Identificados, 11 "anarcos"

Se sabe que toman casetas en las carreteras y piden dinero en nombre de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pero lo usan para sus propios fines.
Además de protagonizar los hechos violentos del jueves pasado, está comprobada su participación en el incendio de la estación del Metrobús de Ciudad Universitaria.
Además de protagonizar los hechos violentos del jueves pasado, está comprobada su participación en el incendio de la estación del Metrobús de Ciudad Universitaria. (Octavio Hoyos)

México

Órganos de inteligencia del gobierno federal identificaron a 11 integrantes de seis grupos de anarcos que presuntamente han aprovechado las movilizaciones por el caso Ayotzinapa para recaudar fondos mediante la toma de casetas en autopistas, dinero que destinan a su propia causa y a cubrir gastos para liberar a sus compañeros presos.

De acuerdo con reportes del gabinete de seguridad nacional a los que tuvo acceso MILENIO, algunos forman parte del bloque de “activistas” de corte anarquista que participan en la toma del auditorio Justo Sierra, conocido como Che Guevara, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; también se les atribuyen actos de vandalismo como la quema de la estación Ciudad Universitaria del Metrobús.

Informes oficiales señalan que estos jóvenes, estudiantes universitarios y ex alumnos, que han participado encapuchados en diversas marchas, se apoderaron hace unos días de la caseta de peaje Tepozotlán, en la autopista México-Querétaro, donde “obtuvieron entre 20 mil y 30 mil pesos que se llevaron a bordo de un vehículo color azul marino”.

Los anarcos son de seis grupos: la coordinadora estudiantil anarquista (que pertenece al bloque autónomo libertario del Distrito Federal); okupa che (que mantiene tomado el auditorio de la UNAM); colectivo espacio anarca feminista ni ama ni esclava; colectivo Simón Bolívar; colectivo conciencia y libertad, así como mujeres violentas.

El seguimiento revela que presuntamente han aprovechado las movilizaciones que exigen justicia por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa “para obtener beneficios propios, tener un rango mayor de acción y aceptación entre los ciudadanos y autoridades de dependencias de seguridad pública”.

LOS ACTIVISTAS

Hasta el momento, el gobierno federal ha identificado como presuntos integrantes de estas organizaciones a Irene Pérez Villegas, alias Matsura; José Luis Ramírez Alcántara, El Hardcore, “los dos expulsados del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Naucalpan”; junto con Ángel Arturo Portillo Díaz, El Abogadito, de la Facultad de Derecho de la UNAM. “Los tres son integrantes de la coordinadora estudiantil anarquista (CEA)”, se refiere en los reportes de inteligencia.

Eri Hernando Méndez Ávila, Tedy,  de la Facultad de Ingeniería y  miembro del bloque autónomo libertario del Distrito Federal.  

Luis Alonso Zermeño Cano, El Japo, y Víctor Herrera Govea, El Atenco, de la Facultad de Filosofía y Letras  de la UNAM; Geraldine Rubiños Camacho, La Yera, del colectivo espacio anarca feminista.

Llarabi Ofelia Valderrabano Martínez, del colectivo Simón Bolívar;  Fernando Antonio Díaz Vara, El Rastas o El Fercho, del colectivo conciencia y libertad.

Ana Gutiérrez de los colectivos conciencia y libertad y mujeres violentas; así como Édgar Altamirano Arteaga, El Chino, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Asimismo, a partir de labores de inteligencia se obtuvieron identidades parciales de otros nueve presuntos anarcos: Gali “N”, activista independiente; Amparo “N”, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH); Carlos “N”, La Gata, supuesto activista de Veracruz.

Arturo “N”, del colectivo Simón Bolívar; Octavio “N”, El Mujer, del colectivo conciencia y libertad;  Marcos “N”, El Punk; Lina “N”, activista independiente; El Balú, activista del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y otro activista conocido como “Baldo”.

El seguimiento a estos grupos ha permitido establecer que en las últimas movilizaciones, en el contexto de las protestas por Ayotzinapa, se desplazan en transporte público, en células que al llegar a su destino, como casetas de cuota, se cambian la indumentaria o se ponen prendas sobre las que llevan, además de cubrirse el rostro para no ser identificados.

Durante uno de sus últimos despliegues una de sus células principales se concentró a las 10:30 horas frente al mural de la estación Ciudad Universitaria del Metro, donde pretendían trasladarse a la caseta de peaje de la autopista México-Cuernavaca, pero calcularon que la estrategia no funcionaría, ya que en ese punto ya estaban activistas de otras escuelas.

Por ello, decidieron irse a la autopista México-Querétaro, y para llegar a su destino viajaron a la estación Toreo Cuatro Caminos para después abordar un autobús que negociaron por cooperación voluntaria y así arribar a la caseta que eligieron para recolectar dinero.

En el boteo que han realizado en casetas cuentan incluso con dos tipos de volantes, refieren los informes. En uno de color azul expresan su respaldo total a la causa de los 43 normalistas desaparecidos; pero tienen otro, blanco, en el que aluden a presos políticos como los estudiantes Luis Fernando Sotelo, Carlos López, El Chivo, o Abraham Cortés Ávila.

Los fondos que recolectan presuntamente se destinan para los gastos de liberación de sus compañeros encarcelados y sufragar actividades como una caravana que alistan para diciembre hacia la comunidad autónoma de Álvaro Obregón, en Oaxaca.