La seguridad mejora, pero todavía está lejos la paz

Candidatos a la alcaldía afirman que más que el crimen organizado, la amenaza de violencia proviene de las huestes rivales.
Fernando Ponce, del PAN. César Chávez, del PRI. Manuel Mendoza, del PRD.
(Jorge Carballo)

Apatzingán

Sobre Apatzingán se postra la sombra de la violencia del crimen organizado que por años controló desde el corazón de la Tierra Caliente a todos los municipios de la región.

Hoy Apatzingán vive campañas electorales, al parecer, alejadas de amagos de los grupos delincuenciales como Los caballeros templarios, que tenían dominada la región. Sin embargo, hay quienes advierten que actos de violencia son una amenaza latente para intentar inhibir la participación ciudadana y que sea una contienda de estructuras.

Por ejemplo, el candidato del PAN, Fernando Ponce, asegura que sus contrincantes de PRI y PRD, César Chávez y Manuel Mendoza, respectivamente, han recurrido a jóvenes en motocicletas, que antes eran los enviados de la delincuencia, para intentar infundir temor entre la población.

"No todas las cosas han cambiado, el temor de la gente no ha desaparecido y más ahora que tratan de inhibir que la gente salga a votar mandando mensajes con chicos en motocicletas", señaló.

Los candidatos de los tres principales partidos coinciden en que la situación en Apatzingán ha mejorado, en contraste con la elección de 2011 y el desbordamiento de la violencia en 2013, aunque aseguran que todavía falta mucho para lograr la paz.

"Evidentemente los tiempos en Apatzingán no son los mejores, pero tenemos que reconocer que han cambiado mucho. Las circunstancias de seguridad son diferentes", afirmó el priista César Chávez, quien advierte que si llega a presentarse un hecho de violencia, no será por la delincuencia organizada, sino derivado de la disputa electoral.

El perredista Manuel Meño Mendoza sostuvo que se vive una aparente paz, pero con "violencia electoral" y denuncia que desde el gobierno municipal encabezado por Alejandro Villanueva se apoya la campaña del priista César Chávez , con despensas y otro tipo de prebendas económicas, además de promesas de continuidad en obra pública.

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En 2011, el PRD perdió abruptamente en su principal bastión, municipio considerado en algún momento parte del corredor amarillo en Tie-
rra Caliente. El candidato del PRI Uriel Chávez ganó la elección. Dos años después terminó en la cárcel.

César Chávez, actual diputado local con licencia, arrastra con el estigma del alcalde Uriel, preso por vínculos con la delincuencia organizada y malos manejos en su administración. Sin embargo, aseguró ser de una generación distinta de priistas que buscan poner orden a Michoacán.

El perredista Mendoza es el más joven de los candidatos. Subrayó que Apatzingán sí es un foco rojo pero para el PRI, porque va a perder el 7 de junio.

El hermano de la senadora Iris Mendoza inició con 15 días de retraso su campaña. Aunque afirmó haber ganado todas las encuestas internas, la dirección estatal del PRD perfilaba como su abanderado a Genaro Guízar, ex alcalde entre 2007 y 2011.

Por irregularidades en su precampaña fue inhabilitado y su candidatura retirada. Guízar, quien fue uno de los alcaldes presos del michoacanazo, terminó por apoyar la campaña del petista Francisco Huacos, de quien, dicen, sumó a parte de la estructura del PRI que quedó huérfana con el encarcelamiento de Uriel Chávez.

Meño sostuvo que más allá de perjudicarle el apoyo del ex alcalde y ex aspirante, le beneficia, pues sobre Genaro Guízar pesan señalamientos de irregularidades en la cuenta pública de su administración.

Pero el abanderado perredista ha sido objeto de señalamientos de vínculos con Los caballeros templarios, por su amistad con Manuel, un hijo, ya fallecido, del capo Nazario Moreno, El Chayo.

"Por ahí todo el mundo conoció a los hijos de Nazario Moreno, a los hijos de La Tuta. Son de aquí, aquí crecieron", justificó.

"Del hijo de El Chayo todo el mundo sabe que murió en un accidente trágico, una volcadura. Yo lo miré dos, tres veces. Pero fuera de lo normal no hubo nada. Decir que era mi amigo no, pero sí lo conocía", refirió.

El panista Fernando Ponce es un empresario que se dedica a la exportación de mango y aguacate a Europa y Japón. Nunca había estado inmerso en la política, pero dijo que su participación era obligatoria.

"Los políticos no solo no resolvieron nuestros problemas, habían sido partícipes de ellos. Solamente a la gente que nos dolió lo que aquí pasó son los que podemos lograr que esto camine diferente", sostuvo.

En 2013, las imágenes de un Apat-
zingán bajo fuego, con negocios cerrados, quemados, calles vacías, poca actividad comercial y constantes enfrentamientos, eran cotidianas.

Hoy, aunque las calles del municipio lucen llenas de actividad comercial y repletas de propaganda electoral, no deja de ser un foco rojo.