CRÓNICA | POR JUAN PABLO BECERRA ACOSTA M.

Cerco 'light'... y sin 'adelitas' petroleras como antaño

Contra la reforma energética

Al cumplirse un día más de bloqueo a la sede legislativa faltó euforia, por más que Martí Batres se esforzó.

Asistentes a la protetesta gritan sus consignas.
Asistentes a la protetesta gritan sus consignas. (Daniel Cruz)

Ciudad de México

No era como antaño, con aquellas adelitas petroleras, mujeres ataviadas de revolucionarias que le ponían sabor a las protestas contra las reformas energéticas.

Martí Batres quería animar a los contingentes del Sindicato Mexicano de Electricistas que cercaban el Senado en la parte trasera, ante las vallas policiales colocadas en Insurgentes y Madrid, pero no brotaba euforia alguna. Metros más adelante, también sobre Insurgentes, pero en la esquina con Antonio Caso, el líder del Movimiento de Regeneración Nacional espoleaba de mejor manera a otro grupo:

—¡Al Senado sí entran narcos, pero no el pueblo! —decía en alusión a lo ocurrido hace poco más de un mes, cuando presuntos personajes afines al cártel de Los caballeros templarios fueron recibidos por legisladores, según denunció la panista Luisa María Calderón. Le festejaron el comentario, pero el ánimo no prendía mucho ahí, donde se concentraban unos cincuenta electricistas que tenían que sortear otros asuntos: las mentadas de madre que les endilgaban, a punta de claxonazos, los conductores furiosos por el bloqueo.

—No son para nosotros las mentadas, compañeros, son para los de la Federal —jugaban los del SME, quienes preferían no responder a los iracundos automovilistas.

Eso ocurría después de las 11:00 horas. Más tarde, a las 13:50 horas, Andrés López Beltrán, hijo del convaleciente Andrés Manuel López Obrador, también hacía un recorrido por los puestos de las tropas paternas, y aceptaba que el cerco no era todo lo exitoso que quisieran (por poco numeroso); que estaba bien, decía, pero"con sus asegunes", e incitaba a los presentes para que este viernes el asunto vaya "mejor". Eso sí, en su interpretación de la realidad, los senadores, que habían pospuesto sus trabajos sobre la reforma petrolera, ya estaban "reculando" para esas horas. El hijo del ex candidato presidencial era arropado por huestes que coreaban su clásico lema: "¡Es-un-honor, estar-con-Obrador!"

Y es que aquí, en estas protestas de la izquierda lopezobradorista, acompañada siempre por maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, los fieles dejaban plasmado que, líder, lo que se dice líder, para ellos solo hay uno, aunque esté en el hospital: "¡Ánimo, jefe de jefes!", pintó alguien en uno de los enormes diques de acero que separaban el Senado de los manifestantes, y coloreó perfectamente en naranja y amarillo el rostro del tabasqueño. Los cientos de metros de vallas grisáceas fueron convertidas en un gigantesco mural, un inconmensurable grafiti multicolor hecho por decenas de manos, donde también había plasmada, por decirlo de alguna manera, una especie de poesía urbana underground proveniente de la iracundia de los inconformes: "¡Peña, culero, privatiza tu agujero!", se leía en una de esas pintarrajeadas.

Así pasaban las horas, con un cerco light (y con la aparición de viejos lobos de las protestas callejeras, como Gerardo Fernández Noroña), un cerco en el que,además de turistas afectados para salir de sus hoteles, solo hubo un incidente: unos cuantos individuos tumbaron algunas vallas en Paseo de la Reforma, justo frente al Senado, pero no pasó a mayores: elementos policiales las volvieron a colocar y gente de Morena le exigía a los suyos que no se fueran a enfrentar con los uniformados, que había sido una acción de "provocadores".

Unos granaderos bromeaban: "Mire, si ustedes nos ayudan, si voltean para otro lado, y como que se les descomponen las cámaras, en diez minutos desalojamos a éstos", se reían.

Cerco sin adelitas de López Obrador como antaño. "¿No las van a traer para animar esto?", preguntó MILENIO a Martí Batres, quien reía divertido, como prometiendo más emociones: "No, nos vamos a gastar el parque en un día".

En fin, cerco con Reforma convertido en tianguis, cerco light ilustrado con la imagen de una sonriente dama de Morena —ataviada deportivamente en rosa y negro—, quien llevaba a su perro con correa, para que mordiera "a las ratas que legislan". Solo que, el can era un diminuto chihuahueño que, nervioso, quería huir de la zona, llena de pies extraños.