Josefina Vázquez Mota: “Ahora soy más libre”

Alejada de los reflectores, Josefina Vázquez Mota asegura no tener interés en volver al ejercicio público. Al menos por ahora sus necesidades apuntan a escribir y pasar tiempo con su familia y sus ...
Josefina Vázquez Mota
Josefina Vázquez Mota (Arturo Bermúdez)

Ciudad de México

Alejada de los reflectores, Josefina Vázquez Mota asegura no tener interés en volver al ejercicio público. Al menos por ahora sus necesidades apuntan a escribir y pasar tiempo con su familia y sus amigos. De hecho la autora de ¡Dios mío, hazme viuda por favor!, y ex candidata a la Presidencia de República, retoma la senda editorial con Cuando los hijos mandan.

¿Era la niña buena de la casa?

Sí, era obediente. Soy la cuarta entre mis hermanos. Era fácil ser niña entonces, podía hacer pasteles de lodo e ir a las fiestas sola. Me encantaba leer, fui adicta a los libros de Agatha Christie, en general era bastante tranquila.

Suena a que fue la consentida de la casa...

Creo que sí, mi padre nunca lo ha confesado abiertamente pero me parece que tenemos una comunicación especial. Él me inculcó la pasión por los libros, aunque en casa había algo de censura porque nos decía que leer. El Padrino lo leí a escondidas.

¿Ahora es buena hija adulta?

Adoro a mis padres. Estoy preparando una serie de entrevistas con mis ellos. Los llamo a diario.

Como madre que me dice ¿más vale una nalgada a tiempo?

No necesariamente una nalgada, pero sí hay que poner límites. Los padres somos como el gobierno en casa; si no ponemos límites en casa hay caos e impunidad.

¿Cómo se repone de una derrota electoral?

Con la familia. Después de la campaña me tuve que reinventar en lo personal. Aunque siempre he tenido una buena relación con mis hijas, reconozco que las descuidé un poco. Hoy defiendo mis espacios con ellas y con mis amigos. Hoy decido con quién me quiero reunir a comer. Ahora soy más libre.

¿Está decepcionada de la política?

No, estoy decepcionada de algunas formas de hacer política. Sigo creyendo que es un instrumento extraordinario para construir y respetar a quien piense diferente. A través de la política pude vivir pero no creo en el ejercicio político para enriquecerse, lastimar a otros e impulsar proyectos personales.

¿Usted salió muy lastimada?

Me enseñó a conocer lo mejor y lo peor de la gente; me permitió caminar mi país. Cambió mi vida y le estoy agradecida a pesar de los sufrimientos que me generó.

¿Cuáles son sus deseos para el próximo año, una candidatura para las próximas elecciones intermedias?

No, no tengo ningún plan de reincorporarme a la vida partidista. Estoy impulsando liderazgos de mujeres para el Congreso. El año que entra me gustaría coordinar un libro sobre la reconstrucción para la paz. Para mi escribir es una necesidad cada vez mayor. Ahora tengo tres proyectos editoriales.

¿En una cena ideal quienes serían sus invitados?

Mi familia y mis mejores amigos, por ahí tengo un par de buenos amigos políticos. Admiro a Jorge Zepeda, a Lydia Cacho, Katia D'Artigues. Eso sí, sería una mesa muy plural, no soporto una reunión donde todos piensan igual. Me encantaría haber conocido a monseñor Romero, es de mis héroes.

¿Cómo interpreto que no mencione a ningún compañero de partido?

Tengo amigos en todas las fuerzas políticas, no muchos, pero si algunos. Como te digo, me aburre la homogeneidad.

Nació en Teziutlán, Puebla, en 1961. Estudió Economía en la Universidad Iberoamericana. Es militante del Partido Acción Nacional. Durante el gobierno de Vicente Fox encabezó la Secretaría de Desarrollo Social, y en el sexenio de Felipe Calderón, la de Educación Pública. Fue candidata a la presidencia en 2012 y ha sido diputada en dos ocasiones.