‘Cocoa’: “no será el narco el que decida quién gobernará”

Rechaza que ya esté acordada para el perredista Silvano Aureoles, como un pago por el Pacto por México y por el apoyo a las reformas impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto.
La ex legisladora Luisa María Calderón.
La ex legisladora Luisa María Calderón. (Jorge González)

Michoacán

Los gobiernos de PRI y PRD han sido malas experiencias para Michoacán, asegura Luisa María Calderón, en el arranque de su segunda campaña por la gubernatura de su estado.

Además, rechaza que ya esté acordada para el perredista Silvano Aureoles, como un pago por el Pacto por México y por el apoyo a las reformas impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto.

“Primero, no lo creo; segundo, sería una estrategia muy mala, al PRI no le está yendo nada bien y necesita poner toda su energía en el mismo. Tercero, en el remoto caso que hubiera (un pacto), la gente está harta de esos acuerdos. ¿Que el gobierno federal quisiera apoyar a Aureoles por el pago al PRD por el Pacto por México? No, bueno, yo creo que ya se lo ha pagado con creces, pagado está y, en el caso de que a cambio de las reformas estructurales hubiera un pago, a mí tampoco me acaba de convencer, no lo creo”.

Después de la elección de 2011, el crimen organizado cobró a Fausto Vallejo y al PRI “el servicio” por haberlo hecho gobernador, y por eso estalló la crisis en Michoacán, asegura la panista, quien arranca hoy su novena campaña en el estado. La segunda para gobernadora. 

Con un margen de apenas tres puntos frente a Fausto Vallejo, sostiene que si las urnas no le dieron el triunfo en 2011, se debe a que Los caballeros templarios eran los menos interesados en que ganara, porque sabían que, de llegar a la gubernatura, serían atajados y no protegidos.

“La crisis estalló en 2013, que es cuando cobran terriblemente el servicio por haber permitido que ganara un candidato y no otro, y pues qué crees, que no era gratis. Salen con mucho cinismo, con una impunidad bárbara, yo digo que protegidos”.

En sus primeras campañas, las amenazas llevaron a varios candidatos del PAN a renunciar apenas unos días antes de la elección. A ella nunca se le acercaron para apoyarla, aunque tampoco la amenazaron.

“Nunca se acercaron con nosotros ni lo harían. Ellos tenían un acuerdo de que habían de detenerme porque yo iba a atajarlos, como lo estaba haciendo el presidente Calderón, ni a ocurrencias que se acercaran conmigo. Y al no acercarse, yo no tenía ningún favor que hacerles, ningún espacio que cuidarles. De ganar, creo que hubiera habido contención y la posibilidad de construir las instituciones que no estaban fuertes, limpiarlas”.

Tras la derrota, “entendí que los números no me daban, pero también entendí la forma en la que se habían dado los resultados y siempre estuve alerta de qué iría a pasar. Este principio de reciprocidad, ningún favor es gratis. Yo dije claramente que esos favores no eran gratis, que los iban a cobrar y que teníamos que estar alerta”.

En su segunda campaña por la gubernatura, ya sin su hermano Felipe al frente del gobierno federal, Cocoa, como la conocen en Michoacán, afirma que en su estado el crimen organizado se infiltró desde 2001 y permeó en las instituciones a través de los procesos electorales.

—¿Qué pasó en Michoacán?

—Pasó que estaban aquí (los criminales) desde hace décadas, y luego fueron encontrando la manera de infiltrarse. Yo digo que a partir de los procesos electorales de 2001, que empezaron a financiar campañas”.

Ahora, con la estructura templaria desmantelada y una estrategia federal que llevó a la cárcel al gobernador interino Jesús Reyna y a uno de los hijos del ex gobernador Fausto Vallejo, sostiene que será un proceso electoral distinto, en el que el crimen organizado no decidirá quién gobernará Michoacán.

A diferencia de 2011, en esta ocasión su hijo Esteban, de 21 años, la acompañará en las actividades proselitistas y ayudará en la organización de su campaña. Eso es muestra de que la hermana del ex presidente no ve un alto riesgo, como si lo hubo hace cuatro años. En 2011 decidió sacar a su hijo de Michoacán, ante la amenaza del crimen organizado.

Su vínculo familiar con el ex presidente Felipe Calderón no afectará la relación con el gobierno federal, porque “a nadie le conviene que a Michoacán le vaya mal”, y menos al presidente Peña.