Cultivos caseros de mota contra la artritis y el estrés

Tienen sus plantas adentro de la recámara, en terrazas o en azotea, eso les da la seguridad de consumir un producto sin correr riesgos y, sobretodo, sin contribuir en el narcotráfico, dicen.
Jesús plantó la semilla de mariguana para no cooperar con el negocio que ha causado muertes en el país.
Jesús plantó la semilla de mariguana para no cooperar con el negocio que ha causado muertes en el país. (Cortesía)

Ciudad de México

Elena, Jeffer, Tuti y Jesús tienen sus cultivos caseros de mariguana, que usan para quitar desde el estrés que genera la rutina laboral, dolores articulares, musculares y hasta la artritis.

Sus plantas las tienen en macetas adentro de la recámara, en terrazas o en azotea, eso les da la seguridad de consumir un producto que no está alterado, de mejor calidad, sin riesgos y, sobretodo, que no están contribuyendo en un negocio criminal que ha dejado muertos y violencia en el país.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación discutirá la próxima semana el proyecto del ministro Arturo Zaldívar, el cual propone eliminar la prohibición total del cultivo y transporte de mariguana para autoconsumo con fines lúdicos y recreativos.

Las plantas mágicas

Elena, quien pidió omitir su verdadero nombre, tiene 55 años y hace 15 que cultiva su propia mariguana en una terraza en lo alto de su casa de cuatro pisos en Las Águilas, al sur de la Ciudad de México. Aunque están a la vista de los vecinos, están acompañadas de un nutrido huerto con calabazas, jitomates, cebollas y árboles limoneros.

Cada año ella cultiva dos plantas con semillas que provienen de sus brotes originales.

Sus hermanos y amistades la consumen, por lo que cultivarla fue un paso natural en su vida. A base de prueba y error, aprendió que las plantas de mariguana necesitan una maceta grande, riego constante pero medido y que el café de grano es un fertilizante muy efectivo.

Sus motivos no son lúdicos, por ser hipo glucémica no la puede consumir. Lo hace por la preservación de las plantas "mágicas" como ella les llama y por sus propiedades medicinales. Gran parte de lo que cultiva se almacena con alcohol para crear un ungüento que alivie sus dolores articulares y musculares.

Sus hijos, él de 30 y ella de 28, consumen mariguana recreativamente. Las plantas de su madre les han permitido hacerlo sabiendo exactamente lo que están fumando y con la seguridad de que no están fomentado redes criminales. Elena es muy abierta con el uso de la planta, "cuando es cumpleaños de nuestros amigos que fuman les manda regalar bolsitas" cuenta sonriente su hija Ana.

La auto descrita hippie de 55 años dice que la legislación alrededor del cultivo personal de mariguana no cambiará su vida, pero cree que las autoridades mexicanas "ya se tardaron" en hacerlo. "Las plantas mágicas no tendrían por qué ser delito".

Sin riesgos ni apoyo a negocio criminal

Hace seis meses Jesús llegó a su departamento en la Ciudad de México y sembró en una maceta las semillas de la mariguana que le compró a su dealer, quería continuar su consumo de cannabis de manera recreativa sin correr riesgos ni cooperar al negocio que ha dejado al país muertos y violencia.

"La idea de estar con el dealer y arriesgarse no es algo muy emocionante, además de la mala calidad de la cannabis en la calle", dijo en entrevista Jesús, quien pide omitir su verdadero nombre por cuestiones de privacidad.

En un semestre su planta de 'mota' creció 50 centímetros de alto y unos 40 de diámetro. Antes ya había intentado cultivar su cannabis, pero la planta se le moría. Así que se informó más sobre los cuidados que requiere la hierba que conserva oculta en su recámara.

Ahora Jesús cuida su cultivo con restos de fruta, café, y caldos que aprendió a preparar por medio de internet. "Es como planta normal, hay que ponerle abono, fertilizarla, ponerle nutrientes como potasio, nitrógeno, agua y sol". Adelanta que quiere probar un nuevo fertilizante orgánico.

Jesús trabaja en una productora audiovisual, tiene 30 años y en los últimos 10 ha consumido mariguana por las noches en su casa. No vende la mariguana de su cosecha, pero en ocasiones ha llegado a regalar a amigos para consumo personal. Tampoco le gusta, dice, salir a la calle con su dosis personal porque hay policías que quieren sacarte dinero si te la encuentran, a pesar de que en la Ley General de Salud se permite la portación de hasta 5 gramos para consumo personal.

Actualmente, explica, atraviesa una crisis en su trabajo, "la mayoría de mis compañeros están estresados. El hecho de que fume mi medicina me ayuda a llevar más tranquila esta situación", dice.


Se alistan para negocio de cultivos caseros

Tuti, de 28 años, ha trabajado en varias tiendas de hidroponia (herramientas para cultivar plantas caseras) y Jeffer, de 22 años, quería abrir un negocio de ese tipo. Ambos se asociaron y ahora tienen un naciente pero exitoso negocio en Tepoztlán y en enero esperan abrir una segunda sucursal en la Ciudad de México.

La tienda no está pensada sólo para cultivar mariguana, su idea es brindar los mejores materiales y tecnologías más avanzadas para quienes estén interesados en rescatar plantas exóticas con fines terapéuticos o medicinales.

"Cada quien es libre de hacer con su cuerpo lo que decida, la mariguana no es una planta adictiva, no conduce al consumo de otras sustancias y no es dañina", dice Jeffer. Pero más allá de eso, su verdadero interés está en la educación de sus clientes para todos los usos de estas plantas, que en el caso de la mariguana también puede ser un complemento alimenticio, puede fabricarse ropa con ella e incluso hacer bio combustible.

Ambos cultivan en sus casas para uso personal. Tuti en su terraza con un sistema hidropónico desarrollado por él mismo. Jeffer tiene sus dos plantas dentro de su departamento en un espacio acondicionado en la azotea. La variedad que cultivan depende de los fines para los que la quieran. Las semillas provienen de coleccionistas de semillas que ha conocido a lo largo de los años.

"No es lo mismo cultivar una planta con fines lúdicos que medicinales, se necesitan semillas distintas" explica Tuti. Jeffer usa parte de sus plantas para tratar la artritis de su abuela y sus amigos. Después de años de tomar medicamento que no le era suficiente, su nieto probó un método relajante que funcionó bastante bien. Sin embargo, las restricciones actuales para el cultivo le impiden tener más plantas con la composición química exacta para aliviar sus dolores, por lo que ayudarle es más complicado.

Los socios están contentos con la posible legalización del cultivo personal. "Si algo tiene que privatizarse es esto. Para combatir el narcotráfico hay que quitarles la producción de las manos" dice Tuti. Jeffer cree que para que no sólo no sea perseguido, sino que sea aceptado socialmente hace falta mayor educación a la población. "Quitándole el tabú social y el miedo a la policía, podremos explorar mucho mejor los alcances de la planta y explotar su potencial" dice.