Fernández de Cevallos, en contra de propuestas energéticas

El ex candidato presidencial panista pidió a los involucrados esforzarse “por corregir, precisar y fortalecer el contenido y alcance de la pretendida reforma”.
Diego Fernández de Cevallos
Diego Fernández de Cevallos

Ciudad de México

Diego Fernández de Cevallos dijo que si en él estuviera decidir sobre las iniciativas de reforma energética del gobierno, el PAN y el PRD, lo haría contra las tres.

En un artículo publicado en MILENIO el ex candidato presidencial panista consideró “imprescindible que las partes directamente involucradas en el tema... realicen un esfuerzo adicional para corregir, precisar y fortalecer el contenido y alcance de la pretendida reforma”.

Fernández de Cevallos expuso que la propuesta de reforma energética del PAN “es ciertamente valiosa, de gran apertura y modernizadora, con buenos y claros propósitos, pero dejando a la legislación secundaria decisiones que colocan a Pemex y a la CFE ante graves riesgos y un futuro incierto, nada halagüeño para el país”.

Del papel que el PRD debe tomar en la discusión dijo que lo ve frente a una disyuntiva nada fácil: “retomar simplemente las banderas de Lázaro Cárdenas —tres cuartos de siglo después, contaminadas con posteriores agregados constitucionales— y resultar derrotado en el proceso legislativo, pero siendo reconocido por algún sector de la población como valeroso defensor de la soberanía nacional; o bien, decidido a utilizar su capital político y exigir al gobierno, y lograr de él, cambios y adecuaciones sustantivos que garanticen modernidad en la materia, aseguren la rectoría del Estado y su verdadera soberanía en el tema que nos ocupa”.

Diego Fernández expuso que ve al PRD “capaz de tomar las banderas del ex presidente Cárdenas” y dijo que no imagina “al ingeniero Cárdenas conformándose con dar al final de su vida una lucha simplemente testimonial y anacrónica”.

De la propuesta delgobierno consideró que es “más moderada en sus alcances y consecuencias aperturistas que la del PAN, con reiteradas referencias a Lázaro Cárdenas, que más allá del sustento lógico que las explique, no esconden una cuestionable dosis de blindaje político ante la esperada embestida de sus detractores”.

Fernández de Cevallos criticó la comunicación del gobierno al respecto de su propuesta energética.

“Toda vez que no se precisa el qué, el cómo y el para qué del cambio que propone pues no ha sabido emplear mensajes breves, claros y precisos que generen tranquilidad y confianza en la sociedad”.

El panista comentó en su artículo que está a favor de abrir más la participación privada en el ámbito energético, “lo cual considero que es perfectamente racional, recomendable y absolutamente necesario”, pero planteó que las propuestas que lo proponen “deja márgenes amplios e imprecisos para la legislación secundaria, poniendo en grave riesgo la sobrevivencia económica y funcional de Pemex y de la CFE, además de dejar en manos de una mayoría simple del Congreso de la Unión cuestiones verdaderamente trascendentes, pudiendo quedar en letra muerta el texto constitucional”.

Fernández de Cevallos pidió “coincidir en que para lograr una auténtica reforma energética se deberá partir de tres prioridades: la primera, Pemex y la CFE; la segunda, Pemex y la CFE y la tercera, Pemex y la CFE” y llamó a que la reforma se haga bien a favor de los más necesitados. 

“No olvidemos a docenas de millones de seres humanos brutalmente empobrecidos que no pueden esperar más; hagamos bien la reforma, se puede y se debe hacer bien, así lo merece México. Hacerla mal o no hacerla será trágico”.


Su propuesta energética

En el artículo Diego Fernández de Cevallos propone que la iniciativa de reforma energética contenga los siguientes once puntos.

1. Para que Pemex pueda ser competitivo, como lo desean las iniciativas que se discuten, como lo reclama la sociedad y como lo requiere México, lo primero que debe hacer el gobierno es asumir como propia y exclusiva, sin dilación ni plazos, la deuda que por concepto de pensiones tiene Pemex por un monto aproximado de cuatrocientos mil millones de pesos. Se trata de una deuda histórica acumulada y acrecentada como consecuencia de las políticas a las que se ha sometido indebidamente a la institución. Si esa deuda sigue gravitando como parte relevante de su pasivo, la empresa estará fuera de toda competencia y terminará siendo solamente chatarra en venta. Lo mismo podrá suceder con la Comisión Federal de Electricidad.

2. Pemex y la CFE deberán tener libertad en la contratación de personal calificado para evitar la fuga de talentos que se dará por la entrada de empresas competidoras.

3. Deberá haber transparencia total en la asignación de contratos a Pemex, a la CFE y a los particulares.

4. Deberá establecerse de manera inequívoca la verdadera autonomía administrativa, de gestión, financiera y presupuestal de Pemex, sin dejar al arbitrio anual de la Secretaría de Hacienda y de la Cámara de Diputados las asignaciones que se han venido estableciendo en el Presupuesto, así como suprimir en favor de la empresa el aberrante cobro anticipado de impuestos no causados.

5. Deberá determinarse con toda exactitud su régimen fiscal sobre la base que todo ingreso adicional del Estado por la llegada de capitales privados en el ámbito energético deberá implicar su equivalente, o una proporción considerable, para la reducción inmediata de la carga fiscal de Pemex hasta igualarla con la de sus competidores. Lo mismo deberá hacerse, en lo conducente, con la CFE.

6. Se deberá analizar la conveniencia y la posibilidad de incorporar, con las adecuaciones que resulten procedentes, la cláusula Calvo en la contratación del gobierno con extranjeros.

7. Simultáneamente a la discusión de las posibles reformas constitucionales deberán discutirse y concretarse los textos precisos de las legislaciones secundarias para Pemex y la CFE, así como los modelos de contratos con los particulares.

8. Deberá especificarse que todo el petróleo y el gas antes y después de ser extraídos del subsuelo serán propiedad exclusiva del Estado mexicano y solamente una vez que se hallen en la superficie el propio Estado dispondrá de ellos, conforme a la Constitución, a la ley reglamentaria y a los contratos celebrados, como mejor considere en beneficio del país.

9. Deberá especificarse en la reforma constitucional que Pemex y la CFE son y seguirán siendo propiedad exclusiva de la nación y que el Estado y las leyes protegerán su fortaleza, modernización y competitividad, para garantizar así la más eficaz rectoría del Estado mexicano y la soberanía nacional.

10. Deberá analizarse la posibilidad de que conforme al párrafo quinto del actual artículo 28 constitucional, o en los términos que lo establezca la reforma, el Estado mexicano, a través de Pemex y de la CFE o por medio de otros organismos o empresas del Estado, pueda constituir sociedades anónimas promotoras de inversión en las que se garantice al Estado su rectoría e ingresos por ventas, impuestos, derechos, productos, aprovechamientos, regalías, dividendos, etc., y a los inversionistas privados se garantice la dirección, administración y operación de las empresas en que participen en términos de ley, así como las contraprestaciones que contractualmente les corresponda por sus inversiones, desempeño y resultados.

11. Deberá analizarse la conveniencia de agregar un artículo transitorio a la reforma constitucional para establecer que el Estado mexicano, en una primera etapa claramente definida y a partir de la entrada en vigor de la reforma, solamente podrá celebrar con terceros los contratos de exploración y extracción de petróleo y sus derivados que permita la propia reforma y su ley reglamentaria en una zona o superficie del territorio nacional expresamente delimitada, a fin de que se comprometa solamente ese espacio como prueba piloto, en el entendido de que cualquier ampliación de superficie, antes o después de vencido el plazo y una vez ponderadas las consecuencias reales de la apertura parcial que inicialmente se permita, requerirá del voto que para toda la reforma constitucional se exige del Congreso de la Unión.