"Si no come, lo vamos a acusar con 'La Gaviota'"

Habitantes de Chiquihuitillo agradecen la iniciativa en la zona, que fue azotada por la inseguridad.

Michoacán

Es un acierto (los programas sociales) a las llagas que padecemos las personas de bajos recursos... y usted nos las está curando", le dijo Rosa María Cabrera, cocinera del comedor comunitario de Chiquihuitillo, en la Tierra Caliente de Michoacán, al presidente Enrique Peña Nieto, quien fuera de agenda visitó el lugar.

Para llegar a la comunidad, el Ejecutivo viajó del Hospital Regional Apatzingán por carretera alrededor de 10 minutos y poco más de cinco por trerracería. Escoltado por miembros del Ejército, el Presidente descendió de su vehículo y se acercó a saludar a un grupo de vecinos que ya lo esperaba.

Después de presentarse ante las cocineras y tomarse fotografías con niños, Peña Nieto fue invitado a sentarse para degustar el menú que se ofreció a los menores, adultos mayores y mujeres embarazadas, el cual incluyó morisqueta con tortillas hechas a mano y agua de fresa.

"Si no come, lo vamos a acusar con La Gaviota", bromearon las señoras que acudieron al comedor.

El Presidente se sentó en medio de dos menores, quienes lo esperaron para comenzar a comer. El mandatario expresó que el platillo estaba muy rico y que varios se quedarían con el antojo de probarlo. Mordió la tortilla y degustó el arroz con frijoles y queso.

"Nada más me están viendo comer", expresó ante las cocineras, quienes ataviadas con mandiles verdes se colocaron a su alrededor.

En la cabecera de la mesa de plástico, el gobernador de Michoacán, Salvador Jara, pidió al Ejecutivo que le pasara las tortillas. También comió la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles.

Después pidió un micrófono para que alguno de los niños diera su testimonio de su visita al comedor, que se instaló en esa zona desde hace poco más de un año.

Alma Delia llegó hasta el lugar del Presidente para darle las gracias por la iniciativa. Narró que ella, de 12 años, y su hermana acuden al lugar todos los días.

En la zona, la cual fue azotada por la inseguridad, Rosa María Cabrera le agradeció al mandatario que "todos los sufrimientos que hemos pasado las mujeres de Apatzingán, usted los está regenerando, a toda esa sociedad, y sabemos que todos nos vamos a comprometer a seguir trabajando, echándole ganas, como decimos aquí las viejas".

Cabrera gritó: "¡Hay señores! Qué les cuento. Pongan mucha atención, que el señor Presidente aquí esta puesto para todas las viejas de Apatzingán y toda la región".

Después, tras destacar algunos de los beneficios de los comedores comunitarios, el Presidente se retiró de la comunidad.