El discurso con el que Colosio despertó al PRI

El 6 de marzo de 1994 el entonces candidato a la Presidencia de la República pronunció un discurso con el que se refirió a que el México que veía y que gobernaba el PRI no era el adecuado.
Luis Donaldo Colosio durante e discurso por los 65 años del PRI, el 6 de marzo de 1994.
Luis Donaldo Colosio durante e discurso por los 65 años del PRI, el 6 de marzo de 1994. (Tomada de YouTube)

Ciudad de México

Hace 20 años, con el sol sobre su rostro, traje obscuro, una corbata de rombos y la convicción de que sus palabras eran las correctas, Luis Donaldo Colosio les hablaba a sus correligionarios frente al Monumento a la Revolución. Celebraban los 65 años de la fundación del PRI. Era el discurso más importante de su campaña por la Presidencia de la República.

El discurso de Colosio del 6 de marzo de 1994 reconoció la labor del PRI en la construcción de las instituciones del país, pero también admitió las graves prácticas de concentración de poder, de corrupción e impunidad.

Se dirigió a los priistas, pero le habló a los mexicanos.

Cada palabra que el candidato pronunció ese día fue el resultado del trabajo de él y sus colaboradores más cercanos durante un mes.

Desde febrero, Javier Treviño, Cesáreo Morales y Samuel Palma se reunieron con el candidato. El mensaje significaba el relanzamiento de su campaña presidencial.

Él tenía muy clara la idea del discurso, sabía qué quería decir. Treviño, Morales y Palma se sentaban todos los días a escribir el mensaje, durante horas elaboraban frases, construían párrafos.

Llegaban las planas al candidato, las tachonaba, les hacía correcciones, escribía nuevas frases con sus marcadores color sepia. Explicaba cómo quería que fuera el tono, cuáles eran los puntos importantes, cuál era el estilo. Debía reflejar su proyecto para renovar las anquilosadas estructuras priistas.

"Hicimos muchos borradores del discurso del 6 de marzo, no sabes cuántos tachones le ponía y le quitaba, él lo trabajo durísimo. Revisó cada palabra, cada letra de ese discurso", recuerda el ahora diputado federal Javier Treviño.

Colosio tenía una característica que deseaba resaltar en cada mensaje. No se trataba de decir qué y cómo habría cambios en México, se tenía que explicar el porqué.

Treviño asegura que redactar un buen discurso es como construir una obra de arte, no es fácil encontrar las frases, darle profundidad y sentido.


El texto tomó forma en cuatro partes.

La primera es muy priista:

" Aquí está el PRI que reconoce los logros, pero también el que sabe de las insuficiencias, el que sabe de los problemas pendientes", fueron las palabras que retumbaron en las bocinas colocadas en el Monumento a la Revolución.

Después, un diagnóstico de los temas medulares del país:

"Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla.

"De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales".

En esta parte del discurso hizo también un análisis detallado de la complicada situación del país, incluyendo el levantamiento zapatista.

En la tercera parte, su propuesta de reforma del poder:

"¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad! Es la hora de la Nación", fueron las palabras que escribió Treviño.

Por último, un llamado a cerrar filas, a construir un proyecto de nación que buscaba en el cambio la herramienta para renovarse.

Quería cambiar la historia con sus palabras

Hay discursos que cambian la historia, eso era lo que Colosio y su equipo buscaban para el aniversario priista.

Hubo tres mensajes importantes durante su campaña, el del 28 de noviembre de 1993 -el día del "destape"-; el del 8 de diciembre - cuando rindió protesta como candidato oficial-; y el de ese 6 de marzo de 1994.

Cuando tuvo un borrador con el que se sintió cómodo, Colosio lo envió a su coordinador de campaña, Ernesto Zedillo, y a algunos intelectuales que eran sus amigos, recuerda Treviño.

Regresó con comentarios y hubo más correcciones. Todas las hojas quedaron marcadas con tachones y anotaciones color sepia.

El discurso quedó listo durante la tarde del 5 de marzo, fue entonces cuando se lo envió al presidente Carlos Salinas de Gortari.

Llegó el 6 de marzo. Desde el centro de la Plaza de la República el sonorense habló durante casi una hora a los priistas ahí reunidos.

Hubo muestras de sorpresa, algunos levantaron las cejas; pero entre la base de la militancia, entre los mexicanos en general, había una sensación de buen ánimo.

Diecisiete días después, el caos, las balas, Lomas Taurinas y Mario Aburto...


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