El objetivo de la "guerra sucia" es generar desconfianza

José Carlos Nava, catedrático de periodismo en la UAdeC, afirmó que las campañas negras son coyunturales y si bien existe toda una estrategia, no se pueden concebir con mucho tiempo de anticipación.
José Carlos Nava, catedrático de periodismo en la UAdeC.
José Carlos Nava, catedrático de periodismo en la UAdeC. (Liliana Arroyo)

Torreón, Coahuila

José Carlos Nava, catedrático de la materia de periodismo en la Universidad Autónoma de Coahuila analizó 3 casos de campañas negras contemporáneas.

Concluyó con la experiencia internacional, nacional y local, que son coyunturales, oportunistas y no siempre tienen el efecto deseado.

"En término de propuesta, oferta política, las campañas negras no aportan nada, ya que este no es su objetivo".

"Sigue siendo la premisa básica, repetir una mentira mil veces, hasta convertirla en verdad".

"Se enfocan en disminuir la confianza hacia algún actor social, partiendo de que una campaña negra está centrada en difundir o destacar defectos, miedos, fallas de alguien o de algo".

Las campañas negras en la política buscan rentabilidad, al disminuir o minar a un adversario, también se logra bajar su margen de acción con respecto a los oponentes.

Fundamentalmente, consisten en ser parte de una estrategia política diseñada para generar desconfianza entre la población.

Enfatizó que las campañas negras son coyunturales y si bien existe toda una estrategia, no se pueden concebir con mucho tiempo de anticipación.

Dijo que hay cálculos y plazos de cuánto puede durar una campaña de este tipo, advirtió que su efectividad es relativa, citó tres ejemplos recientes de la vida política.

En el caso de Andrés Manuel López Obrador en 2006, se gestó una campaña paradigmática que resultó en "un peligro para México", eso en términos de puntos le resignificó a AMLO perder una intención de votos de 5 o 6 puntos porcentuales.

Eso traducido a votos reales, significa que un punto en una escala nacional de intención de votos representa unos 400 mil sufragios posibles, entonces se perdió la intención del voto de alrededor de 2 millones de votantes.

Su rango de crecimiento se detiene en abril del 2006 y empieza a caer, ya se había alcanzado el punto máximo en su candidatura, luego cae y cierra la pinza la campaña instrumentada por el PAN para disminuir la percepción favorable que había en ese momento, aunado a la fragilidad de estructura del PRD, fueron factores determinantes para desplomar la candidatura.

Otro ejemplo reciente es el de Jaime Rodríguez Calderón "El Bronco", aspirante independiente a la gubernatura de Nuevo León, enfrentó una guerra sucia a nivel nacional y Estatal.

Sin embargo, la campaña negra emprendida por factores que favorecían la posición del partido en el poder, no sirvió de nada. Ya que El Bronco ganó dos a uno, en esa elección.

El Bronco estuvo bajo fuego más de 2 meses, con cercos informativos, con la modalidad del uso estratégico del equipo de campaña de las redes sociales, que en este caso fueron determinantes para contrarrestar la campaña negra que se formó en su contra para bajar la intención del voto.

Aquí el electorado se comportó de manera distinta al 2006, pareciera que la guerra sucia le significó más votos al Bronco.

Otro caso es el que está en la coyuntura actual, es el candidato Donald Trump del partido republicano, quien aspira a la presidencia de los Estados Unidos.

Ha emprendido una estrategia de guerra sucia o campaña negra en contra de los migrantes latinos y fundamentalmente los migrantes de origen mexicano.

Es un claro ejemplo de una estrategia de campaña negra dirigida a un sector específico, desde el punto de vista de un candidato radicalizado de ultraderecha, que intenta ganar la intención del voto de los sectores más extremistas del partido republicano de los Estados Unidos.

Tal vez le alcance para captar a todo el sector del partido republicano, sin embargo, esa campaña negra no le alcanzará para enfrentar una elección presidencial.

Bajo esos tres ejemplos, observamos que las campañas negras tienen comportamientos diferenciados.

Las guerras sucias no significan en automático un éxito en la estrategia de campaña electoral, dependen del contexto histórico, político y social, así como de la reacción del electorado.

El libro "El arte de la guerra" de Tsun -Tzu, plantea las cuestiones psicológicas que influyen y son determinantes para ganar un conflicto bélico, son miles de años que tiene esta literatura.

"Se enfocan en disminuir la confianza hacia algún actor social, partiendo de que una campaña negra está centrada en difundir o destacar defectos, miedos, fallas de alguien o de algo".

De manera más reciente, el origen de las campañas negras las encontramos como parte de la estrategia y propaganda del partido Nazi, en tiempos de Hitler, en Alemania.

Tuvo una mente maestra para diseñarlas, fue el ministro de propaganda Joseph Goebbels, quien habla del fenómeno de homosintonización, que consistía en inducir miedo, odio y desacreditar a la comunidad judía, para justificar el genocidio.

"Sigue siendo la premisa básica, repetir una mentira mil veces, hasta convertirla en verdad".

Las redes sociales son determinantes en estos tiempos de modernidad y comunicación global, existe un libro que se llama el método Obama.

Es justo este personaje político quien mejor entiende el proceso de difusión de las redes sociales, el poder que tienen como circuitos alternos a los medios tradicionales.

"Eso se convierte en un factor determinante, Obama usó mucho facebook, luego twitter, entiende muy bien el fenómeno, la implicación comunicacional y psicológica, así como la potencia del medio".