Implica la CNDH a dos de PF en el caso Iguala

Los elementos federales presenciaron cuando policías de Iguala entregaron a los normalistas a sus pares de Huitzuco, dice chofer.
El titular de la CNDH, Luis Raúl González Pérez.
El titular de la CNDH, Luis Raúl González Pérez. (Héctor Téllez)

México

La declaración de un chofer de la empresa Estrella de Oro motivó que la Comisión Nacional de Derechos Humanos solicitara a la Procuraduría General de la República indagar una nueva línea sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en la que se presume que policías del municipio de Huitzuco, Guerrero, y dos elementos de la Policía Federal, pudieron haber participado en estos sucesos.

MILENIO supo que el testigo, con identidad reservada con las iniciales G.J.R., ya había declarado ante el Ministerio Público federal, pero después de un año cambió su versión.

La PGR informó que ya investiga esa línea y “profundizará” en ésta, y en su momento dará a conocer los resultados que correspondan y respondan a los planteamientos que realizó la CNDH. La petición del organismo se realizó en marzo de este año.

Tras la petición del ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, la Policía Federal respondió que esa línea de investigación, en la que se implica a los agentes federales, no es nueva y tampoco aporta elementos adicionales a la investigación del caso Iguala.

El 6 de septiembre de 2015, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ya había solicitado a la Policía Federal y a la PGR investigar a la policía de Huitzuco, “por si hubiese participado en los hechos”, pero los expertos nunca mencionaron la participación de agentes federales.

González Pérez dijo que hay elementos que deben ser investigados, como es una segunda ruta de desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en la que pueden estar implicados policías de Huitzuco y de la Federal, estos últimos supuestamente dejaron en manos de los municipales a los normalistas para que fueran entregados al Patrón, un líder del crimen organizado de esa región.

El ombudsman nacional señaló que agentes de tres corporaciones policiales pueden estar vinculadas con la desaparición de 15 o 20 jóvenes detenidos la noche del 26 de septiembre de 2014, en el puente del Chipote, en Iguala, que después fueron llevados a Huitzuco.

José Trinidad Larrieta, titular de la Oficina Especial para el Caso Iguala, explicó que el testigo de la CNDH señaló que esa noche, el autobús 1531 de la línea Estrella de Oro, al incorporarse a la carretera federal 95 Iguala-Chilpancingo, fue perseguido por dos patrullas de la policía municipal de Iguala desde las que le dispararon.

El autobús se detuvo por la ponchadura de las llantas; las patrullas que lo perseguían se ubicaron atrás a corta distancia. Casi al mismo tiempo, en sentido contrario a la circulación, llegó una patrulla de la policía de Iguala que se apostó al frente del autobús.

Larrieta indicó que de las unidades policiacas descendieron agentes de Iguala encapuchados que comenzaron a agredir física y verbalmente a los estudiantes, mientras los normalistas repelieron la agresión con piedras; los policías arrojaron gas lacrimógeno, por los  que los normalistas tuvieron que descender de la unidad y de inmediato fueron sometidos.

Al subirlos a una patrulla, abundó Larrieta, “uno de los agentes de policía le dice a uno de sus compañeros: “Ya no caben en la patrulla”. En respuesta el otro agente señaló: “No importa, ahorita vienen los de Huitzuco”. Instantes después llegaron tres  patrullas más.

Y en contraflujo, llegaron dos patrullas de la Policía Federal, de eso se percataron los de Iguala.

Trinidad Larrieta relató que dos agentes federales caminaron hasta donde se encontraban tres policías de Iguala, con quienes tuvieron este intercambio verbal:

Elemento federal: “¿Qué pasa con los chavos?”

Uno de los tres municipales contestó: “Allá atrás chingaron a un compañero. Se los van a llevar a Huitzuco. Allá que el Patrón decida qué va a hacer con ellos”.

El mismo policía federal dijo: “Ah, ok, ok. Está bien”.

Larrieta destacó que los federales habrían consentido que “de manera indiscriminada” dos corporaciones municipales operaran en una zona de jurisdicción federal y que los normalistas fueran llevados ante la presencia de un líder criminal.