“Investigación social, necesaria para crear políticas públicas”

Madre, demógrafa y estudiosa de los fenómenos sobre migración, educación y empleo, es la primera mujer en dirigir esta institución; busca refrescar la agenda y provocar una participación más ...
Desde pequeña se distinguió por ser muy disciplinada e insistente en sus objetivos; “llegar a ellos no ha sido fácil”, destaca.
Desde pequeña se distinguió por ser muy disciplinada e insistente en sus objetivos; “llegar a ellos no ha sido fácil”, destaca. (Nelly Salas)

Silvia Giorguli es la primera mujer en presidir El Colegio de México a lo largo de 75 años de vida. Desde pequeña se distinguió por ser muy insistente en sus objetivos; "llegar a ellos no ha sido fácil", recalca.

Hija de una maestra de nivel primaria, sus calificaciones en la educación básica eran "buenas", pero su principal interés se centró en la lectura por cuenta propia.

Giorguli creció en un ambiente familiar en el que se discutían temas de política, historia de México y del resto del mundo, que marcaron su formación profesional.

Además, su atracción por el conocimiento, los viajes por la República Mexicana acompañando a su padre (ingeniero civil) y las posturas ideológicas de sus abuelos (uno juarista y el otro antijuarista) nutrieron más su criterio político y social y despertaron su vocación por los temas de la colectividad nacional.

Para la actual cabeza de El Colegio de México era importante entender qué explicaba las diferencias y las costumbres del país y cómo se desarrollaron las múltiples culturas que componen la sociedad.

Algo que llamó poderosamente su atención durante sus primeros años escolares fue la fuerza de la población para sacar adelante a sus familias sin importar su condición educativa o económica, por lo cual una de sus materias de investigación fue entender qué necesitan los grupos sociales para salir adelante en un México tan diverso y desigual.

Giorguli, sin tener dudas sobre su profesión, estudió la carrera de sociología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuando el país vivía una enorme efervescencia política y social con Carlos Salinas de Gortari en la Presidencia de la República Mexicana.

Procedente del Colegio Oxford, donde cursó desde preescolar hasta preparatoria, en la universidad se caracterizó por ser muy disciplinada para el estudio.

En su época de alumna de la UNAM ingresó a trabajar al área de cooperación internacional en el recién creado Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), donde colaboró con un demógrafo que influyó en su gusto por el estudio estadístico de las poblaciones humanas. La combinación de las herramientas matemáticas y su análisis le sirvió para entender los problemas sociales y detonar el enfoque de sus indagaciones futuras dentro de la academia.

Además de la influencia de familiares en su inclinación por los temas de educación y migración desde la perspectiva demográfica, los catedráticos de la UNAM también le abrieron la visión del mundo hacia otros planos.

Durante su paso por las aulas de la máxima casa de estudios de México, la ex directora del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales (2009-2015) encontró una cantidad de lecturas y discusiones con personajes que enfatizaron su deseo de especializarse en distintas aristas sociales.

A Giorguli le apasionó la fluidez y la apertura con la cual se discutían los temas en la UNAM. "Venir de un esquema cerrado a un espacio de mucha libertad fue de gran ayuda para conformar mi carrera", comenta.

Su afición por la literatura mexicana y latinoamericana complementó también su visión sobre las ciencias sociales. Autores como Juan Rulfo, Martín Luis Guzmán y Gabriel García Márquez fueron compañeros "claves" para sus primeros análisis sobre los habitantes de esta región del mundo.

De sus experiencias universitarias tomó la decisión de estudiar una maestría en demografía en El Colegio de México, donde obtuvo herramientas para hacer estudios más profundos y "soltarse a escribir".

Su oficio por esta rama lo sistematizó y lo acabó de pulir en la especialización, explica. Posteriormente, trabajó un par de años en el gobierno federal como responsable de dar seguimiento a un programa de cooperación técnica que le permitió recorrer el país y conocer directamente las organizaciones indígenas y de mujeres del país, llevándola a confrontar la realidad con las estadísticas.

"En la investigación es importante tener el estudio, pero también la comunicación con el objeto de ese estudio", dice la actual coinvestigadora en el proyecto de migración mexicana (Mexican Migration Project) con Princeton, la Universidad de Guadalajara y Brown University.

Inmersa en el hábito del estudio, el siguiente paso de Giorguli fue realizar su doctorado en demografía en la Universidad de Brown, en Estados Unidos; ahí continuó con el interés de consagrarse en los fenómenos en los aspectos de migración, educación y empleo. "El campo de asuntos demográficos es muy vasto, pero se necesita habilidad para no aislarse en un solo punto de vista", opina.

Una de las anécdotas obtenidas en sus estudios en el extranjero fue la asistencia a varios seminarios sobre diferentes cuestiones poblacionales del planeta, por ejemplo, el trabajo de las mujeres en China, las estructuras familiares en África o el problema religioso en alguna comunidad específica de Estados Unidos que le ayudaron a encontrar vinculaciones entre sí.

Los nuevos desafíos

Desde que tomó posesión como presidenta de El Colegio de México para el periodo 2015-2020, la mayor ocupación de Giorguli es atender su nuevo cargo; sin embargo, aún se da el tiempo para continuar con su vida académica, pues considera que la mejor forma de discutir los programas de la actividad docente y de investigación es estar conectada con ellos.

De igual manera, parte de su agenda diaria es dedicar un espacio de su tiempo a la dirección de tesis de maestría y doctorado. "Como directora de tesis mi tarea es guiar a los estudiantes en la formulación de preguntas, cómo responderlas y ver el surgimiento de nuevos cuestionamientos. Es un proceso de estudio recíproco donde aprendo mucho más", asegura.

Además, para ella es importante compartir la ayuda recibida de grandes formadores como la UNAM y El Colegio de México con sus alumnos, siendo algo así como una especie de "responsabilidad social".

En cuanto a la investigación, Giorguli dice que en los próximos años seguirá trabajando en los temas de migración que más le apasionan.

Con solo unos meses en su nueva gestión participa en los comités científicos como asesora y en el consejo consultivo ciudadano para la política migratoria y de población, pues desde su punto de vista son espacios relevantes para la interlocución con los artífices de las políticas públicas.

Dice que su principal misión es tomar decisiones y organizar su tiempo de forma distinta. La tarea más complicada es conciliar familia y trabajo, ya que es madre de dos adolescentes y sus padres requieren más acompañamiento. "Ahí es más difícil encontrar los balances", comenta.

No obstante, Giorguli enfatiza que está acostumbrada a los retos. Siendo estudiante de doctorado tuvo sus dos embarazos y al nacer sus hijos reorganizó las horas para estudiar, aunque significaron el sacrificio de horas de sueño.

"Es una gran pelea combinar el trabajo con la familia en todo el mundo, pero los que estamos en la academia tenemos un poco más flexibilidad para manejar el tiempo", explica.

El desafío actual de Giorguli, integrante también del Sistema Nacional de Investigadores Nivel II, es tener una responsabilidad mayor en El Colegio de México, pero reconoce que tiene un gran aval (su familia), además de contar con las redes de apoyo de otras mujeres que le ayudan a no "caer" y cumplir sus compromisos como dirigente de la institución.

Su objetivo es llevar a cabo su propuesta de trabajo, la cual se fundamentó en continuar con la calidad en la investigación y en aprovechar las oportunidades del cambio tecnológico para darle mayor presencia externa.

Destaca que en la era digital se abre una opción diferente en la difusión del conocimiento, porque además de los libros aprovechará los medios interactivos para difundir la información generada en El Colegio de México y hacerla más accesible para los estudiantes.

Otra tarea es avanzar en la transformación interna que vive el colegio desde hace 10 años, cuando inició la renovación generacional de sus profesores e investigadores.

La también integrante de la Sociedad Mexicana de Demografía, de la Asociación Latinoamericana de Población y de Population Association of America e International Union for the Scientific Study of Population busca refrescar la agenda de los análisis hacia nuevos enfoques y provocar que la institución sea más dinámica en la discusión de los problemas actuales del país.

Al frente del Colegio de México señala que hay una gran expectativa de muchos colegas por su desempeño, porque es "mujer" y tiene el compromiso de cumplir objetivos y dar resultados; sin embargo, lo que más le quita el sueño son sus hijos adolescentes, pues le preocupa "fallar".

Para Giorguli la conciliación familia-trabajo tiene que ver con la participación del hombre, pero es un área donde la mujer debe presionar y abrir espacios para el sexo masculino.

Opina que hay que revalorar el trabajo no remunerado que se hace en casa, independientemente de quién lo haga, ya que representa un importante valor económico.

Como dato cita un estudio del Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (Inegi) de 2014, que indica que el precio del trabajo no remunerado doméstico y de cuidados equivale a 4.2 billones de pesos, representando 24.2 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país.

Luego de su gestión al frente de El Colegio de México, Giorguli espera seguir su trabajo en la docencia e investigación, pues considera que la agenda es "vasta".

En migración, reitera, siempre suceden cosas nuevas, como el retorno de los migrantes a sus países de origen. "Para mí también la investigación social es una necesidad para lograr los nexos con la creación de políticas públicas más acordes a la realidad del país", expresa la ex presidenta de la Sociedad Mexicana de Demografía.

Parte del trabajo diario de la doctora es ayudar a la generación de buenos diagnósticos sobre diferentes problemáticas del país y hablar con los actores de la sociedad, entre ellos los gobiernos (federal y local) y legisladores, a fin de coadyuvar a la propuesta de soluciones a los problemas políticos y sociales.

Ante el cúmulo de tareas que atiende en un día, la investigadora cuenta que sus terapias son escuchar música clásica, jazz y leer. La literatura logra desconectarla de sus actividades de oficina.

Uno de los ángulos más buscados por ella en la lectura son las novelas de migrantes; por ejemplo, la salida de japoneses para incorporarse a la sociedad estadunidense y el éxodo de pakistaníes a otros territorios del mundo, entre otros.

Para Giorguli, los retos no deben "paralizar", sino enfrentarse con constancia, decisión y hasta paciencia "en ocasiones". Es recomendable tener objetividad en lo que se puede hacer y en lo que no para concentrarse en lo que "sí es posible", concluye.