"¡Ah cómo hacen falta ahora figuras como de ese entonces!”

Familiares y amigos, como el alcalde de San Nicolás, Pedro Salgado, acudieron a despedir a Fernando Garza Guzmán, ex jefe policiaco.

Monterrey

La mañana fría de este último día de febrero se convirtió en una tarde cálida, y marcó el anticipo de lo que será la primavera de 2014. Familiares y muchos amigos despidieron a Fernando Garza Guzmán.

Fue uno de los mejores jefes de las corporaciones policíacas en nuestra entidad, particularmente la Judicial, hoy Ministerial: Jorge Fernando Garza Guzmán.

Aunque le gustaba su primer nombre, siempre lo omitió en los cargos públicos que ocupó.

Su deceso fue como muchos quisiéramos: cuando dormía pasó de una vida a la otra, nos dice su hijo Jorge Fernando Garza Morales.

A las 14.00 en punto se abrió la capilla donde fueron velados los restos de Garza Guzmán, uno de los que se jugó la vida el año de 1980, cuando dos peligrosos internos del Penal del Estado tomaron las instalaciones, y tras secuestrar a su director, capitán Alfonso Domene, lo asesinaron.

A los pocos minutos comenzaron a llegar algunos amigos de la familia, y otros del ex titular dos veces de la Policía Judicial, una en la administración de Alfonso Martínez Domínguez y la otra al lado de Sócrates Rizzo.

Uno de los primeros en llegar fue el alcalde de San Nicolás, Pedro Salgado Almaguer, administración en la que maneja la Policía Municipal.

La visita no fue de “pisa y corre”, o sea, llegas, saludas, das las condolencias y te vas, pues el alcalde panista estuvo más de hora y media.

Las anécdotas no se hicieron esperar. Al lado del hijo de Garza Guzmán estaba el hijo de uno de los grandes amigos de su papá, Rubén Zarazúa Olvera, hijo de Zarazúa Rocha, quien fue procurador en el gobierno de Alfonso Martínez Domínguez y le tocó el crimen del director del penal.

Cada uno recuerda que Garza Guzmán salvó la vida a Rubén Zarazúa Rocha, a quien por poco lo balean en una de las ocasiones que entraron al interior del reclusorio y no se daban las negociaciones entre los delincuentes y la autoridad.

El comentario del alcalde nicolaíta fue: “No es por polemizar, ni se tome mal, pero ¡ah cómo hacen falta ahora figuras como de ese entonces!”.

Se comentó que el reclusorio de antes yel de ahora, son dos centros de readaptación diferentes, y Pedro Salgado Almaguer dijo que él estuvo en el Penal del Topo Chico.

“¿En calidad de qué, señor alcalde?”, le preguntó uno de los ahí presentes, y su respuesta fue inmediata, “¡De asistente del director!”, y cita a Víctor Castillo, en el gobierno interino que cubrió Benjamín Clariond.

Se abordan temas de política claro, el de la renuncia de Fernando Elizondo Barragán y hubo quién le puso el cascabel al gato, al expresar que el PAN “le dio feria de más”.

Siguieron los temas, por ahí logramos captar la gráfica de tres generaciones de Fernando Garza Guzmán, la de su hijo y su nieto, quien también se llama Jorge Fernando Garza y Garza.

A medida que caía la tarde, la temperatura era cálida tanto afuera de las capillas donde fue velado Garza Guzmán, como en el interior.

Se fue un gran hombre, excelente policía, serio, formal y muy responsable, a quien a diferencia de otros antecesores y sucesores, le gustaba poco salir en los medios y dar mayores resultados en el desempeño de sus funciones.

“Sigue la línea de él, como lo estás demostrando en los distintos cargos en Guadalupe y ahora en San Nicolás”, le dijo.

Acompañado de su hijo del mismo nombre, Sócrates, el ex mandatario dijo que perdía más que a un colaborador o un amigo, sino a un familiar, por lo cercano que estuvo de él y los resultados que dio en el desempeño de sus funciones.

Descanse en paz quien dio su vida al frente de la Policía Judicial.