Casilla 0552: donde la edad no fue impedimento para votar

Ubicada en la Escuela de Enfermería Benito Juárez en la colonia Las Rosas de Gómez Palacio, más del 50% de los votantes fueron adultos y personas de la tercera edad.
"93 años y todavía pico, vine a votar para saludar amigos".
"93 años y todavía pico, vine a votar para saludar amigos". (Martín Piña)

Gómez Palacio, Durango

Los jóvenes en esta ocasión brillaron sí, pero por su ausencia.

La mayoría de los ciudadanos que acudieron a emitir su voto a la Casilla 0552 ubicada en la Escuela de Enfermería Benito Juárez en la colonia Las Rosas de Gómez Palacio, más del 50% de los votantes fueron adultos y personas de la tercera edad.

Guillermo Galván de 83 años de edad con el apoyo de su bastón y de la ayuda de un familiar, bajó de su vehículo para emprender el paso al interior de la Escuela.

"Uyy tengo muchos años votando, toda mi vida, venir a votar es la única forma de poder elegir a quienes nos van a gobernar. Es nuestra obligación y nuestro derecho", mencionó.

"Venir a votar es una obligación, pero es una convicción, tengo toda la vida votando".

Con ciertas dificultades para emitir palabras, Carlos Ruiz de la Rosa 73 años, también apoyado por un bastón, fue sólo a ejercer su voto. Su paso era complicado pero veloz, saludaba aquí, saludaba allá. Parecía la constante entre los que allí acudían.

Uno de visitantes más solicitados, Héctor González Amador de 93 años que con un andador dijo:

"93 años y todavía pico, vine a votar para saludar amigos, sabía que aquí me iba a encontrar a algunas gentes y es un placer verlos, uyyy viejitos bofos", terminó la entrevista al visualizar a otro grupo de conocidos, también de su generación.

Los jóvenes quizás votarían en otra hora. Sin embargo, desde la apertura hasta después de las dos de la tarde, pocos de ellos habían acudido a emitir su voto en esta casilla. Quizás el horario, quizás la apatía.

Pero por su parte, Leticia Romo de Chibli de 80 años de edad señaló:

"Venir a votar es una obligación, pero es una convicción, tengo toda la vida votando".

Antes les traía agua con hielo a los de la casilla. Pero, ¿qué la anima a votar?

"La esperanza de que las cosas cambien y mejoren. Sí ha cambiado, pero es necesario que cambien más, por eso hay que ir a las urnas", y aunque a paso lento, siguió su camino presumiendo su dedo entintado tras cumplir con su obligación, como cada año.