“¡Llegó el día, llegó el día, el 'Poli' en rebeldía!”

Estudiantes utilizaron dos convoyes para llegar al sitio donde llevaron a cabo sus protestas contra el instituto
En su ruta hacia la Secretaría de Gobernación.
En su ruta hacia la Secretaría de Gobernación. (Eduardo Verdugo)

México

“Soy burro, no pendejo” escribieron en mantas y cartulinas, sentados en las banquetas, algunos estudiantes del Instituto Politécnico Nacional plantel Zacatenco, quienes marcharon desde este sitio hasta el Casco de Santo Tomás en protesta por el nuevo reglamento que, aseguran, modificaría el plan de estudios de la escuela vocacional y la carrera de ingeniería.

Puntuales, los jóvenes partieron a las 11 de la mañana con listones de color en el brazo para distinguirse; llevaron botellas con agua y botiquines médicos en caso de insolación. “¡Llegó el día, llegó el día, el Poli está en rebeldía!” “¡No somos porros, somos estudiantes!”, gritó el numeroso contingente sobre avenida Ticomán, a la vista de transeúntes y comerciantes sorprendidos por el orden de su protesta. Una tienda de conveniencia cerró sus puertas temiendo actos vandálicos. La realidad fue que nadie se detuvo ante ella.

Estación Indios Verdes, 11:20 horas. Los líderes informan que la marcha viajaría en Metro. “Vamos a tratar de pagar boleto o de que nos den las facilidades, nuestros compañeros están negociando”, explicó Alberto, responsable de exhortar a los jóvenes a portarse bien y no realizar disturbios.

En el subterráneo los recibió personal del SCT. “Tenemos orden de brindarles las facilidades para evitar problemas, es una pérdida que no hayan pagado su pasaje, pero no había de otra” explicaron. Fueron necesarios dos trenes vacíos para trasladar el contingente.

El primer tramo corrió de Indios Verdes a Hidalgo sin incidentes de violencia, desorden o altercado. Por el contrario, los manifestantes acalorados (por la protesta y la falta de aire acondicionado) abrieron pequeños espacios para el abordaje de pasajeros y transeúntes cotidianos, quienes les expresaron su solidaridad.

Al mediodía transbordaron a la Línea 2 custodiados por 30 policías. Ahí encontraron a un grupo de familiares, empleados y profesores que se unió a la marcha. “Mi hija estudia ingeniería, vine con ella porque quiero que mis hijos y nietos sean profesionistas y no obreros como señala el nuevo reglamento”, dijo Adriana Esparza, madre de familia.

Lidia Guzmán, empleada del Cecyt 57, complementó la idea: “Quieren mano de obra barata y reducirán materias básicas, como matemáticas, filosofía, casi todas las humanísticas, creatividad, física, química y optativas”.

La rapidez del Metro permitió al grupo llegar puntual a su destino. 12:30 horas, y un total de 2 mil estudiantes salieron de la estación para encabezar la marcha que, cuatro horas después, llegó a la Secretaría de Gobernación.