Buscará González Pérez rediseñar la CNDH

Quien será el nuevo presidente de la CNDH ofreció una revisión a la estructura y métodos de actuación, autonomía y facultades, así como a las políticas de atención a las quejas.
Comparece Luis Raúl González Pérez, candidato para presidir la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Luis Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. (Tomada de Twitter / @MediosSenAPG)

Ciudad de México

Quien presidirá la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, ofreció un ejercicio independiente del gobierno, de los partidos políticos y organizaciones políticas y sociales, sin estar desvinculado o lejano a las autoridades y a la sociedad.

"Es preciso rediseñar la actividad de la CNDH con miras a la creación del Estado humanista del siglo XXI, lo cual implica realizar una revisión y replanteamiento de su estructura y métodos de actuación, de la forma y términos como se ejerce su autonomía y facultades, así como sus políticas de atención a las quejas y de sus criterios en la integración de expedientes", se lee en su programa de trabajo entregado al Senado en el proceso de selección.

González Pérez también se manifestó por el respeto a la protesta social y a la libertad de expresión, pero sostuvo que la violencia no se resuelve con más violencia y ofreció que habrá de retomar las sugerencias de los relatores de la ONU, la OEA, del Sistema Interamericano, de África y Europa para prevenir estos casos.

"El tema desaparecidos: es gravísimo, hay que atenderlo, pero hay que buscar a los desaparecidos, pero también hay que hacer cosas preventivamente para que no sucedan", planteó al Senado.

El ex abogado general de la UNAM dijo que la independencia que se busca en la CNDH es de criterio y acción para ser de nueva cuenta un instrumento en que los mexicanos podamos confiar para combatir la arbitrariedad, la impunidad y la injusticia.

"Tengo la certeza de que el ombudsman debe ser proactivo y no sólo reactivo; actuar con energía y convicción, como el guardián de los derechos humanos en México, propiciando la participación de la sociedad y levantando su voz cuando advierta violaciones graves a estos derechos".

Respecto a la violencia en las calles y las protestas que se transforman convierte en violencia, el nuevo ombudsman dijo que "la libertad de expresión incluye la protesta social y hay que respetarla desde luego, pero también estoy de acuerdo que no se puede combatir la violencia con más violencia. Es decir, tenemos que respetar, sí, el tema de la protesta social, la libertad de expresión es de los bienes jurídicos tutelados en materia de derechos humanos más amplios y la propia Corte Interamericana y la Comisión Interamericana tienen pronunciamientos sobre esto.

Recordó que en el 2012 se reunieron los relatores de la OEA, por el Sistema Interamericano, el relator de la ONU, el relator de Europa y el relator de África, y dieron varias de las sugerencias "que yo tomaría en cuenta si la decisión de ustedes me favoreciera".

Respecto a la independencia que se busca es de criterio y acción, planteo que la CNDH sea de nueva cuenta un instrumento en que los mexicanos puedan confiar para combatir la arbitrariedad, la impunidad y la injusticia.

"Tengo la certeza de que el ombudsman debe ser proactivo y no sólo reactivo; actuar con energía y convicción, como el guardián de los derechos humanos en México, propiciando la participación de la sociedad y levantando su voz cuando advierta violaciones graves a estos derechos".

En su diagnóstico de los derechos humanos, aseveró que México enfrenta una de sus etapas más críticas y desafiantes.

"La impunidad, la exacerbada violencia y la inseguridad que se viven, generan en la sociedad la percepción de que las instituciones no dan las respuestas que busca a sus demandas de civilidad, seguridad, respeto a la ley y efectividad en los sistemas de justicia, lo cual cuestiona su propia existencia y validez".

Por ello resulta paradójico que esta situación persista a pesar del reconocimiento tan extenso de los derechos humanos que implicó la reforma constitucional del 2011 y que desde hace más de dos décadas se cuente con organismos encargados de su protección y defensa.

Dijo que las normas existen, las instituciones están creadas, pero es preciso que el discurso se refleje en los hechos y que las autoridades asuman plenamente y en beneficio de las personas el ejercicio de sus atribuciones.

Ponderó que si bien existen grandes problemas, también se presenta la oportunidad de solucionarlos.

"Este proceso de elección abre la posibilidad de relanzar el movimiento por la protección no jurisdiccional de los derechos humanos. Con una perspectiva actual, se requiere regresar a los principios básicos bajo los cuales surgió y trabajó la CNDH".

Diría que si se recupera la vocación mística y esencia que la justificó, se habrán dado pasos concretos para mejorar el futuro.

"Es preciso rediseñar la actividad de la CNDH con miras a la creación del Estado humanista del siglo XXI, lo cual implica realizar una revisión y replanteamiento de su estructura y métodos de actuación, de la forma y términos como se ejerce su autonomía y facultades, así como sus políticas de atención a las quejas y de sus criterios en la integración de expedientes".

Se debe replantear a la institución, dijo, partiendo de reconocer la alta responsabilidad que tiene, de que se trata de una instancia de servicio y de atención centrada en particular en las víctimas, a efecto de generar una estructura y modelo operativo que permitan el ejercicio oportuno, eficaz y transparente de sus atribuciones.