ENTREVISTA | POR DANIELA COHEN

Javier Lozano Senador del PAN

"Yo no soy un político, soy un músico", decía Luciano Pavarotti. El que sí es político, que no músico, aunque apasionado de la ópera y del género clásico, es este legislador, con quien MILENIO conversa en el Palacio de Bellas Artes.

“Abundan los payasos tristes”

Fanático del bel canto.
Fanático del bel canto. (Claudia Guadarrama)

México

La charla es pactada con un hilo conductor, la vida del senador trazando ligas con la obra y vida de uno de los tenores más admirables de todos los tiempos, Luciano Pavarotti. La cita es en una de las mesitas del emblemático teatro Lírico con música clásica de fondo, uno de los temas favoritos del legislador que ha pasado del PRI al PAN y del escándalo a la tranquilidad, si bien ahora comienza con una comparación entre Ridi Pagliaccio (El payaso triste o Ríe, payaso), una de las mejores interpretaciones del italiano, y los pares del poblano en la arena política.

¿Quién es el "payaso triste" hoy en día?

Déjame decir primero que "Payaso...", de Leoncavallo, es una gran historia, porque lo que te presenta es una ópera de un acto, muy digerible. En esa trama lo que actúan los payasos en este circo es realmente lo que pasa en su vida personal. Ridi Pagliaccio se da cuenta de la infidelidad de su esposa con uno de sus mejores amigos y es lo que realmente estaba ocurriendo, esa es la historia, la que ellos escenificaban ya estaba ocurriendo en la vida real.

"¿Quién es el payaso triste? Mira, no sé si triste, pero hay muchos payasos en la política, payasos que dicen ser defensores de los pobres y les juegan las contras, payasos que dicen estar con los más desprotegidos y no les dicen de qué viven durante seis, 12 años; payasos que dicen estar a favor de la gente y votan la reforma fiscal para afectar a los padres de familia, a la clase media, a los que están haciendo un gran esfuerzo por sacar a sus hijos, a su familia adelante.

"Esos son payasos de la política, que está plagada de esos personajes. ¿Quién sería ese personaje? Prefiero no decir quién, pero se imaginan, ya les di varias pistas. ¿De qué partido? Pues uno amarillón y uno que se salió del amarillón."

¿La ópera es dramática, pasional e intensa, como la política?

No toda la ópera es dramática, también hay cómica, bufa, pero sí, la que verdaderamente trasciende es la dramática. Me decía mi maestro en el conservatorio, Christian Caballero, que la importancia de la ópera se mide por el número de muertos que hay en la trama, pero algo tiene de política o la política de la ópera, porque finalmente ésta es una puesta en escena y hay actores, historias, tramas, intriga, pasiones, grupos, traiciones, lealtades, amores, de todo.

"Entonces sí se parecen en alguna forma, en alguna medida. A mí lo que me ha dado el gusto de la música, de la ópera, es combinarlo con mi vida personal en la actividad ya profesional o política. Sí te acerca mucho a una forma de ver las cosas un poco de forma más integral, con más perspectiva, sin perder la capacidad de asombro, de admiración, a veces de imaginación."

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El 11 de octubre de 2009 el gobierno federal decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro debido a que, argumentó, era una empresa ineficiente y costosa. El entonces secretario del Trabajo y Prevención Social, Javier Lozano, fue una pieza clave en este decreto presidencial.

Uno de los grandes tropezones de Pavarotti fue en La Scala, en 1992. Hablando de tropezones de Lozano, ¿uno de ellos podría ser la desaparición de Luz y Fuerza del Centro?

No, ¿por qué tropezón? Creo que es de las cosas de las que más orgulloso me siento, no por haber dejado a tanta gente de un día para otro sin su fuente de trabajo, eso siempre lastima, y a pesar de que se les ofrece una liquidación, no es fácil quedarte de un día para otro sin ese empleo; pero sí pienso que fue una determinación absolutamente pertinente, oportuna, valiente, necesaria y legal que tomó el ex presidente Felipe Calderón, quien, por fortuna, me tuvo la confianza para encomendarme la conducción de este proceso que salió bien. Claro, sí me ha traído consecuencias que hasta hoy estoy pagando, personales, porque no me lo perdona el SME, pero más que un tropezón, yo lo veo como una tarea cumplida.

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Javier Lozano militó en el PRI. Fue candidato a diputado, vocero del Comité Nacional y funcionario de diferentes administraciones en Puebla. Sin embargo, el 30 de junio de 2007 emigró al PAN y se unió a Calderón, su ex compañero de clase en la Escuela Libre de Derecho.

Pavarotti fue galardonado por la interpretación de La hija del regimiento, para muchos el Monte Everest de la ópera. Usted es hijo del régimen priista, ¿por qué se va al PAN?

Yo era parte de un gobierno más que de un partido, pero, claro, ahí había una simbiosis, una conjunción muy grande entre ser parte de un gobierno de una estructura gubernamental y a la vez de un partido político. Pienso que se equivoca el PRI al tomar esa decisión, pero para mí qué bueno que ocurrió, porque fue mucho más fácil para mí pasar de un lado al otro.

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El 2007 no fue del todo bueno para Lozano, pues fue acusado por el empresario chino Zhenli Ye Gon de haberlo extorsionado para guardarle 205 millones de dólares y 18 millones de pesos en su domicilio. El extranjero se encontraba prófugo de la justicia en Nueva York. De ahí surgió la famosa frase "coopelas o cuello", atribuida por el detenido a Lozano como una amenaza. Zhenli alegó que ese dinero era para la campaña presidencial panista de julio de 2006.

¿La peor controversia de Lozano fue la de Zhenli Ye Gon?

Lo de Zhenli Ye Gon fue quizás el momento más duro que he experimentado en mi vida profesional y política por una razón. A mí no me importa el tamaño de los conflictos o de las dificultades en el ejercicio de tu responsabilidad, pero en el caso de este empresario chino, ni lo conozco, ni sé quién es, ni sabía de su existencia, ni sabía de qué estábamos hablando. Es como si ahorita me involucran con el armamento químico de Siria; pues no, no tengo nada que ver, ya ves que te cuelgan varios milagros, pero no tantos.

¿Entonces nunca existió el "coopelas o cuello"?

Nada, pero ya se convirtió en una frase, muy simpática... jamás.

Se nos apagó la luz de Pavarotti en 2007. ¿Usted lo vio antes cantar precisamente en este palacio?

Sí, yo lo llegué a ver, la única vez que tuve la oportunidad. La verdad es que fue un mal concierto, un mal recital, por una razón muy simple: él estuvo a punto de no salir a escena, fue a finales de los años 90, pero la altura de la Ciudad de México es mortal para ellos. Pavarotti era un hombre muy gordo, muy obeso, muy pesado, y le faltaba la respiración, por eso estuvo a punto de no salir a escena. Rafael Tovar tuvo que bajar a convencerlo de que estaba el teatro lleno. Yo le aplaudí, lloré incluso en esa ocasión, no porque haya sido una de sus mejores presentaciones, sino por tenerlo aquí y por ver el esfuerzo que estaba haciendo por agradar a su público. Sí, fallece a los 71 años, precisamente por todos esos padecimientos.

¿Usted es romántico, entonces?

Sí, cómo no. Parte del romanticismo es por la adoración que tengo yo por las bellas artes y particularmente por la música y por la ópera. La verdad es que yo le digo a la gente que no le tengan miedo a la ópera, piensan que es de viejitos o de gente aburrida, que si a los chavos les gusta les van a decir que son medio nerds, pero no es cierto, es el arte total, es la expresión física más completa, más brutal.