Evitar 'conductas radicales' en protestas, pide Ortega

El gobernador llama a resolver el caso Iguala sin autoritarismos, pues este conflicto es resultado de las “fragilidades del Estado mexicano”. Conmemora la matanza de 1960 en Guerrero.
El mandatario interino exhortó a estudiantes y activistas a no afectar a terceros.
El mandatario interino exhortó a estudiantes y activistas a no afectar a terceros. (José Hernández/Cuartoscuro)

Chilpancingo

El gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, solicitó a estudiantes, maestros y padres de familia cuidar que sus protestas se mantengan dentro del marco legal, no afectar a terceros ni asumir conductas radicales.

Se manifestó por que el caso Iguala se resuelva sin autoritarismos, ya que las movilizaciones para exigir la presentación con vida de 42 normalistas son consecuencia de "las fragilidades del Estado mexicano".

En la Alameda Granados Maldonado, el mandatario participó en la conmemoración de los 19 mártires del 30 de diciembre de 1960 y la represión del Ejército contra el movimiento que reclamó la desaparición de poderes.

"Todos sabemos cuándo inicia un movimiento, pero la gran reflexión es cuándo y cómo terminará; en el caso del 60 comenzó el 21 de octubre con la declaratoria de huelga en el antiguo Colegio del Estado y terminó con una gran tragedia, con la matanza del 30 de diciembre de 1960", recordó.

En ese suceso murieron 19 personas vinculadas al movimiento que exigía la autonomía de la Universidad de Guerrero y la dimisión del entonces gobernador, Raúl Caballero Aburto.

Ortega Martínez destacó que en la entidad se espera un año electoral que se desarrollará en medio de un conflicto que "demuestra las grandes fragilidades del Estado mexicano".

"Un conflicto que tiene un nombre: Ayotzinapa. Un número: 43. Más números: seis personas que murieron esa trágica noche del 26 de septiembre en Iguala.

"Ese hecho dejó luto y dolor en Guerrero, tragedia, crispación, rabia, malestar y enojo. Es un conflicto que no podemos negar que recorre al mundo entero. La crisis no es Ayotzinapa, es el Estado mexicano y sus fragilidades, pues Ayotzinapa solo fue un detonante", señaló.

El gobernador recordó que desde hace más de 12 años el crimen organizado comenzó a penetrar el tejido social en Guerrero y el país, contaminando instituciones en todos los niveles, particularmente en los municipios rurales.

Explicó que comenzó la venta de droga en escuelas primerias, secundarias, en las calles y centros de diversión, además de que penetró a la empresa, instituciones y partidos políticos.

"No se conformaron con financiar campañas, tomaron la decisión de entrar a los partidos y postularse como candidatos; el caso más emblemático es el del ex presidente municipal de Iguala", refirió.

Ortega Martínez sostuvo que los 43 estudiantes de Ayotzinapa hubieran pasado desapercibidos, como sucedió con 17 jóvenes que la noche del 2 de junio de 2013 fueron sacados de sus casas en Cocula, sin que se registrara una sola denuncia por el hecho. "No hubo denuncia, pues lo que prevalecía era el terror".

Indicó que la población de Guerrero vivía en el temor y no denunciaba hechos atribuidos al crimen organizado para evitar represalias. "Le tuvo que pasar esto a los jóvenes de Ayotzinapa y ahí se toparon, porque se encontraron con un colectivo gregario, organizado y con tradición de lucha, con amplia solidaridad entre ellos y afuera. Por eso es que se convirtió en un detonante de la crisis social que actualmente se vive".

Durante su discurso de 40 minutos, el gobernador sostuvo que para alcanzar la paz en el caso Iguala primero se debe pasar por la justicia, como lo plantean los dirigentes del movimiento.

Recordó que la Universidad Autónoma de Guerrero tiene una población que rebasa las 80 mil personas, entre trabajadores y estudiantes, lo que representa un blindaje importante.

"Es un blindaje para atajar cualquier salida autoritaria, porque los conflictos se polarizan y por un lado se observa la radicalidad en el movimiento y hemos encontrado sucesos que preocupan mucho."

Sostuvo que le generó alarma el enfrentamiento que los estudiantes sostuvieron con la Policía Federal (PF) en la avenida de los Insurgentes de Chilpancingo, o la marcha contra el Ejército mexicano en Ayutla de los Libres.

Indicó que ese tipo de acciones son monitoreadas desde dentro del movimiento: "Estamos en contacto con líderes que están ahí, les hemos dicho que no vayan a reventar la liga, que en alguien debe caber la mesura y eso implica no ir al extremo de perder vidas humanas o buscar salidas autoritarias".

Agregó que tomar la ruta de la mano dura solamente va a generar mayor crispación social.