el 6 de noviembre, apareció el primer número del semanario Proceso. Junto con Scherer estaban Leñero, Maza, Marín, Granados Chapa, Miguel López Azuara, María de Jesús García, Rafael Rodríguez Castañeda y Froylán López Narváez, entre otros. Proceso se convertiría en la gran revista de investigación periodística de las siguientes dos décadas, con la bandera de la libertad de expresión.