“Fox y Calderón fracasaron por no poder convocar un pacto”: José Isabel Trejo

La oposición sistemática del PRI a las grandes reformas también fue causa de que los ex presidentes no pudieran impulsarlas, señala.
El legislador dijo que la reforma energética “le rompió el espinazo” al nacionalismo revolucionario.
El legislador dijo que la reforma energética “le rompió el espinazo” al nacionalismo revolucionario. (Claudia Guadarrama)

México

El coordinador del PAN en la Cámara de Diputados, José Isabel Trejo, afirmó que la reforma energética representa el triunfo más emblemático de la actual legislatura del Congreso de la Unión, pues no solo venció resistencias dogmáticas e ideológicas, sino “le rompió el espinazo” al nacionalismo revolucionario.

Trejo sostuvo que los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón fracasaron en su intento de impulsar las grandes reformas por la oposición sistemática del PRI a dichos cambios, pero también por la incapacidad del PAN para convocar a un mecanismo como el Pacto por México.

A dos semanas de asumir el liderazgo de la bancada panista en la Cámara de Diputados, el zacatecano rechazó el calificativo de “traidores a la patria” que les endosó la izquierda a los representantes de Acción Nacional por aprobar la reforma energética y, a manera de revancha, reviró: “ellos se quedaron con los insultos y nosotros con los argumentos y con la aprobación de las reformas”.

Llega usted a la coordinación del PAN a solo unos cuantos días del nuevo periodo ordinario; ¿tiene claras las prioridades legislativas de su grupo?

 Afortunadamente la coyuntura no afecta el trabajo estructurado que ya traemos en las diferentes subcoordinaciones. Es un grupo ordenado, que permanentemente trabaja en las iniciativas, en los dictámenes, y entonces esa parte no me angustia tanto, porque los temas los traíamos definidos.

¿Va AN por la contrarreforma fiscal?

Tenemos que buscar el modo y la estrategia de influir en la próxima Ley de Ingresos, a ver si logramos que haya retoques hacendarios, que haya muchas mayores facilidades para los contribuyentes. Ya vimos que nos dieron un revés en la Corte y ahora con la sentencia ya dictada, tenemos que buscar alternativas para tratar de revertir esta reforma fiscal que ha sido tan tóxica, sobre todo para que haya nuevas inversiones.

Esta ha sido la legislatura de las grandes reformas, ¿pero cuál es el mayor logro que usted puede presumir no a la clase política, sino a los ciudadanos?

Sin duda, la reforma energética. Pensamos que es una reforma emblemática para el Estado mexicano; se habían fijado ahí posiciones doctrinarias, ideológicas, de las diferentes fuerzas; gran parte de la estructuración del Estado mexicano había girado en torno a esto que llamaban el nacionalismo revolucionario y que tenía en una de sus columnas vertebrales la no incursión de capital privado en la exploración y explotación de pozos petroleros o de la energía eléctrica.

Esto para nosotros es el logro más importante, porque rompimos el espinazo a una visión política del país que, en mi opinión, había impedido el desarrollo continuo de la Patria y, por lo tanto, el crecimiento, la generación de empleos, el desarrollo y el progreso de la economía de los mexicanos.

Y en una posición autocrítica, ¿cómo explicar que esas grandes reformas pendientes hayan salido con el presidente Peña Nieto y no con los ex presidentes panistas Felipe Calderón y Vicente Fox?

Claramente hay un factor de fracaso en nuestros sexenios en una posición inamovible de las fuerzas opositoras, pero muy claramente hay que decir que el PRI se opuso de manera permanente, tajante, contundente y hasta con estrategias estructuradas a las reformas que proponían los ex presidentes Fox y Calderón, que, paradójicamente y para bien de la historia, ahora el PRI en el gobierno apoya justamente esas reformas que tuvo en la mesa formalmente puesta por ambos ex presidentes.

Creo que ese viraje que dio el PRI de opositor a gobierno nuevamente en la alternancia lo volvió una fuerza política más responsable, y creo que en esa tesitura es que tenemos los cambios.

Antes la oposición tenía no solamente la pierna fuerte, sino lo suficientemente organizada y fuerte para no dejar pasar las reformas y, bueno, pues tuvimos que apechugar eso, principalmente e independientemente de que tenemos la parte de la autocrítica de que no pudimos construir una mesa tan amplia como fue la del Pacto por México, que sí se logró estructurar con el presidente Enrique Peña Nieto y las fuerzas políticas.

 ¿Y no le inquieta como panista que la aprobación de las reformas pueda ser capitalizada por el presidente Peña Nieto durante las elecciones intermedias de 2015, en perjuicio del PAN?

Ciertamente hay que decir que las reformas no han beneficiado la imagen del Presidente, pero déjeme decirle que es una secuela secundaria, porque yo recuerdo que (Manuel) Gómez Morín nos adoctrinaba y nos decía en sus documentos, en sus asambleas y en sus discursos que el PAN tiene que tener una visión  clara: primero el país y después el partido, primero el interés general y el interés nacional antes que la preeminencia de los intereses partidistas, y nosotros aquí sabíamos que íbamos a pagar, que teníamos que dejar parte de nuestro capital para aprobar esto y también el presidente y su partido dejaron gran parte de su capital para aprobar esto, y entonces aquí sí pensamos en función de una gran reforma o grandes reformas en función del país.

Han pasado ya los momentos más ríspidos del debate parlamentario, pero quedan ahí adjetivos como el de traidores a la Patria que la izquierda les endosó…

El maniqueísmo es una posición fácil, barata y ramplona. Nosotros también pudimos decirles que eran los reales traidores a la patria y al pueblo de México que quiere cambios, pero ese no es nuestro discurso; si nosotros nos anclamos en decir que la izquierda nos vituperó, nos insultó, que nos dijo miles de epítetos, no abonaríamos nada a la discusión. Cuando usted en la política lanza insultos es que no tiene argumentos, y entonces ellos se quedaron con los insultos y nosotros con los argumentos y con la aprobación de las reformas.