Angélica Rivera toma la alcancía y en una pasada junta más de 4 mil pesos

Empresarios, secretarios de Estado y mandatarios ponen el ejemplo a la ciudadanía.
La esposa del Presidente.
La esposa del Presidente. (Especial)

Ciudad de México

Entre incidentes y generosas donaciones de los hombres más ricos del país inició la colecta de la Cruz Roja en una ceremonia en la que los únicos testigos fueron paramédicos y enfermeras previamente acreditados, inspeccionados y registrados por los elementos del Estado Mayor Presidencial.

El cerco de seguridad en la plancha del Zócalo abarcó unas cuatro cuadras a la redonda, arcos detectores de metal y en algunos puntos en específico, agrupamientos de granaderos.

El arranque no estuvo a salvo de incidentes como el ocurrido al secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Jesús Rodríguez Almeida, quien al descender de una motocicleta se le rompió el pantalón, mismo que fue engrapado por personal del gobierno capitalino.

Otro incidente fueron los 31 segundos, que parecieron horas, cuando colocaban la medalla al mérito a la esposa del presidente Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera, que obligó al mandatario a acercarle los lentes del director de la Cruz Roja, Fernando Suinaga, a la persona que intentaba poner la distinción.

El que se salvó de tener un percance fue el jefe de la Oficina de la Presidencia, el intrépido Aurelio Nuño, quien pese a tener collarín llegó cinco minutos antes al acto a bordo de una motocicleta del Estado Mayor Presidencial (EMP).

Al dar el banderazo de salida a la colecta nacional de la Cruz Roja 2014, el presidente Peña Nieto convocó a los mexicanos a sumarse a la causa y superar la meta de 330 millones de pesos.

Una niña de menos de un metro y 20 centímetros de estatura, agitó la alcancía frente al mandatario nacional, quien la recibió sonriente y con un billete previamente doblado en la mano que no tuvo que buscar en su bolsillo.

La primera voluntaria para recolectar fondos para la Cruz Roja corrió con suerte y su alcancía se llenó en menos de dos minutos de arrancada la colecta.

Después de inaugurar la colecta 2014 con el donativo de 500 pesos que colocó su esposo en la alcancía, Rivera no quiso desaprovechar la oportunidad de un presidio lleno de empresarios y secretarios. Logró poco más de 4 mil pesos en una sola ronda.

Tomó la alcancía de manos de la niña y pasó uno por uno frente a la primera fila de los invitados en el acto.

El primero al que abordó después de que Peña Nieto lo apuntara con el dedo, fue al jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, quien nervioso revolvió los bolsillos de su pantalón hasta dar con su cartera en un costado de su saco. Rivera esperó hasta que el jefe de Gobierno se decidió por un billete de 500 pesos y lo colocó sonriente en la alcancía.

La esposa del Presidente no hizo un ademán para detenerse, por lo que los empresarios Carlos Slim Domit; el secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos; el titular de Pemex, Emilio Lozoya, con un ademán de sorpresa, comenzaron a buscar en las carteras billetes de varias denominaciones. Nadie se animó a echar monedas. Incluso hubo quien depositó un billete de 100 dólares.

Contenta con el resultado, agitó la alcancía y se la entregó a Carmen Lebrija, la presidenta nacional de damas voluntarias.

De la alcancía tampoco se salvaron los secretarios generales del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps, y del de trabajadores de la educación, Juan Díaz de la Torre.