CRÓNICA | POR CATALINA DÍAZ

“Gritamos a encapuchados: ¡Destruir... no hace la Revolución!”

Por un integrante del 132, contado a Catalina Díaz

Milenio Digital buscó a varios involucrados en las protestas. Esta es la crónica del 1DMX de un integrante del #YoSoy132, contada por él mismo.

El movimiento #YoSoy132 se manifestó siempre pacíficamente.
El movimiento #YoSoy132 se manifestó siempre pacíficamente. (Cuartoscuro)

Ciudad de México

El primero de diciembre todos los ojos estaban puestos en el principal movimiento opositor de Peña: el #YoSoy132. Aunque los jóvenes se habían manifestado varias veces, nunca habían terminado sus marchas con acciones violentas.

-Mi tarea era algo complicada, yo era parte de la comisión de seguridad de la facultad y por lo tanto me tocó estar desde en la tarde del 30 de noviembre. Yo llegué desde las 7 pm al Monumento a la Revolución, justamente a la hora en que se celebraba una asamblea donde se decidía cuáles serían las acciones a tomar en las siguientes horas.

-La asamblea prosiguió, se notaba que algunos voceros estaban bastante tensos dada la polarización de propuestas, ideas y posturas. Al término de la misma empezaron los preparativos para la marcha.

-Entraba y salía gente de las carpas, algunos conocidos, otros sólo de vista, a muchos más nunca los había visto en ninguna asamblea del 132. Días después los vi en las fotos, al otro lado del cerco con los granaderos, los llamados infiltrados.

-Se anunció que a las once se llamaría a una reunión de seguridad, para poner en orden los detalles de la marcha, la cual partiría del Monumento a la Revolución a las 4:00am, la hora de la reunión se pospuso unas 4 veces.

-Empezó pasadas las 2:30 am, después de una pequeña discusión se dispusieron todos los detalles de la marcha, todos salimos tensos y muy preocupados.

-En el ambiente se sentía el enojo, no solo de los que nos congregábamos, también de los vecinos de la zona, que en el transcurso de la noche llevaron comida, materiales para hacer pancartas, mantas etc.

-La marcha salió en contingente a las 4:30am con rumbo al Eje 1 Poniente hasta el Eje 1 Norte, después hasta la avenida Eduardo Molina para llegar al Congreso de la Unión, que tenía más de una semana cercado por granaderos y miembros del Ejército.

-El trayecto fue tranquilo, es más, hasta algo festivo como todas las marchas convocadas por el 132. Siempre tuvimos una relación "amistosa'' con el gobierno de la ciudad. Durante todas las acciones del 132 ese año no hubo un solo vidrio roto, las tiendas nunca bajaron sus cortinas a pesar de las miles de personas que marchaban.

-Cuando llegamos a Eje 2 Oriente, a eso de las 5:45 de la mañana, empezaba a clarear y ya estaba una sección de la CNTE haciendo mitin, a una distancia prudente de la valla que rodeaba San Lázaro. Vimos soldados postrados en los puentes peatonales y eso puso nervioso a gran parte del contingente, pero al ver nuestra llegada, fueron abandonando el puente hacia las vallas.

-El primer enfrentamiento se dio a las 07:20 am, gracias a que un panel de la valla estaba flojo. Empezaron las pedradas, botellazos y petardos por parte de esos que marchaban con nosotros pero que no conocíamos, los objetos eran regresados por la Policía Federal.

-A las 7:40 la federal disparó balas de goma y cartuchos de gases lacrimógenos en tiro directo por unos 10 a 15 minutos de manera intensa. Esa primera gresca duró como veinte minutos, mientras tanto el ambiente se volvió irrespirable, el enfrentamiento continuó con una intensidad menor.

-Los que nos retiramos, lo hicimos hacia el Palacio del Lecumberri, ya que era el lugar más seguro. Eran las 8:30 de la mañana.

-Vi pasar gente herida de un lado para otro, pero nada serio hasta ese momento, como a las nueve llegaron los primeros rumores de que alguien había muerto y pues empezamos a comunicarnos con los amigos y conocidos para confirmarlos pero nada era claro.

-Un grupo fuimos hacia las vallas de San Lázaro a ver qué pasaba y fue cuando entró una ambulancia: una bala de goma había dado en el rostro de un compañero de la UACM, al cual no conocía pero me dijeron que se llamaba José, posteriormente me di cuenta que perdió el ojo.

-A los minutos llegó herido muy gravemente Juan Francisco Kuykendall, por un cartucho de gas que le dio en la frente, pensé que estaba muerto pero el paramédico dijo que no estaba muerto, pero sí muy grave. Se lo llevaron rápidamente, y hasta la fecha sigue en coma.

-Nos regresamos hacia Lecumberri bastante consternados, para nosotros el 1DMX había cobrado sus dos primeras víctimas de gravedad. Reunimos a los demás compañeros del 132 y votamos si nos íbamos o nos quedamos un par de horas más, en ese momento eran como las 9:30. La votación fue clara: nos quedábamos un par de horas más siempre y cuando mantuviéramos una distancia prudente de la valla.

-A eso de las 10:00, más o menos, vimos llegar un extraño camión de la basura sobre Eduardo Molina, y digo extraño porque si el cerco al Congreso no permitía pasar ni siquiera un auto aunque fuera de los barrios aledaños, ¿de dónde salió un camión de basura el mero 1 de diciembre?

-Corrimos para ver qué pasaba, mientras avanzaba escuché gritos de "¡Lo van estrellar contra la valla!" Lo único que se me vino a la cabeza fue "no puede ser, no puede ser".

-Llegamos hasta donde estaba la estación del Metrobús sobre Eduardo Molina y vimos como esa mole iba como caballo desbocado contra la valla. El estruendo fue portentoso. En ese momento, a los gases lacrimógenos se unió el gas pimienta y el ambiente se volvió rojo e irrespirable.

-Todos los que estaban cerca se replegaron rápidamente, unos 30 minutos después un grupo de encapuchados con una marca roja en la ropa empezaron a destruir el mobiliario de la zona. La mayoría gritábamos: "No mames, destruir la estación del Metrobús no hace la Revolución, cabrón'', entre otras cosas.

-Para mí, no eran anarquistas como se dijo en los medios. Los anarquistas estaban hasta el otro lado, por el metro Moctezuma. Como a las 10:30 am llegó un camión de bomberos para apagar el camión de basura, que se había incendiado.

-Fue atacado por estos mismos encapuchados, quienes querían tomarlo pero el conductor no se dejó y se retiró con el vidrio roto y el camión abollado. Para ese momento la intensidad del enfrentamiento había bajado considerablemente tanto por cansancio, como por falta de ''recursos'' decían por allí.

-Nos volvimos a reunir y decidimos retirarnos, igual que los maestros (de la CNTE), ellos rumbo al Zócalo, nosotros al metro Morelos. Llegamos bastante rápido y en el camino vimos gente herida y otra tanta, bastante asustada.

-Llegué a mi casa como a las 12:30 pm, prendí la computadora y mi timeline de Facebook estaba atiborrado con información sobre los sucesos en las inmediaciones del Centro Histórico: los enfrentamientos, los destrozos, las detenciones arbitrarias, todo era muy confuso.

-Todo se había salido de control.