Carla Humphrey, 20 años de trayectoria electoral

Perfiles probados, imparciales e independientes, así como el principio de paridad, deberán ser prioritarios para la designación de las candidaturas a magistrados del TEPJF.
Carla Humphrey Jordán, aspirante a magistrada en entrevista con Cimacnoticias.
Carla Humphrey Jordán, aspirante a magistrada en entrevista con Cimacnoticias. (César Martínez López/Cimacnoticias)

México

La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se renovará en octubre. De cara a la elección de ternas para quienes contenderán por el cargo de magistrado, mujeres políticas se pronunciaron para incluir el principio de paridad en el proceso de selección.

Actualmente, de los siete magistrados, únicamente hay una mujer; y en este proceso de renovación, las candidatas representan 15 por ciento de las 126 candidaturas oficiales.

En entrevista con Cimacnoticias, Carla Humphrey Jordán, una de las 20 aspirantes a magistradas, destaca que el proceso que recién inicia y el cual será definido por el Senado de la República, debe tener la sensibilidad del momento histórico que se juega para mandar a la ciudadanía un mensaje claro de democracia y transparencia.

—Lucía Lagunes Huerta (LLH): Inicia el proceso de renovación de la Sala Superior del TEPJF, ¿por qué tan pocas mujeres en la lista de aspirantes?

—Carla Humphrey Jordán (CHJ): Pocas participantes efectivamente, creo que los perfiles de las mujeres hablan de mujeres bien preparadas. Me parece que los procesos son largos, incluyen varias etapas, son procedimientos muy duros, mucha presión, mucho tiempo y muchos actores.

—(LLH): Pareciera que el ambiente de procuración y administración de justicia es poco abierto a la democratización y al principio de paridad.

—(CHJ): Llama mucho la atención que las dos instancias electorales —encargadas de garantizar la paridad en las distintas vertientes— el INE y el Tribunal, tengan tan pocas mujeres en su integración. En el INE hay tres y en el Tribunal solo una desde hace muchos años, porque desde 1996 solo había una, y hoy también solo una.

“Me parece que hay esfuerzos en el Poder Judicial y órganos de administración electoral por paliar este tema. Por ejemplo, el INE hace un esfuerzo importante para integrar Organismos Públicos Locales Electorales, establece convocatorias paritarias, listas diversas, al final compiten 25 hombres y 25 mujeres para una integración equitativa de estos organismos.

“La Sala Superior también publicó un acuerdo de Carrera Judicial con criterios de paridad y reconoce distintas funciones en el hogar como el cuidado de niños y de personas mayores”, afirmó.

—(LLH): ¿Dirías que hay una oportunidad histórica de un salto cualitativo, en términos de democracia, al incluir más mujeres en el proceso?

—(CHJ): Es un momento muy importante para que la Suprema Corte dé este paso hacia adelante. Que el mensaje sea claro, aún cuando no dependa de ella la integración final de la Sala Superior, ellos tienen una gran responsabilidad de cómo se integra y los criterios con los cuales se conforma. La Corte lleva la batuta de qué tipo de integración y el número de mujeres.

—(LLH): A esta nueva sala le tocará un proceso electoral fundamental, estamos hablando de 2018. ¿Qué tanto está pesando los intereses de los partidos?

—(CHJ): Sin duda los partidos políticos —que tienen la última palabra en este proceso de la integración de la sala— tienen puesta la mirada en 2018, porque nunca en la historia del país habían confluido 29 elecciones (estatales). Es un escenario complicado, que cambió y en el cual hay factores nuevos.

“La ley integra figuras y posibilidades nuevas para actores nuevos que quieran contender en 2018. Me parece que eso también es preocupación de los partidos políticos. La mira no solo está puesta en esos resultados, sino en el tramo desde ahora hasta 2018.

“El año que entra habrá tres gubernaturas en juego y otra vez elecciones en ayuntamientos en Veracruz, servirá para ir sondeando las necesidades partidistas. Sí tienen muy claro los perfiles que ellos quieren, aunque no serán los óptimos para integrar estos órganos.

“Hoy más que nunca tenemos que hacer un llamado a privilegiar personas probadas, no solo en el ámbito electoral o jurisdiccional, sino a la forma en que han tomado decisiones. La mayoría de quienes estamos inscritos tenemos un trabajo que habla de nosotros, de la responsabilidad que hemos tenido.

“Me gustaría no privilegiar personas demasiado cercanas a los partidos o que hayan trabajado, militado, estado en campañas electorales de candidatas y candidatos. El análisis (de las candidaturas) debe ser mucho más profundo. Me parece vital un asunto de imparcialidad, autonomía e independencia”, aseguró.

—(LLH): ¿Por qué quieres estar cuando hay tantos obstáculos para las mujeres?

—(CHJ): Empecé mi carrera electoral en 1997, llevo casi 20 años. En el nivel administrativo en el (entonces) IFE, y en el jurisdiccional, en la Sala Superior. En los dos casos trabajé muy de cerca con dos consejeros electorales del IFE y ahora en la sala superior. Fui consejera electa por unanimidad en el Consejo Electoral del Distrito Federal por siete años. Mi carrera ha sido ciento por ciento electoral, me gusta lo que hago.

—(LLH): ¿Tu trayectoria pesa a favor o en contra?

—(CHJ): Diría que no necesariamente ha jugado a favor. Me parece que ha ido de la mano con un cuestionamiento mucho más duro en cuanto al trabajo y a cuestiones personales que no he visto en mis compañeros. Las condiciones son mucho más complejas. Creo que muchos de los hombres que hablan de este tema (derechos de las mujeres) es porque les reditúa, pero abonan en ese tema.

—(LLH): ¿Qué le dirías al Senado para que en este proceso garanticen los perfiles y no la cercanía partidaria?

—(CHJ): El Senado tiene la decisión definitiva. Me parece que hay que tener cuidado de los perfiles; 13 tribunales electorales sin mujeres habla de la distancia entre el discurso y la realidad. Somos más de la mitad en este país, cada vez queremos participar más y ser candidatas.

“El senado debe hacer un análisis del país, de los obstáculos que enfrentamos las mujeres. Que ya basta de organismos conformados por una o dos mujeres. No existe suelo parejo (para mujeres y hombres); por lo pronto, ahora hay que garantizar personas acreditadas y solventes profesional y personalmente, tenemos que garantizar espacios para las mujeres. Los avances en este tema no se dan espontáneamente.

“Los espacios para hacer política son espacios públicos y transparentes. En este y todos los procedimientos debe haber una transparencia que guíe y establezca los parámetros para la toma de decisiones”, dijo.

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