Dr Atl, un parque malogrado

El Ayuntamiento de Zapopan ha dejado en el abandono una instalación que permitía a los citadinos asomarse al abismo de la barranca.
Su administración está a cargo de parques y jardines de Zapopan.
Su administración está a cargo de parques y jardines de Zapopan. (Agustín del Castillo)

Aquí hay una de las vistas más espectaculares de la barranca milenaria que se escurre como lindero nororiente de la Zona metropolitana de Guadalajara, un largo abismo tallado por el río Santiago que, todavía hoy, cumple un papel de frontera para la megaciudad. El sitio es el parque Mirador Dr Atl, en honor al célebre pintor tapatío cuya relación pasional más permanente fue con la irregular, inestable e ígnea orografía mexicana.

El paisaje amerita la locación: dos balcones sobresalen por encima del vértigo para ofrecer una visión de la caída de agua conocida como la Cola de Caballo, en que se precipita el río Blanco, corriente perenne que nace en la sierra de Tesistán; es un descenso de más de 150 metros que se apacigua entre un bosque tropical caducifolio. La espuma y las brumas no son naturaleza intocada: la cascada contiene aguas negras de miles de habitantes de la parte norte de la ciudad. Ese “Edén subvertido” (Ramón López Velarde dixit) no pierde su añeja grandeza. Pero tiene años sin espectadores. Desde que el Ayuntamiento de Zapopan determinó cerrar el viejo parque contiguo a la comunidad de San Esteban, supuestamente, porque un dictamen de Protección Civil determinó que había riesgo para los visitantes.

La ubicación es al borde del kilómetro 15.8 de la carretera federal 54, llamada Guadalajara-Saltillo. “El sitio fue construido e inaugurado el 30 de mayo de 1975, durante la Administración del alcalde de Zapopan, Ángel Romero Llamas 1974-1976) quien propuso otorgarle el nombre de Dr. Atl, por ser uno de los lugares favoritos del jalisciense. Dicha propuesta fue avalada en sesión de cabildo aún cuando en la Zona Metropolitana de Guadalajara el Parque Mirador Independencia, ubicado en el extremo norte de la Calzada Independencia, en el municipio de Huentitán, ostentaba el mismo nombre”, señala un artículo de Natividad Covarrubias Tovar, José Luis Castillo López  y Edgar Agustín Rivera Herrada (en http://www.organicaeditores.mx/biblioteca/parques2012/contenido/2_Sustentabilidad/2_03_Covarrubias_Tovar.pdf).

“Actualmente su Administración está a cargo de la Dirección de Parques y Jardines de Zapopan, quien tiene dispuestos solamente dos empleados. Hoy por hoy sus condiciones son deplorables, por lo que ha disminuido la afluencia de visitantes que, según sus registros asciende a 1,000 personas por mes. Hace apenas cinco años todavía se practicaba rappel en la cascada y debido a que no hay personal profesional de apoyo se optó por prohibir esta actividad”, aseguran en el documento, publicado en 2012.

No obstante, en enero de 2014 el abandono es completo. Las rejas y los muros caen, el graffiti tapiza las paredes blancas, la basura y la herrumbre pululan en cada esquina, la mampostería y la piedra se descascajan y se deterioran. “Tiene en realidad desde 2006 sin dar servicio”, asegura un lugareño.

Cerrado el parque, la naturaleza pervertida por el hombre fluye solitaria a la orilla de la meseta, con su malograda magnificencia ancestral.