INE atenta contra el federalismo

Así lo dijo el diputado del Partido Nueva Alianza en Durango, Agustín Bonilla, quien consideró necesario fortalecer los institutos electorales locales.
Diputado del Partido Nueva Alianza en Durango, Agustín Bonilla Saucedo.
Diputado del Partido Nueva Alianza en Durango, Agustín Bonilla Saucedo. (Silvia Ayala)

Durango

La creación del Instituto Nacional Electoral (INE) va en contra del federalismo y responde más a una cuestión coyuntural que a una necesidad de transformar el sistema electoral del país, afirmó el diputado Agustín Bonilla Saucedo, al considerar necesario fortalecer los institutos electorales locales.

El diputado del Partido Nueva Alianza en Durango, dijo que el tema a discusión no es menor, ya que tiene injerencia directa en la vida democrática del país y pone en entredicho el régimen federal, pues la creación de este instituto representa una corriente hacia el centralismo.

Bonilla Saucedo, reiteró que la problemática electoral no es consecuencia inmediata y directa de la organización ciudadana de las elecciones, sino de las reglas y la actuación de los principales actores.

Reformas sobre candidaturas independientes, una oportunidad para el desarrollo de la democracia

En ese sentido, el legislador señaló que no está claro que se vaya a conseguir un ahorro al disolver los institutos locales y otorgarle a un Instituto Nacional Electoral las atribuciones de organizar todos y cada uno de los comicios en México.

Por ello, refirió importante que para blindar a las autoridades electorales locales de cualquier influencia sobre su función, es indispensable dotarlos de autonomía a rango constitucional, es decir, eliminar las disparidades que existen en las diferentes leyes electorales locales, mediante reglas homogéneas y congruentes con ese fin.

Además de contar con más atribuciones, mecanismos y herramientas para conocer de infracciones a la ley electoral de cada entidad federativa, así como tener un mecanismo estandarizado para la designación de los consejeros electorales, por lo que propuso establecer un periodo homogéneo de nueve o siete años para su ejercicio, improrrogables y sin posibilidad de reelección.

Al hablar sobre las reformas avaladas en torno a las candidaturas independientes, aseguró que constituyen una oportunidad para avanzar en el desarrollo de la democracia.