¿Sí, Lupita?

Guadalupe Peláez, mejor conocida como Lupita en el noticiario 24 Horas, buscaba a los entrevistados y le hablaba en vivo al periodista para comunicárselos; la última llamada fue la del Presidente.
Lupita le pidió a Zabludovsky que fuera testigo en su boda.
Lupita le pidió a Zabludovsky que fuera testigo en su boda. (Tomada de YouTube)

Ciudad de México

El último día que Jacobo Zabludovsky estuvo al frente del noticiario 24 Horas entró una llamada al teléfono blanco que tenía en su escritorio.

-¿Sí, Lupita?

-Licenciado, tiene una llamada del doctor Ernesto Zedillo, presidente de México, está por la línea número tres.

-¿Está él en la línea?, preguntó el periodista mientras la mujer de unos 37 años de cabello largo lacio, un abrigo negro y aretes redondos afirmaba con su cabeza.

-Señor Presidente, buenas noches.

-Te hablo para expresarte mi sincero reconocimiento y felicitación por esta etapa de 27 años de tu notable carrera de periodista al frente de 24 Horas. Desde este magnífico espacio de información y comunicación que ha constituido 24 Horas...

Guadalupe Peláez, mejor conocida como Lupita en ese noticiario, fue quien pasó las llamadas a Zabludovsky durante 17 años desde que en 1981 la encontró en uno de los pasillos de Televisa y le pidió trabajar con él.

Lupita tenía unos 20 años cuando caminaba por uno de los pasillos de Televisa y vio salir a Jacobo Zabludovsky de otro pasillo cercano a su oficina, lo saludó y en ese momento el periodista le preguntó "¿Puedes trabajar conmigo?", recuerda por teléfono entre pausas y voz entrecortada horas después de la muerte del conductor de 24 Horas, por un derrame cerebral.

Lupita entró a 24 Horas diez años después de su primera transmisión. Y pasó los siguientes 17 colaborando con el conductor caracterizado por los lentes redondos, grandes audífonos de diadema y criticado por ser vocero del viejo régimen priista.

La cercanía que tenía Zabludovsky con el gobierno quedó plasmada en esa llamada cuando el entonces presidente Ernesto Zedillo llamó al programa el último día de transmisión para darle la despedida. Lupita contestó el teléfono.

"La llamada del señor presidente Zedillo. Él llamó al noticiario para despedirse del licenciado Zabludovsky. Él llamó y después se lo comuniqué (...) Es impactante que un Presidente hable por teléfono, pero para una personalidad como el licenciado Zabludovsky yo creo que estaban al nivel", explica Lupita, ahora de 54 años.

Lupita no era la única en pasar las llamadas, era un equipo, aunque ella era la que aparecía en pantalla. "Era buscar el contacto, no existía el decir no puedo, no lo localizo o no encuentro el número. Ahí tenía uno que hacer las cosas". Aunque hubo ocasiones en que le fue difícil contactar a un entrevistado: "a veces las líneas no entraban y el licenciado me preguntaba si ya tenía a la persona en la línea".

Hubo una vez que Lupita tuvo que contactar a un personaje de otro país y no lograba localizarlo. Jacobo insistió en tener la llamada al grado de pensar que le había gritado a Lupita; después de la entrevista y de terminar el programa, el conductor se acercó a Guadalupe y le dijo "discúlpame, Lupita. Creo hablé fuerte".

Lupita y Jacobo hicieron mancuerna en 24 Horas y una familia afuera del programa. Como la vez que ella se acercó al periodista y le dijo que se iba a casar y quería fuera su testigo. "Él me dijo que con todo gusto estaba conmigo. Digo, aparte de todas las... perdón... aparte de todas las experiencias y momentos que pasamos juntos. A él y a toda su familia siempre convivimos muy bien. Los quiero mucho a todos", cuenta mientras el nudo en la garganta formado por los recuerdos la invade.

Si el noticiario tuviera íconos a parte del gran número 24 con rayas rojas horizontales, los audífonos de diadema y Lupita serían parte de ello. Tanto que en los programas "Chiquilladas" y "Los Polivoces" los parodiaron. Para Guadalupe eso le habla de la importancia que tenía el noticiario.

"Nos conocíamos muy bien, porque para pasar una llamada en el noticiario me tenía confianza y yo a él (...) sabía en qué momento podía entrar una llamada y con quién deseaba él hablar".

Esa vez que al programa entró la llamada del Presidente, Lupita sabía que era la última vez del noticiario. Vio la tensión en el set, pero también vio a Zabludovsky con toda su familia que "nunca lo dejó solo. Siempre con su esposa Sarita, sus hijos, sus nietos; firme como siempre, pero con su sonrisa y amabilidad para tratar a las personas. Sencillo, educado y trabajador".

El último día del programa, Jacobo llegó a prepararlo desde temprano. Después de 24 Horas, Lupita colaboró un tiempo más con el periodista, después se dedicó de lleno a su familia.

-Discúlpeme, -dice Lupita- pero todavía no me recupero. Porque para mí el licenciado Zabludovsky no fue un jefe. A parte de mi jefe fue un padre para mí.