En 1994 me pidieron no enviar vigilancia para Colosio: Ruffo

El primer gobernador panista, quiso encargarse de la investigación del atentado contra Colosio en Baja California, pero Salinas de Gortari le dijo que no era necesario.
El panista Ernesto Ruffo se convirtió en 1989 en el primer mandatario de Baja California proveniente de un partido diferente al PRI.
El panista Ernesto Ruffo se convirtió en 1989 en el primer mandatario de Baja California proveniente de un partido diferente al PRI. (Cuartoscuro)

Ciudad de México

A mediados de marzo de 1994 el gobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, recibió una llamada del presidente del comité municipal del PRI para acordar los preparativos de la visita al estado que haría el candidato tricolor a la Presidencia, Luis Donaldo Colosio.

Al gobernador le pedían que no hubiera seguridad de parte del ayuntamiento durante el mitin que Colosio encabezaría en Tijuana.

Una semana antes del evento, el director de la policía municipal de Tijuana le comentó a Ruffo que le habían pedido lo mismo.

Ruffo no accedió a esa solicitud e idearon una forma para acomodar a los policías del estado y a los del municipio.

"El gobierno del estado tenía la responsabilidad de darles seguridad a todos", cuenta el ex gobernador.

Los policías estatales estarían mezclados entre la gente y un pelotón de rápida reacción de Tijuana se escondería a 150 metros.

El día del Mitin el entonces gobernador de Baja California amaneció en la ciudad de México. Era 23 de marzo de 1994. El secretario de Gobernación, Jorge Carpizo, lo había citado a una reunión a la que todos los mandatarios estatales habían sido convocados.

A Ruffo le llamó la atención que a la reunión solo asistieron 26 de los 32 convocados. Entre los que no fueron estaba su vecino de Sonora, Manlio Fabio Beltrones.

Por la tarde Ruffo tomó un vuelo de regreso a su estado.

Antes de hacer escala en Hermosillo su skytel -un aparato en el que se recibían mensajes de texto- empezó a sonar.

Los pasajeros se empezaron a poner nerviosos. En los mensajes que le llegaban se leía: "atentado", "Colosio está en el hospital".

Ruffo se levantó de su asiento y pidió hablar con el capitán del avión. En la cabina lo comunicaron con el procurador de justicia de su estado, Franco Ríos. Le confirmó que habían atentado contra Colosio y que ya estaba en el hospital general de Tijuana. Ríos terminó la conversación diciendo a Ruffo que la gente estaba echándole la culpa al PAN.

"Así me recibió la noticia", cuenta Ruffo, el primer gobernador panista de la historia.

El ahora senador de la República cree que como la escolta de Colosio estaba conformada por elementos que habían trabajado con el PRI, que eran ex policías del estado de Baja California, "seguramente eso fue lo que provocó que la gente dijera que habían sido los del PAN, porque eran caras de ex policías y la gente no sabía si eran policías estatales en ese momento".

Los policías del estado y del ayuntamiento también estaban ahí, pero distribuidos como se había acordado. Ellos, cuenta Ruffo, actuaron cuando se llevaban detenido al presunto asesino.

"Los (policías) municipales les pidieron la identificación a los que ya se llevaban al homicida... Se identificaban como miembros de la policía federal judicial, pero no mostraban las credenciales, hasta que los municipales cortaron cartucho... Eran todos del Estado Mayor Presidencial", recuerda el ex gobernador

La escala de Ruffo en Hermosillo fue útil para que pudiera comunicarse con el presidente Salinas de Gortari.

Le dijo que lamentaba los hechos y que se proponía para él directamente conducir la investigación, mientras se definía quién lo hiciera.

"Me dijo que no hacía falta porque había decidido ejercer la facultad de atracción para que fuera el poder Ejecutivo federal quien dirigiera la averiguación" cuenta Ruffo.

Cuando Ruffo aterrizó en Tijuana ya había llegado Manlio Fabio Beltrones, poco después llegó el procurador general de la República, Diego Valadés.

"Diego Valadés y Manlio llegaron a mi oficina de una pararestatal allá en Tijuana. Diego Valadés (llegó) acusándonos de que habíamos sido nosotros, simultáneamente Manlio aclarándole que por lo que él ya se había enterado no había ningún involucramiento de la policía estatal... Era todo confusión", relata el ex gobernador.

Ruffo declaró en la delegación de la PGR en Tijuana. En el interrogatorio estuvo presente el director de la policía municipal de Tijuana, Federico Benítez López -asesinado un mes después del atentado contra Colosio.

"Lo asesinaron un mes después en una emboscada que le hicieron en una de las avenidas principales de Tijuana", recuerda Ruffo.

Cuenta Ruffo que al director de la policía de Tijuana los familiares de Mario Aburto Martínez le llevaron un conjunto de pertenencias del presunto asesino. El entonces gobernador no recuerda qué cosas eran, pero dice que pidió que cuando las revisaran estuvieran el alcalde de Tijuana, Héctor Osuna Jaime, y un ministerio público. "De manera que se diera cuenta de todo lo que se contenía y que no fuera dado o dable a que se habían manipulado las pertenencias", detalla.

Pero antes de que eso ocurriera, el jefe policiaco fue asesinado.

Para el ex gobernador de Baja California este hecho fue el momento más difícil de su gubernatura.

"Yo lo que hice fue que no quedara ninguna duda a cargo de Baja California y de sus gobiernos y me avoqué a ayudar a los ministerios públicos que se fueron nombrando para la averiguación".

Mario Aburto y el gobierno de Baja California

Para Ernesto Ruffo, las declaraciones de Mario Aburto no coinciden con el nivel de crimen que se cometió.

"Los argumentos que esgrimió Aburto para hacer lo que hizo no están correlacionados con un magnicidio. Los comentarios de Aburto parecían como de alguien que desvariaba en fantasías mentales, quizá eso fue lo que precisamente se quiso provocar que se percibiera... La importancia del sujeto no suma al tamaño del agravio... Cuesta trabajo pensar que un individuo como Aburto, Mario Aburto, vino a coincidir en una tormenta política que estalló con ese lamentable acontecimiento", dice.

A Ruffo le parece que el asesinato de Colosio es consecuencia de intereses más grandes, "increíblemente grandes y poderosos que ejercitaron un marco para que pasara esto".

La muerte de Colosio para el PAN

Ernesto Ruffo relata que para su partido el contexto del asesinato de Colosio crecía las posibilidades políticas de Acción Nacional.

"Salinas fue fruto de elección de 1988 que hasta la fecha no ha quedado cabalmente clara o reconocida como un triunfo limpio y se da toda esta serie de situaciones en el sexenio en canto a consolidación de la Presidencia de la República, hubieron muchas reformas estructurales que cambiaban el contexto de concepción del poder de acuerdo con el mismo PRI".

En el PAN, dice, había un ambiente de reto a la hegemonía política que había representado el PRI hasta entonces.

"Sin duda, el contenido de los sucesos está en lo político, y ello me hace a mi ver ahora a 20 años de distancia que el contexto era el de la división dentro del PRI y que lamentablemente en los vaivenes de ese debate político interno, pues lamentablemente cayó el señor Colosio".