Cárdenas pide a Navarrete renunciar a dirigencia del PRD

En una carta enviada a los líderes del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas señaló que el partido atraviesa por una descomposición y pérdida de autoridad moral tras los hechos ocurridos en Iguala.
El 13 de septiembre de 2013, Cuauhtémoc Cárdenas recibió la presea Bicentenario de los Sentimientos de la Nación por parte del Congreso de Michoacán.
Cuauhtémoc Cárdenas. (Cuartoscuro)

México

Cuauhtémoc Cárdenas demandó la renuncia de Carlos Navarrete y todo el Comité Ejecutivo Nacional del PRD, al señalar que el partido que fundó está inmerso en un proceso de descomposición, pérdida de credibilidad y una grave situación de postración como nunca antes.

También pidió la renuncia del secretario general de dicho partido, Héctor Miguel Bautista López.

Acusó que sus dirigentes carecen de autoridad moral y la línea política contradictoria, de corrupción e incumplimiento al respeto estatutario.

En una carta abierta dirigida a la dirigencia del PRD, Cárdenas Solórzano señaló que tras lo ocurrido en Iguala y la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, la dirigencia tomó decisiones desafortunadas y cuestionables.

Por ello, consideró que “es momento de tomar decisiones de fondo; decisiones que deben tomar en primer lugar sus más altos cuerpos de gobierno; decisiones en las que cualquier interés personal o de grupo se anteponga al interés del país. Invito con todo respecto a que renuncie de manera irrevocable el Comité Ejecutivo actual, encabezado por el presidente y el secretario general”.

Al final del texto, el fundador de dicho partido señala que de aceptarse su propuesta, él no participaría en ningún cuerpo de dirección o posición directiva y solo mantendrá su militancia activa.

Planteó una dirección provisional que emita una propuesta de trabajo para superar la crisis múltiple que traviesa el país y el partido y ponga en marcha un programa de crecimiento y fortalecimiento de las bases ciudadano-territoriales de la organización.

El PRD dijo, “está a punto de disolverse o de quedar como una simple franquicia político-lectoral, subordinada a intereses ajenos a los de su amplia base militante, a partir de encontrarse inmerso en un ya largo proceso de pérdida de autoridad moral como institución y de pérdida de autoridad moral de sus dirigentes; de disminución creciente de su militancia en toda la república”.