"Duermo mucho mejor ahora que no estoy en Los Pinos": Calderón

"Nos equivocamos, sí, pero hicimos lo que teníamos que hacer" en materia de seguridad, dice el ex presidente Felipe Calderón. 

México

El hombre, sonriente, reconoció que cuando era Presidente de la República no dormía bien. Que solo un ser sin principios, sin convicciones, sin consciencia, un hombre irresponsable, podría dormir bien ante los retos que debe enfrentar y las decisiones que tiene que tomar cuando está al frente de un país como México, con todas las dificultades que padece.

—Ahora ya duermo mucho mejor... —confió Felipe Calderón, al presentar su primer libro como ex mandatario: Los retos que enfrentamos. Los problemas de México y las políticas públicas para resolverlos 2006-2012. Eso ocurrió este miércoles por la noche, en el Club de Industriales, en Polanco, en la Ciudad de México.

El ex mandatario panista, quien gobernó México entre 2006 y 2012, convocó a unos 350 invitados que lo abrazaron, brindaron aplausos y gritaron "¡Pre-si-den-te!". Estaban quienes fueron sus colaboradores cercanos: Luis Felipe Bravo Mena, Ernesto Cordero, Rodolfo Elizondo, José Ángel Córdova, Guillermo Valdés, Luis Pazos y panistas destacados como Diego Fernández de Cevallos y José González Morfín. Y claro, su inseparable esposa, Margarita Zavala, quien reía para no dar declaraciones a la prensa.

Ahí, en ese ambiente cálido para el político michoacano, presentaba el libro de 339 páginas dividido en 11 capítulos. En el acto fue acompañado por Ciro Gómez Leyva, columnista de MILENIO, así como la académica María Amparo Casar y el comunicador Jorge Fernández.

Un tema recurrente en la mesa no podía ser otro que la seguridad, al que Calderón dedica 50 páginas, casi una sexta parte del texto. ¿Por qué? Porque el ex presidente mexicano escribió que, para empezar, lo que conocemos como guerra contra el narco, contra el crimen organizado, también guerra entre narcos, no se trató de una guerra contra las drogas, sino de una estrategia para brindar seguridad a los ciudadanos.

"No fuimos certeros al nombrar este combate", aceptó. Y señaló que era un problema gravísimo: no dijo que el país era un Estado fallido, pero sí "un Estado capturado" por criminales en amplios sectores de las instituciones.

En el libro escribió y luego en su presentación dijo que la escalada de violencia no empezó en su sexenio: que eso ocurrió en el de su compañero panista, Vicente Fox, sobre quien bromeó acerca de que de él no obtuvo apoyo alguno ni respaldo, ni menos silencio, como suele suceder con los ex presidentes que, por regla no escrita, no hablan del gobierno de su sucesor.

Calderón abunda en su libro en que en gobiernos priistas había una especie de pax narca ("el crimen organizado crecía a la sombra del poder desde los ochenta y luego ya era su igual", dijo en la presentación del libro), pacto que se rompió con Fox, pero eso sí, reconoció que los peores índices de violencia se dieron en su sexenio.

El ex mandatario también subraya en su texto presentad ayer que su administración siempre intervino en las entidades federativas a petición de los gobiernos locales, y no como un acto de invasión. "No había opción. Debilitamos a los criminales y fortalecimos a las instituciones", aseguró.

En la charla vertió conceptos sobre el ejercicio del poder: "Cuando un problema llega hasta el Presidente y él tiene que tomar una decisión entre dos opciones, es que ya hay dos males".

Explicó también que su libro es un ejercicio de rendición de cuentas, un alegato para que, si se tratara de un juicio, la ciudadanía decida: "Que nos equivocamos y hubo insuficiencias, sí, pero hicimos lo que teníamos que hacer".

El ex presidente panista finalizó como empezó, de buen humor, advirtiendo sobre su tomo: "No son mis memorias; espérense a que las escriba...".

Y se fue, luego de firmar ejemplares, el sonriente hombre, el ex presidente que ya duerme mejor.